
¿Funciona la hipnosis para dejar de fumar?
Desde las instituciones médicas defienden que no es más efectivo que cualquier otro placebo, pero en los centros donde lo practican, aseguran que el método funciona al 95%, siempre que la persona esté convencida

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En los últimos años, muchas personas están utilizando la opción de la hipnosis para adentrarse en el largo y difícil camino que supone dejar de fumar.
El debate está abierto y todo apunta a que va a continuar así, porque no existen estudios científicos rifurosos que demuestren la eficacia de este método. Por este motivo, la representante de la Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitaria, Lourdes Clemente, defiende que la hipnosis "no es más eficaz que el placebo para dejar de fumar".
Sin embargo, Teresa Parra, que lleva a cabo esta técnica en su centro, asegura que no le importa si es un efecto placebo o no, "siempre y cuando la persona que venga para ser tratada, deje de fumar".
Apoyándose en el hecho de la inexistencia de estudios científicos que demuestren la validez de este proceso, la doctora Clemente explica que los médicos de familia, también pueden ayudar a dejar de fumar "sin tratamientos farmacológicos. Simplemente hay que dar una serie de pautas y hacer un seguimiento, igual que cuando tratamos la hipertensión, la diabetes o el colesterol".
Aunque desde el centro de hipnosis, no opinan lo mismo y ponen en valor su servicio. Siempre teniendo en cuenta que lo más importante es tener voluntad de dejarlo, Parra argumenta que el proceso funciona por tres motivos: primero, "porque intentamos despertar la capacidad natural para aprender a relajarse", segundo, porque desde el programa se pretende "revivir en el inconsciente del paciente cómo se fuma un cigarrillo, para luego provocarle una incomodidad relacionada con esa sensación" y, tercero, porque, "a diferencia del riguroso seguimiento que te puede hacer el médico, nosotros le damos libertad al cliente para que tenga capacidad de adulto y no de un niño, y así valore su nivel de autoestima y lo fuerte que es".
Se trata de dos puntos de vista muy diferentes, uno científicamente testado y el otro, sin resultados comprobados, pero utilizado por muchas de las personas que deciden intentar dejar de fumar.
