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Domingo, 26 de Enero de 2020

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La defensa pide la libre absolución del conductor del autobús

  • Alega que no se ha probado que se durmiera al volante
  • La fiscalía reitera que el accidente se produjo por una imprudencia grave y pide tres años y dos meses de cárcel.

Sede de los juzgados en Ávila /

Este jueves ha quedado visto para sentencia el juicio contra Ramón G. S. el conductor del autobús que sufrió un accidente en el Puerto de la Paramera en el que murieron 9 personas y otras 20 sufrieron heridas de diversa consideración.

En sus conclusiones finales el fiscal de Seguridad Vial, Oscar Barrios, ha pedido una pena de tres años y dos meses de cárcel por nueve delitos de homicidio por imprudencia grave y otros 13 de lesiones. Ha rebajado diez meses la petición inicial porque aplica la atenuante de dilación indebida, ya que la instrucción acabó en el año 2014 y el juicio ha tardado tres años en celebrarse.

Un episodio de microsueño

En su informe final el fiscal ha argumentado que el accidente se debió al factor humano y que se puede atribuir al conductor una conducta gravemente imprudente ya que se salió de la vía por una falta de atención que ha atribuido a un episodio de microsueño.

El fiscal se basa en la falta de maniobras evasivas antes del impacto, en que tardó en reaccionar tras el choque unos 4 segundos, y que no respetó los tiempos de descanso entre la ruta del domingo y la del lunes.

Y cree que pudo evitar el accidente si hubiera descansado lo suficiente, si se hubiera negado a salir esa mañana, si hubiera parado ante indicios de fatiga o si hubiera reaccionado más rápido.

También ha hablado de responsabilidad de la empresa en la organización del trabajo y por la excesiva antiguedad del vehículo.

La libre absolución

Por su parte el abogado defensor, Miguel Bernal, ha pedido la libre absolución alegando que no se ha podido probar la causa por la que el autobús se salió de la calzada.

Bernal no cree que en el juicio se hayan aportado pruebas de que el conductor estuviera fatigado y se durmiera. Pudo distraerse o sufrir un desvanecimiento. Y argumenta que hay que aplicar el principio de "in dubio pro reo", es decir que en caso de duda se favorecerá al acusado.

Cree que no hay pruebas de fatiga porque durante todo el trayecto no cometió ni una sola irregularidad. Y aunque no descansó las nueve horas reglamentarias eso no implica necesariamente que no estuviera fresco cuando se sentó al volante.

También ha dejado claro en su informe final que el conductor no es responsable de su horario de trabajo y  que, en sus condiciones laborales y personales, no podía negarse a cumplir con las rutas que le asignaba la empresa.

En la sala pedía la libre absolución argumentando que su conducta no merece el reproche penal y que "hay personas a las que la sociedad no debe apartar", en relación a que el acusado no tenía antecedentes de nada, ni una multa de tráfico, ni un parte de la empresa."Todo lo que rodea a Ramón acredita que es un buen profesional, una buena persona y que por circunstancias que se desconocen aquella mañana sucedió lo que sucedió", ha dicho tras el juicio.

Una declaración ante la Guardia Civil sin garantías jurídicas

El abogado del conductor ha reiterado en su informe final que la primera declaración que realizó Ramón G. S., ante el responsable de atestados de la Guardia Civil, donde al parecer dijo que se había dormido, no contó con las garantías mínimas.  "Es indigno que a este señor, después de lo que le ocurrió, en el estado que estaba, es indigno que se le meta en la furgoneta y no se le diga que puede declarar o no declarar, que tiene derecho a un abogado...", ha explicado, afirmando que fue "una irregularidad enorme".

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