Sábado, 16 de Enero de 2021

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Héctor, de nuevo decisivo (1-2) en una victoria de oro en Canarias

Un gol del ariete canario en el 82´da la victoria a los de Aira que sólo necesitan una victoria en los últimos dos partidos para sellar la primera plaza

Héctor, otra vez decisivo para la victoria del Alba

Héctor, otra vez decisivo para la victoria del Alba / Cadena SER

Lo mejor fue el resultado. Y lo único. Una victoria (1-2) y tres puntos de auténtico oro macizo para los de Aira en un partido feo, de ida y vuelta como había previsto el técnico berciano, donde una vez más el líder no supo ni pudo demostrar la diferencia técnica entre unos y otros. Al final un gol de pillo de los de toda la vida, de los de delantero siempre con la caña a punto, de Héctor Hernández dio la victoria a los visitantes que, pies para que os quiero, se veían con enormes ganas de coger la ducha, el avión y salir a toda velocidad del Silvestre Carrillo. Y eso que los de Mingo Oramas jugaron la última media hora con diez.

El campo del Mensajero / Cadena SER

El Silvestre Carrillo es un campo arrancado a la montaña. Como si de una tarta se tratara se hizo un corte vertical de tierra y allí que se encajó, entre alguna vegetación, un campo de fútbol de segunda B. Pero un campo, casi no había sitio para las gradas subidas prácticamente encima del césped artificial. Allí entre el caucho y el viento de las islas se hace fuerte el Mensajero con un discurso futbolístico más bien corto - se aproximan más al box to box de los ingleses - y lleno de vehemencia. Estuvieron discutiendo casi todo el encuentro con el árbitro y más si cabe desde que en el 60 el colegiado expulsara a Juanda por una dura entrada a Arroyo.. en el área del Albacete.

Hasta entonces había quedado una primera parte más o menos vistosa con algunas ocasiones en ambos bandos y sendos goles. El primero de un Rafa Gálvez al que Aira empotró en la defensa por la ausencia, lesionado, del capitán Carlos Delgado. Su traslado 15 metros atrás en el campo acarreaba la entrada de Marc Rovirola y venía acompañada de la vuelta al once de Fran Carnicer toda vez que ante el Toledo no compareció ni de inicio ni con los cambios. Pero vamos al gol: saque de esquina desde la derecha, aclarado por parte de los compañeros y el cordobés entrando desde el punto de penalti para rematar de cabeza con toda la violencia del mundo. Minuto 20 y la libreta salía ganando. Pero la dicha duraba poco. De nuevo a balón parado pero esta vez en el área contraria un duro disparo de Vianney desde 30 metros levantaba del asiento a los 670 espectadores presentes en el estadio/montaña. A Tomeu no, porque ya estaba de pie y vio inmóvil como el esférico trazaba un magnífico recorrido hasta su escuadra derecha. Uno a uno y todo volvía al comienzo. Y volvían las carreras, idas y vueltas sin concreción, tremendo esfuerzo por ambos bandos tan digno como estéril.

En la reanudación alguien debió de avisar en el túnel de vestuarios a ambos equipos que sólo les quedaba una parte para el final y que el que palmara lo tenía crudo a falta de dos jornadas. Y allí que salieron ambas escuadras. Con más miedo que otra cosa. No avanzaba el balón y no se veían combinaciones pues todos estaban ocupados por tener gente detrás del balón no fuera a ser que alguien robara el esférico. La entrada a destiempo y fuera de lugar de Juanda rompió el partido dejando al Mensajero con 10 pero algo más despierto ante las protestas al árbitro de sus seguidores. Ya tenían atenuante: el señor de negro que no sabía lo que hacía con las tarjetas. Así que podían lanzarse a por el partido porque la derrota se daba por descontada. Tanto apretaba el Mensa que no se notaba la diferencia de jugadores y el marcador no parecía por la labor de mover el resultado. e iban pasando los minutos. Alguien mencionó -debió ser el mismo que el del túnel de vestuarios- que el Toledo iba ganado en Socuéllamos.

El Toledo se ponía a un punto y podía empatar si perdían los de Aira en el Silvestre Carrillo. Y aquello ya no era un partido: era un tremendo dolor de muelas para un Albacete que sabía y podía pero no encontraba brújula alguna para llegar en aquella montaña hasta el área rival. Todo era cuesta arriba. En el minuto 82 Aketxe entró por banda izquierda en el área, Héctor la remató sin fuerza de tacón pero el portero la rechazó como la manzana que cae del árbol, dejando que alguien pudiera recogerla. Y ahí Héctor demostró el olfato que atesora. Un día te resuelve ante el Navalcarnero con un soberbio remate de cabeza; otro, mete el pie de cualquier manera y te trae tres puntos de oro de Canarias.

Los últimos minutos fueron de achique de agua de los visitantes ante un arreón de los locales sin convicción, más que nada por no oir a los aficionados que no lo intentaban en su casa. Con esta victoria el Albacete depende más que nunca de sí mismo para cerrar la temporada regular. Con una ventaja de 3 puntos y el golaverage sobre el Toledo y 6 sobre el Fuenlabrada una victoria en los últimos dos partidos (Socuéllamos fuera y Castilla en casa) le daría la primera plaza matemática. Montañas más altas ya han escalado.

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