Domingo, 16 de Mayo de 2021

Otras localidades

Castillos

Torrebuceit, la historia de un castillo y un cortijo en la Mancha de Cuenca

En medio del paisaje manchego, entre encinares y llanuras agrícolas, se levanta el castillo de Torrebuceit. Es una propiedad privada que se ha restaurado recientemente como segunda residencia. Pero sus muros se levantan en este lugar desde el siglo XIII, cuando lo construyó el último rey de Valencia, Zeit-Abu-Zeit. Junto al castillo hay un gran cortijo con casas, patios, jardines, corralizas, huertos y capilla, un pequeño pueblo en el que vivían las personas que atendían los terrenos de labor de los alrededores

Entrada a Torrebuceit.

Entrada a Torrebuceit. / Paco Auñón

En los mapas de la provincia de Cuenca aparece la localización ‘Torrebuceit’ a medio camino de la carretera que une Palomares del Campo con Villarejo Periesteban, al sur de Villar del Águila y Huerta de la Obispalía y al norte de Zafra de Záncara y Villares del Saz. ¿Es un pueblo, un municipio, una aldea, una pedanía? No. Es un castillo. Pertenece al término municipal de Villar del Águila, pedanía dependiente del Ayuntamiento de Torrejoncillo del Rey.

Desde cualquiera de los pueblos cercanos llegan carreteras secundarias hasta este castillo que hace de cruce de caminos, pero de unos caminos sin apenas tráfico. El paisaje que rodea a Torrebuceit es una mezcla de los pinares de la sierra y las llanuras manchegas. A medio camino entre estas dos comarcas naturales, este emplazamiento se levanta entren encinares y campos de labor que rodean al castillo y al cortijo que se levanta en su entorno.

Parte del cortijo con el castillo al fondo. / Paco Auñón

Un simple cartel de carretera anuncia la entrada a este sitio. Desde el cruce, un camino se adentra, bajo la sombra de unos almendros, hasta los primeros edificios. En el tronco del primero de estos árboles vemos clavado un cartel más pequeño en el que se lee ‘No pasar. Finca privada’.

Cautelosos por la leyenda del cartel, avanzamos hasta encontrarnos con una mujer que monta en un coche todoterreno con intención de marcharse. ‘No se puede pasar’, nos dice. Educadamente le pedimos permiso para recorrer el lugar y para hacer unas fotos, a lo que la mujer accede, permitiéndonos el paso hasta los muros del castillo.

Cortijo de Torrebuceit. / Paco Auñón

El cortijo

Enseguida descubrimos que las edificaciones corresponden a un cortijo grande o a un pueblo pequeño. Son casas blancas con emparrados, corralizas y distintas alturas demarcadas por pequeños tejados de teja. En alguna de las cumbreras aparecen, relucientes, modernas antenas de televisión. Almendros y árboles más frondosos como las acacias, sin duda plantadas con el fin de dar sombra en lugares estratégicos del cortijo, aparecen entre las casas y cerca del castillo. Una quesería y un horno se conservan aún en este lugar, como recuerdo de la actividad de la vida del castillo, antaño habitado por señores, y del cortijo, lugar de residencia de sus vasallos.

Según avanzamos hasta la fortaleza, dejamos a nuestra izquierda una pequeña capilla con soportales, construida en tiempos más modernos. Más a lo lejos, distinguimos algunos edificios en ruinas y, lo que nos sorprende más aún, restos de lo que parece fue en su día un acueducto. Hasta doce arcadas se mantienen en pie en esta construcción que nace junto al brocal de un pozo y termina en un campo agrícola donde pudieron existir, hace tiempo, unas huertas.

Castillo de Torrebuceit. / Paco Auñón

El castillo y su historia

Un poco más elevado, a la izquierda del cortijo según nuestro caminar, se levanta el castillo de Torrebuceit. Edificio de una sola planta de aspecto defensivo que fue, en sus tiempos, más una fortaleza militar que un palacio. A nuestros ojos aparece cerrado a cal y canto, como debió estarlo en el siglo XIII, cuando la reconquista campaba por estas tierras de Cuenca.

Torre del castillo de Torrebuceit. / Paco Auñón

Los muros son de mampostería y presentan grandes contrafuertes en todo su contorno. En las esquinas se levantan cuatro torres. La del mediodía es más robusta y redondeada. Es, sin duda, la torre del homenaje. Por lo demás, apenas un par de ventanas con rejería se abren en cada uno de los muros.

Sobre los orígenes de este castillo, los historiadores lo atribuyen a Zeit-Abu-Zeit, el último rey moro de Valencia. Eran tiempos en los que reinaba en Castilla Fernando III, el Santo (1217-1252). Los cristianos ya han conquistado Requena y el rey de Valencia se ve cercado por las tropas castellanas y por la rebelión de los jeques árabes de la zona. Ante estas circunstancias, Zeit-Abu-Zeit se rinde a las tropas de Fernando III en 1225, en un acto que, dicen, tuvo lugar en las cercanías de la villa de Moya.

En los años siguientes el rey luchó junto a las tropas cristianas y llegó a participar en la conquista de Sevilla. En compensación se le cedieron unos amplios terrenos en la Mancha de Cuenca, donde levantó el castillo-fortaleza al que dio su nombre, Torrebuceit. En su senectud, Zeit-Abu-Zeit vivió en Cuenca, cuidando enfermos en el Hospital de Santiago y pasando parte de su tiempo en su castillo. Tras su muerte donó sus tierras al hospital a quién perteneció Torrebuceit hasta la desamortización de 1890. Desde entonces, el castillo y el cortijo han pertenecido a la familia Cano que lo utilizan como segunda residencia.

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    • Notice: Undefined variable: lb_es_acceso_con_movil in /mnt/filerprod/html/produccion/datos/rhabladas/cadenaser/ser/templates/includes/v3.x/v3.0/include_player_permanente.html on line 118

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?