Últimas noticias Hemeroteca

Lunes, 20 de Enero de 2020

Otras localidades

El autobús siniestrado iba a ser retirado por su antigüedad

  • Tenía 16 años y medio por lo que no podía utilizarse para el transporte escolar a partir del mes de septiembre de 2013, dos meses después de sufrir el accidente
  • Había pasado la Inspección Técnica de Vehículos

Así quedó el autobús tras chocar contra un talud de piedra en la N-403 /

En la segunda sesión del juicio por el accidente de autobús en el que murieron nueve personas ha declarado como testigo Carmelo Casla, el administrador de CEVESA, la empresa concesionaria de la línea regular de transporte entre Serranillos y Ávila. Casla ha afirmado que el conductor que sufrió el accidente, Ramón G.S., nunca había tenido ningún problema durante el tiempo que trabajó para la compañía y que "ni siquiera le habían puesto una multa, ni un parte por un rozón".

Sobre el autobús siniestrado ha confirmado que tenía una antiguedad de 16 años y medio en el momento del accidente. Era utilizado también para transporte escolar por lo que ya no podría prestar servicio a partir del mes de septiembre ya que superaba la antigüedad que establece la normativa de la Junta para ese tipo de transporte. El autobús pasaba por la Inspección Técnica de Vehículos una vez cada seis meses.

Al administrador de la empresa no se le ha preguntado por cómo se establecían los turnos de trabajo para garantizar los descansos mínimos a los conductores, uno de los asuntos sobre los que gira este juicio, ya que según la fiscalía no se respetó el descanso mínimo de 9 horas. Tampoco se le ha preguntado sobre como se sustituía a los profesionales que estaban de vacaciones.

"Es como un padre"

Ha declarado también el compañero del conductor que sufrió el accidente, que estaba de vacaciones cuando ocurrieron los hechos. El joven ha dicho que Ramón era como un padre para él.  Se le ha preguntado por el funcionamiento del sistema de freno eléctrico que en una pendiente como la del puerto de la Paramera utilizan para retener al vehículo. El sistema se activaba con la mano derecha y tenía cuatro niveles. Ha dicho que nunca vió a su compañero cometer una infracción o conducir de forma inadecuada.

Y ha comparecido el mecánico de la empresa, que fue quien retiró los tacógrafos tras el accidente para entregárselos a la Guardia Civil y comprobó que el freno eléctrico estaba en ese momento en punto 0. El propio conductor declaró ayer que cuando se paró el vehículo junto al guardarrail puso el sistema a cero para evitar que se sobrecalentara y provocara un incendio.

También ha sido llamada una pasajera, Hilda Bustamante, que viajaba con su hija que entonces tenía 7 años. No ha podido aportar información ya que no recordaba nada desde que montó en el bus en Navaluenga hasta que despertó en el hospital de Salamanca

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?