Martes, 18 de Enero de 2022

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Juan Luis M. Retamino

'José Monje Cruz, irrepetible, sí'

El pasado domingo se conmemoraron 25 años de la muerte en un hospital de Badalona, a la edad de 42 años, víctima de cáncer de pulmón del Camarón de la Isla

Firma Juan Luís M. Retamino, 'José Monje Cruz, irrepetible, sí'

El pasado domingo se conmemoraron 25 años de la muerte en un hospital de Badalona, a la edad de 42 años, víctima de cáncer de pulmón del Camarón de la Isla. Consumidor de sustancias que causan grave daño a la salud, dicen las crónicas de la época que llegó a consumir hasta 3 paquetes de Winston diarios.

José Monje Cruz era, qué duda cabe, un cantaor irrepetible. Su figura artística, con el paso de los años se agranda. Este año se conmemora el vigésimo quinto aniversario de su muerte y hay anunciados documentales sobre su figura, un proyecto de museo que recoja su legado, un congreso en octubre y un concierto en el que colaboran sus hijos.

Días antes, un juzgado de Málaga condenó a dos años y medio de prisión a un hombre que el 10 de febrero de 2013 había atropellado mortalmente a dos ciclistas en la carretera A-384 en el término municipal de Campillos (Málaga). El condenado iba bebido y había consumido sustancias psicotrópicas también.

La verdad es que llevamos un año fatídico para los ciclistas en la carretera. Acuérdense del accidente cometido por una mujer en Valencia que costó la vida a 3 jóvenes que iban en bicicleta, por poner un ejemplo de tan luctuosos sucesos. Afortunadamente, si es que se puede hablar de fortuna en estos casos, el castigo es mayor que en los años 80.

Fíjense, a Camarón le pasó algo parecido. El 17 de octubre de 1986 cometió un accidente de tráfico en el kilómetro 0,750 de la carretera N-340, pero sólo lo condenaron en 1990 a un año de prisión. A mí me parece que a Camarón, a su mujer, Dolores Montoya, y a sus tres hijos (Gema, Rocío y Juan Luis) les salvó la vida, el todoterreno que conducía. De haber llevado un turismo semejante a los que con los que chocó, no hubieran muerto sólo dos personas, chiclaneros ellos, Emilio Villalobos González y Juan Luis Sena Braza. Las viudas y familia de Emilio y Juan Luis seguro que no se olvidan de lo ocurrido hace, no 25 años, sino 31 años.

A lo mejor esos anónimos chiclaneros no eran puristas ni heterodoxos del cante, o sí. ¡qué más da ahora! Estoy convencido que las tumbas de esas dos personas, sigue siendo lugar de peregrinación para sus seres queridos nada más… y nada menos.

Por eso, yo, hoy, quiero recordar a José Monje Cruz, pero también a Emilio Villalobos González y Juan Luis Sena Braza. Descansen en paz los tres.

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