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Jueves, 17 de Octubre de 2019

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Tomatito y Michel Camilo llenan de luz la noche de Cartagena

El guitarrista almeriense y el pianista dominicano protagonizan una velada inolvidable en el Parque Torres

Los espectadores que casi llenaban el aforo del auditorio cartagenero en la noche del domingo abandonaban el recinto complacidos, con una sonrisa de oreja a oreja, conscientes de que habían sido testigos de algo grande. El concierto que protagonizaron el guitarrista almeriense José Fernández “Tomatito”, que en sus últimos años acompañó al genial Camarón de la Isla, y el pianista dominicano Michel Camilo quedará en la memoria de los privilegiados asistentes como un prodigio de luz, que llegaba al cerebro gracias a las notas de la música que emanaban sus instrumentos.

Y es que estos, más que elementos inertes, cobraban vida en cada nota como si se tratara de una prolongación de sus cuerpos, o mejor dicho, de sus almas, ya que su música estaba llena de sentimiento y emoción.

Empezó la función con canciones del último álbum del dúo, que lleva colaborando ya 19 años y que ha sacado una trilogía, cuya última entrega se llama “Spain forever”, que quiere decir “España para siempre”. Y es que el disco rezuma una visceralidad que solo en España puede darse.

Las notas evocan flamencura y duende, y de no haber tenido la certeza de que estábamos en el Parque Torres de Cartagena, habríamos pensado que nos encontrábamos en los Jardines del Generalife granadino o en la Alcazaba de Málaga. Aunque tampoco era cualquier cosa disfrutar de esta música en lo alto del monte desde el que se divisa una ciudad trimilenaria, con vistas a la bocana del puerto y, a nuestros pies, el colosal Teatro Romano de Cartagena.

Bulerías

Uno de los momentos álgidos de la noche fue el de la interpretación de “A mi niño Jose”, unas bulerías que Tomatito compuso a su hijo recién nacido, y es que “era el primer varón, después de cinco niñas”, confesó divertido ante el público.

A lo largo del concierto hubo otros momentos estelares, como la genial pieza “Agua y vino”, o la versión de “Cinema Paradiso”, banda sonora de la película de igual título, firmada por Ennio Morricone, o “Armando´s rumba”, en homenaje a Chick Corea, para quien Camilo tuvo cariñosas palabras de recuerdo, ya que fue el impulsor hace dos décadas de esta fusión que a primera vista podría parecer arriesgada, pero que el tiempo ha demostrado acertada.

Perfecta sincronía

Uno de los rasgos característicos de la fusión Tomatito-Camilo es, sin duda, la armonización de las notas, el toque sincronizado al milímetro, de suerte que se funden los sonidos del piano y la guitarra hasta parecer uno solo. La vertiginosa velocidad del toque no quita un ápice a esta comunión, y el espectador cree estar en un sueño, de prodigiosa que resulta esta audición.

Tomatito es uno de los más grandes artistas del flamenco contemporáneo, y Michel Camilo se ha revelado, con el tiempo, como un pianista que toca con el duende y el sentimiento de los precursores de los teclados en el flamenco, como Dorantes o Felipe Campuzano. Ahora, es uno de ellos con categoría de maestro, que derrama en cada nota toda la emoción de su corazón.

El público no les dejaba ir, y hasta en dos ocasiones tuvieron que salir a complacer a un auditorio entregado, hipnotizado por cuanto estaba contemplando.

La sensación es que estábamos siendo testigos de algo grande.

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