, 29 de de 2020

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El triunfo de la fe frente al abismo (2-1)

El Albacete Balompié supo reponerse al gol en contra del Atlético Baleares y dar la vuelta al partido en los minutos finales de la prórroga

El triunfo de la fe frente al abismo (2-1)

CADENA SER

Buena parte de los jugadores más físicos del Albacete Balompié tienen como película favorita Gladiator de Ridley Scott. Una superproducción americana donde Russell Crowe interpreta a un general de las legiones desposeído de su cargo por un tirano que envidiaba sus capacidades y que finalmente se convierte en el gladiador más importante de la arena de Roma. Perseverante, luchador, infatigable… Este domingo el equipo de Aira reprodujo esas sensaciones muy lejos de la arena del Anfiteatro Flavio; lo hizo sobre el verde tapete del Carlos Belmonte donde tuvo que realizar un esfuerzo hercúleo para no quedar apeado de la fase de ascenso a Segunda División.

Arrancó bien el Albacete repitiendo el molde que tan buen resultado había dado en el partido de ida: más poder para las bandas y sólo dos jugadores en el eje del campo. En este caso la única rectificación venía dada por las obligaciones por sanción y Marc Rovirola hizo las veces de Gálvez. El Albacete salió dominador pese al resultado a favor y marcó el campo balearico como escenario de la disputa. Pero el dominio siguió sin traducirse en goles para un equipo que tiene en nómina a dos artilleros, canarios para más señas, con un total de 36 goles en su haber esta temporada. En el playoff Héctor y Aridane siguen secos y sin fortuna de cara a puerta. Josefran volvió a demostrar su gran estado de forma e Iván Sánchez en la derecha su cada vez más compromiso, lo que le lleva a afrontar más riesgos y encontrar más situaciones de desequilibrio. Pasada la media hora los de Josico empezaron a estirarse, a soltarse, y a intercambiar golpes. Y el siguiente tramo de la primera parte fue suyo por derecho con un disparo de Xisco a la cepa del poste izquierda de Tomeu Nadal con colofón. Un disparo que congeló el ánimo de los 7512 aficionados fieles y presentes en un Belmonte marcado por el calor .

En la reanudación siguió el intercambio de ocasiones hasta que una contra comandada por Xisco devino en apertura a la banda para Julio Delgado que, ágil, colocó un gran centro al área en el que Jurado hizo lo que se le pide a todo delantero centro: un remate seco y directo al fondo de las mallas de Tomeu. Minuto 56 y un torrente de nervios recorrió de abajo arriba el cemento del Belmonte. Quedaba mucho, pero ante la eficacia blanquiazul el miedo a un segundo y fatal tanto atenazaba a todos. Luego Aira en rueda de prensa contaba cómo esos diez minutos siguientes fueron para él los más difíciles de toda la eliminatoria. Al técnico berciano se le podrá discutir mucho sobre su juego y sus alineaciones pero nada este domingo en la toma de decisiones. En cuestión de diez minutos retiró a Héctor, Gaffoor y Rovirola y enroló a Carnicer, Josan y Aketxe. Desplegó una defensa de 3 y se la jugó al todo por el todo en los poco más de 20 minutos que restaban.

Y luego llegó la justicia poética

A veces el fútbol tiene esos juegos raros en el que los jugadores parecen simples dados. El gol de la igualada en el partido llegó a través de dos de los jugadores más discutidos de la plantilla: Javi Noblejas y Aketxe. El uno por llegar en febrero y hacerse con el puesto del lateral titular, Galas, hasta ese momento. El otro porque, pese a la vitola de goleador curtido en la categoría su bagaje era de apenas un gol en Liga este año. Y allí que salió un pase con rosca de 30 metros de Noblejas al segundo palo. Era el minuto 75, se consumían los minutos a bocados completos y nadie conseguía atar el esférico. El balón tomó altura y sobrevoló la línea defensiva de los blanquiazules para encontrar el pelo dorado de Aketxe en el segundo palo. De poco sirvió la estirada del también vasco Aulestia.

El balón le superó y encontró acomodo en las mallas. El grito de júbilo enardeció a la grada y quien más quien menos empezó a mandar mensaje a casa: “esto va para largo. No echéis aún el arroz”. Tan largo, tan largo como que nadie pudo detener la inminente prórroga donde se repartieron las partes de forma igualitaria: una primera para los visitantes – nobleza obligaba – y una segunda para el Albacete. Un Albacete que llegó mucho más entero, más firme en su paso, con más fe y un extremo, Josefran, que pese al calor y el agotamiento se convirtió en la estrella del partido. Cuando ya la tanda de penaltis flotaba en el imaginario colectivo y alguno se echaba las manos a la frente de nuevo llegó un balón colgado en el área del baleares. Un balón con todo el peligro del mundo que buscó Aridane entrando con todo y que rebotó entre unos y otros hasta que Prieto la metió en propia puerta. Explosión de júbilo, aroma a milagro, triunfo de la fe. Porque 11 gladiadores salieron del abismo echando mano de la fe en sus posibilidades. Que pase el siguiente.

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