Domingo, 18 de Abril de 2021

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La historia de la historia: el Archivo Provincial de Cuenca se queda pequeño

Ya no hay sitio para archivar más documentos por lo que el edificio pierde su función. Hay que buscar nueva ubicación pero ¿qué se guarda en estos altos muros?

El actual edificio del Archivo Histórico Provincial se ha quedado pequeño.

El actual edificio del Archivo Histórico Provincial se ha quedado pequeño. / Cadena SER

En lo alto de la silueta del casco antiguo de Cuenca, desde la hoz del Huécar, los cinco pisos del edificio del Archivo Histórico Provincial se asoman al precipicio, y con él, diez siglos de historia. Desde sus primitivos restos árabes hasta la gran construcción que mandó levantar Felipe II a finales del siglo XVI destinada a ser sede del Tribunal de la Inquisición para Cuenca, Uclés y Sigüenza. Y por eso de aprovechar las celdas, aquí estuvo la cárcel provincial hasta la década de los años 70. Dentro queda el recuerdo de este tiempo en forma de documentos, desde primitivos códices en latín hasta los más recientes pliegos de la administración, pasando por relatos escritos sobre la dura piedra de los muros por algún olvidado prisionero.

Postal sonora sobre el Archivo Histórico Provincial. / Paco Auñón

Con la cámara al hombro iniciamos la subida del casco antiguo de Cuenca hasta los restos del castillo. De camino habremos podido hacer buenas fotos, pero nuestro objetivo enfoca la gran mole arquitectónica que es el Archivo Histórico Provincial.

Enseguida lo conoceremos también por dentro, pero ya desde fuera su estampa impresiona. Asomado a la hoz del Huécar, el archivo forma parte del paisaje de Cuenca desde hace siglos. Dispone de cinco plantas y mazmorras. Dicen algunos que en lo más profundo de esos corredores aún se escuchan los lamentos de los prisioneros de la Santa Inquisición que tuvo su tribunal en este edificio desde 1583 hasta bien entrado el siglo XIX.

Edificio del Archivo Histórico Provincial. / JCCM

La construcción data del siglo XVI pero ha sufrido los avatares de la historia en sus muros. Sólo la estructura es la original: las guerras napoleónicas hicieron mella en sus paredes y ha sido reconstruido y reformado para los distintos usos que ha tenido.

En el mismo patio de entrada podemos dirigir nuestra cámara a la silueta de Fray Luis de León, estatua que preside este atrio recordando la estancia del intelectual de Belmonte en prisión: “Aquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado”. No fue en esta pero este edifico ha sido la cárcel de la ciudad hasta la década de los 70 del siglo XX. Sobre el dintel de la puerta de entrada hay una ventana de reja y sobre ella, un escudo nobiliario.

Interior del Archivo. / Cadena SER

Para recorrer las actuales instalaciones del Archivo Histórico Provincial echamos mano de su directora, Almudena Serrano: “Los restos más antiguos de este edificio se han datado en el siglo X, sobre todo restos localizados en la muralla de lo que fue la primera fortaleza de Cuenca. Posteriormente, una vez que la ciudad se reconquista, aquí estuvo el castillo-palacio de Alfonso VIII que fue ocupado hasta el siglo XV”.

Hasta aquí la primera etapa: de fortaleza árabe a castillo cristiano. La siguiente está definida por los años que ocupó este espacio el Tribunal de la Santa Inquisición. “A finales de la Edad Media, aquí quedaba solamente un solar que, una vez que la Inquisición se establece en Cuenca, se pide a Felipe II expresamente, por parte de los inquisidores, para construir ‘sus casas y habitaciones’, como en ese momento se dice. Y aquí estuvo la Inquisición hasta 1834 cuando fue suprimida definitivamente en España”.

Y la tercera etapa viene marcada por el lugar estratégico en las guerras del siglo XIX y por ser cárcel provincial hasta los años 70. “Fue entonces cuando se trasladó al nuevo Centro Penitenciario que hay a las afueras de la ciudad”. Después quedó abandonado hasta que, a finales de los 80, el Ministerio de Cultura afronta su restauración total con un objetivo claro, acoger el Archivo Histórico Provincial de Cuenca.

Solicitándolo previamente tendrá el privilegio de recorrer las grandes salas dedicadas a almacenar miles, millones de documentos. Siete kilómetros de legajos, uno detrás de otro. Y eso sólo en este Archivo Histórico Provincial. Imagínese si sumamos los Archivos Municipales de toda la provincia, el de la Diputación, el Diocesano y el de la Catedral. La historia de Cuenca está escrita en esos papeles y hay que intentar conservarla. “Tenemos documentación de todo tipo y nuestra labor está encaminada a salvaguardar esos documentos que sirven como testimonio, reflejo, actuación, justificación y transparencia de la Administración”.

El documento más antiguo conservado data del siglo XIII. / Cadena SER

Las salas se suceden en las plantas inferiores de un edificio frío en el que se conservan antiguos muros de sillería, arcos y bóvedas de medio punto y en donde no es difícil imaginarse las antiguas celdas de la Inquisición.

Entre los miles de documentos judiciales, de la fe pública y de las distintas administraciones, Almudena ha querido destacar algunos curiosos, antiguos y muy valiosos. “Lo más curioso, desde mi punto de vista, por lo valioso que es, son unas páginas de notación musical, datadas en el siglo XII. Están catalogadas por Juan Carlos Asensio y habían aparecido formando parte de la encuadernación de unos legajos y son valiosas sobre todo porque son muy raras de encontrar en esta zona. Aparte, el documento más antiguo que tenemos es del año 1218. Es un pergamino en un estado de conservación perfecto, está escrito en latín en una letra que en paleografía se conoce como ‘letra carolina’ y es un documento notarial en el que se refleja una donación de un canónigo a la catedral de Cuenca. Aparte se conserva una colección de más de 200 pergaminos catalogados de los siglos XIII, XIV y XV”. Auténticos tesoros para los investigadores.

Panorámica de la hoz del Huécar con el edificio del Archivo en lo alto. / Cadena SER

Sobre la roca de una de las antiguas celdas del segundo sótano, tallado con punzón, un prisionero de la Inquisición dejó marcada su pena de cautivo, la añoranza de los suyos y su inocencia. Catorce versos desgarradores que se respetaron en la última restauración.

Es tan grande mi pena y sentymiento

en esta prisión triste y rigurosa

ausente de mis hijos y mi esposa

que de puro sentillo no lo siento.

O si llegase presto algún contento

o si cansada ya la ciega diosa

conmigo se mostrase más piadosa

poniendo treguas en tan gran tormento

Mas ay que mi esperanza entretenida

consume el alma en tan larga ausencia

a donde está aresgada onra y vida.

Mas yo confío en Dios, que mi conciencia

sé yo que está tranquila aunque afligida

al menos reconozcan mi inocencia.

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