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Lunes, 16 de Septiembre de 2019

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Etapa 18: Rezekne (Letonia)

Derrotado, los mocos negros y la plaza roja

Aparcado delantito mismo de la catedral de San Basilio de Moscú, ante la permisividad policial de primera hora. /

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MI RENDICIÓN

La salida lógica de Rusia hacia el Sur europeo me hubiera llevado a través de Ucrania y Moldavia. De esta manera, además, me hubiera evitado dar la vuelta por el mismo camino de la ida, estos últimos días. Sin embargo, no está el horno para bollos en Ucrania, y la solución más segura está en salir por el norte, entrar en las repúblicas bálticas, y a partir de ahí descender por Centroeuropa hasta el extremo sur. Unos kilómetros más… y unos cuantos países más que atravesar.

De nuevo en la Unión / Ramón Huarte

La etapa de hoy era plácida en principio: Temprano cien kilómetros a Moscú, foto en la Plaza Roja, y después 600 kilómetros de buena carretera hasta la frontera letona. De ahí, apenas 60 a Rezekne, la localidad en la que me espera un pequeño hotelito.

No voy a poner aquí, con el calentón, todo lo que he pensado poner mientras agarraba con fuerza los puños de la moto para mantenerla vertical. Solo diré que tras cientos de kilómetros de lluvias intermitentes, viento que me echaba de la calzada,barro en los arcenes que me amenazan, gravilla por doquier, miles de parones por obras con badenes, zanjas y superficies amenazando tirarme al suelo, romper suspensiones o reventar neumáticos, después de los últimos mil ataques de los conductores suicidas y de los trailers locos y su troupe de Ladas traicioneros… lo siento por los rusos, que me han parecido gente enigmática pero bien dispuesta: Mi decisión está tomada. Jamás jamás jamás jamás jamás volveré a circular por carreteras rusas. Lo estaba repensando mientras me aseaba al llegar, destrozado, a destino, pero los mocos negros que como cada día manchan el pañuelo, debido al humo de la mala combustión de los vehículos en las carreteras rusas, me reafirma en mi decisión.

En la frontera, antes de salir del país, "Buen viaje!". La fina ironía rusa. (Digamos que las carreteras letonas no han sido mucho mejores). / Ramón Huarte

He conducido en Roma, y en Nápoles, en el sur de Italia en general, lo que se considera la cátedra de la conducción caótica. Pero esto no tiene nada que ver.En Italia quieren llegar pronto, pero vivos. El fatalismo Dostoievskiano casi suicida que impera en las carreteras de la Gran Rusia es distinto, agotador y letal. No es país para motos.

Esto tiene un traslado a Rusia en general. No iba a ser yo más que Manstein o Bonaparte. Rusia agota, exprime, ahoga, desanima, engulle, al visitante occidental que pretenciosamente piensa que puede tratar con ella. A mí me ha pasado eso. Rusia inmensa y extraña te anula, te absorbe las energías, te deja sin fuerzas siquiera para escapar. Para cuando nos damos cuenta de que no la podemos juzgar según nuestros parámetros, ya estamos vencidos. Arbitraria, sin normas, sin lógica, te deja perplejo… y con la salida a miles de kilómetros, sin fuerzas para recorrerlos.

Cartel ruso destinado a complicar la vida al conductor. / Ramón Huarte

LA PLAZA ROJA

Catedral de San Basilio y Kremlin, para mí solitos. / Ramón Huarte

Temprano, pensando que a las siete de la mañana del domingo estaría yo solo, entro en el gran atasco de Moscú. Dirección, el puro centro: La Plaza Roja. Curiosamente, el caos de los cinturones es mucho menor en el núcleo. Y ya en el puro centro, cuando una señal (Que hábilmente no veo)impide el paso a los vehículos, ya estoy absolutamente solo. Nadie me dice nada, así que aparco la moto debajo mismo de la Catedrzal de San Basilio. Es uno de mis momentos mágicos de Rusia, está sola para mi. Nadie más salvo, lejos, un coche de policía sin síntomas de intervenir. Maquino entrar, aprovechando la soledad, con la moto en la Plaza Roja, a través de las vallas colocadas hasta que empiece el turisteo. Pero ahí sí sale el adormilado policía del coche. Me explica por señas que bastante ha hecho la vista gorda, que haga una foto desde fuera de las vallas y… me vaya.

VIDEO: CÓMO SALTARSE SIN QUERER UN PROHIBIDO EL PASO PERMITE ACCEDER EN SOLITARIO Y LOOR DE MULTITUDES AL KREMLIN, PLAZA ROJA Y CATEDRAL DE SAN BASILIO

LETONIA Y PLANES

Tras el desastre de viaje ya narrado, los kilómetros de carretera letona que atravieso son en realidad muy parecidos a lo que he visto en Rusia. Firme de asfalto irregular, paisaje que alterna campos verdes y densos bosques oscuros. El alivio, eso sí, de poder leer letreros en alfabeto latino, aunque sea lleno de acentos raros y en un idioma extraño. Leer en letón me hace sentir seguro, en casa. A pesar de las tres horas de colas en la frontera letona y de la meticulosidad de los letones en su registro a la moto, lo que queda de viaje, me digo, es un paseo.

De hecho, en la comparativamente segura fase del viaje en la que me encuentro, puedo ya pensar en cambiar de neumáticos. Mi pesadilla era tener que buscar un taller donde explicarme en Rusia. Aún me aguantarían algo más, el desgaste no es apenas visible, pero llevan de hecho casi 13.000 kilómetros, más de lo que hubiera podido exigir. Decido aprovechar cuando llegue a Varsovia, dentro de un par de días. Ya tengo localizado el centro Triumph y un hotelillo justo enfrente. Procuraré además que reparen alguno de los desperfectos sufridos en el tránsito por Rusia: Los brazos de los intermitentes delanteros, el arnés de la bolsa sobredepósito, las manetas de freno y embrague con las puntas rotas por las caídas en el barrizal… y si ya le dan una ducha a Suzie Q, estaremos preparados del todo ambos para abordar el tránsito al sur. Es una decisión que tomo hoy, pero que realizaré pasado mañana.

A pesar de las pertinaces lluvias, la moto sale así de sucia de Rusia (Foto frontera). A ver si en Varsovia le damos un repaso... / Ramón Huarte

P.D.

Este viaje no tiene patrocinadores, ni los he buscado. Sí que estoy muy orgulloso de llevar en mi moto los nombres de tres empresas que de una u otra manera, más allá de lo económico, tienen que ver con que yo esté haciendo esto. Se trata de España Rumbo al Sur, veterano y exitoso proyecto del aventurero navarro Telmo Aldaz. Se trata de Torosup, la escuela de Paddle Surf que mi amigo Carlos Toro tiene en Rincón De La Victoria, en Málaga. Y se trata de Zunzarren, la autoescuela/gestoría decana en Navarra, a la que debo algunos de los trámites necesarios en este viaje, y que también ha ejercido su función inspiradora. Y estoy muy agradecido a mi amigo diseñador Nacho (NAC) por alguna aportación gráfica, entre ellas el logotipo “Europa 4 esquinas” que identifica esta pajarada mía.

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