Lunes, 30 de Noviembre de 2020

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Manu Sánchez

¡Basta Ya!

Manu Sánchez dedica su columna número 50 a Miguel Ángel Blanco

Era verano, y de pronto, dejó de serlo. Teníamos miedo y de repente dejamos de tenerlo. Yo era un niño, y de golpe dejé de serlo. Tenía 11 años y desde aquel verano nunca dejaré de tenerlos.

Con 11 años conocí el secuestro, el ultimátum, el chantaje, la cobardía, la maldad, la sangre fría, lo que era ser un hijo de puta y, perdonen la redundancia, el terrorismo. Con los años han intentado explicarme muchas veces la complicada aritmética del por lo visto incomprensible lío del conflicto vasco. “Que si no eres de allí mejor no opinar”. “Que sin vivirlo de cerca no se entiende lo que pasa”. “Que si el tema es muy complejo y hay que ser del mismo Getxo”. Y yo te juro que lo entendí con 11 años desde Barbate y lo sigo entendiendo ahora con 31 desde donde quieran ponerme: Si secuestras a un chaval porque es concejal en su pueblo, lo llevas al bosque, lo atas y por la espalda le vuelas la cabeza con dos tiros en la nuca eres un hijo de la gran puta como el Gugenhein de grande. Una alimaña, un desalmado, un cobarde y un mierda. Os juro que ahora me contáis los matices y me sacáis de mi error porque así a primera vista lo entiendo perfectamente. No me vayan a explicar que es que Franco hizo mucho daño en el País Vasco. Que aquí en Andalucía nos ha jodido Franco, después ETA, y con la jugadita de callar nacionalismos se nos sigue jodiendo con cupos, fueros, asimetrías, velocidades, territorios de segunda y presupuestos injustos que dan pena, asco y miedo. Que la Guardia Civil hubo un tiempo que era mu mala no?...a ver si se creen que aquí en ese tiempo iban dando en vez de palos, caramelos. Que los grises, que el euskera, que la represión franquista, y que si la independencia…y todo lo que queráis, pero a Miguel Ángel Blanco le volaron la cabeza hace solo 20 años. 20 años que ni grises, ni problemas del euskera, ni Franco, ni quisiera yo pensar que de verdad vale una muerte de esta naturaleza la diferencia administrativa que separa el rentable nacionalismo de hoy con la incierta independencia de vete tú a saber cuándo.

Aquel día era verano, y de pronto, dejó de serlo. Teníamos miedo y de repente dejamos de tenerlo. Yo era un niño, y de golpe dejé de serlo. Yo tenía 11 años y por aquel asesinato nunca dejaré de tenerlos.

Con 11 años comprendí que aquella muerte lo había cambiado todo, descubrí como la gente se tiraba a la calle, entendí el poder de perder el miedo, descubrí la valentía, el hartazgo, el basta ya!!, las manos blancas, el eta hija de puta aquí tienes mi nuca, el vascos sí, eta no, el espíritu de Ermua, el consenso, la unión, aquello me enseñó la bondad en masa harta de tanto cobarde, el poder de la gente, el sentido transformador de una manifestación, la solidez de la democracia, que ganarían los buenos, que perderían los malos, el poder de una pancarta, el valor de un homenaje y el nacimiento de un símbolo. Miguel Ángel Blanco ya no era del PP, aunque lo fuera, igual que aunque estuviera muerto sería a partir de ahora el recuerdo más vivo, ni de Ermua, ni de la familia Blanco, aunque lo sea, si no de todas las nuestras, ni siquiera era ya solamente vasco, Miguel Ángel Blanco ya no sería una víctima, aunque lo fuera, sería para siempre un héroe. Porque aquel día era verano y dejó de serlo. Aquel día todo cambió, porque aquel día que no perdieron los malos, fue el día que los buenos empezamos a ganarles.

Solo hay una forma de quedar peor en un entierro que no yendo, y es yendo para robarle el protagonismo al muerto. Y en los homenajes pasa lo mismo. Ni Miguel Ángel Blanco es más víctima que nadie, ni Aylan más refugiado, ni más niño muerto. Pero los símbolos son eso: símbolos, referencias, banderas, escudos, caras y rostros que son el de todos. En los entierros hay dos clases de mamarrachos, los que se pasan de llanto sin tocarle nada al muerto y los que dicen que no van porque lo pasan muy mal, cómo si los demás fuésemos a esas cosas como el que va a un cumpleaños. Y en los homenajes pasa lo mismo, ni tan del PP, que hasta usaron al pobre Miguel Ángel para enriquecerse con su fundación pareciendo ahora esa vecina sobreactuada que se desmaya en el sepelio antes que la madre, ni tan de Podemos como para andar poniéndose de perfil sin colgar una pancarta pero con las palmas blancas.

Seguid mañana tirándose los trastos a la cabeza, pero recordad por un segundo que sois representantes del pueblo, que en política no todo vale y que el pueblo demostró hace 20 años que aquí no había bandos. Que aquí, solo se puede ser de los malos o de los buenos, y que para ganarles a los malos, los buenos no podemos estar divididos, ni tener dudas, ni miedo… Así que queridos políticos respetad a las víctimas y al dolor, estad por una vez a la altura, porque en ocasiones como estas parece que por ganar elecciones sois capaces de pasaros de vivos sin respetar ni a los muertos.

Fdo: un niño de 11 años que aquel día descubrió el poder de la unidad, de la gente, de los símbolos, de la democracia, el espíritu de Ermua, y que hoy invoca el de Miguel Ángel Blanco para que entréis en razón porque aquel verano aprendí que para que ganen los buenos solo hay que vencer al miedo. Y hoy añado…BASTA YA..y sin perder la vergüenza ni el recuerdo.Feliz verano a todos, y ojalá nunca más deje de serlo.

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