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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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CTACYL: improvisado y precario albergue de transeúntes

El abandono de este edificio de la Junta vuelve a quedar patente en su sala de calderas, que tras ser saqueada hace año y medio se ha convertido en un refugio para personas sin hogar

Situación de las instalaciones del CTACYL a fecha 12 de mayo de 2017 /

El edificio del CTACYL se ha vuelto a convertir en albergue temporal para transeúntes. La sala de calderas que fue objeto a finales del año 2015 del saqueo de sus principales aparatos alberga ahora un refugio en precario en el que aparece un colchón arropado con mantas, ropa colgada en alcayatas en las paredes, restos de una fogata y numerosos desperdicios acumulados en los rincones. El paisaje se completa con una mancha orgánica en los azulejos de la entrada de esta sala a la que se accede sin problema al carecer de ningún tipo de puerta u otro elemento que clausure la estancia. La dejadez en estas instalaciones se aprecia también en su exterior, donde se pueden encontrar restos de envases de comida y bebida junto a calzado abandonado.

Todo ello pese a que en la fachada se aprecia una placa que alerta de que hay videovigilancia en las instalaciones, una medida que ya anunciaron los responsables de la Junta, titular del edificio, cuando se comprometieron hace meses a reforzar la vigilancia tras los actos vandálicos y robos de los que fue objeto.

El último episodio similar se vivió durante las fiestas de Aranda, cuando el edificio fue utilizado como albergue temporal para varios vendedores ambulantes, aunque el episodio más grave tuvo lugar hace año y medio en octubre de 2015 cuando personas desconocidas causaron múltiples destrozos en la sala de calderas, entre otros la rotura de los armarios eléctricos y el robo del propio aparato calefactor.

Paralelamente nada se sabe de las gestiones para dotar de uso a este edificio desde que en diciembre del pasado año el delegado territorial de la Junta diera por rotas las negociaciones con los empresarios de Aranda , que solicitaban incrementar en 150.000 euros la cantidad de dinero que ofrecía la Junta para el equipamiento. Baudilio Fernández Mardomingo dejaba en ese momento a la iniciativa del ayuntamiento la resolución de este problema. El delegado territorial llegó a insinuar que la administración regional estaba dispuesta a devolver la subvención de la Unión Europea con la que se construyó el edificio y que condiciona su uso a fines agroalimentarios, para poder destinarlo a otros fines entre los que no descartaba los vinculados con Servicios Sociales. Recordamos que en la construcción de este edificio se emplearon 1.800.000 euros de dinero público, y que no ha tenido ningún uso desde que finalizaran las obras en 2011.

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