Jueves, 25 de Febrero de 2021

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Zubeldia dice adiós en una Clásica que se lleva Kwiatkowski

El ciclista de Usurbil recibió el cariño de la afición vasca en su última carrera tras 20 años como profesional. El alavés Mikel Landa colaboró de forma decisiva en el triunfo de su compañero del Sky

Zubeldia dice adiós en una Clásica que se lleva Kwiatkowski

Michal Kwiatkowski ha ganado la Clásica San Sebastián por primera vez en su carrera deportiva. El ciclista polaco del Sky inscribe su nombre en el brillante palmarés de la prueba donostiarra gracias a su mayor potencia en los metros finales, ya en la recta de meta del Boulevard, imponiéndose a sus otros cinco compañeros de viaje en la pequeña escapada que se ha formado a falta de ocho kilómetros, en la pequeña pero dura subida de Murgil Tontorra. Ayudado por su compañero de equipo, Mikel Landa, que ha sido decisivo en el triunfo final del Sky, Kwiatkowski ha sabido jugar sus bazas, mientras el ciclista alavés hacía en los dos últimos kilómetros el trabajo sucio preparando la victoria del polaco. El equipo inglés ha dominado la carrera en los últimos cuarenta kilometros, la ha movido a su antojo. Porque en todo momento ha estado dirigiendo el pelotón, muy pendiente de la escapada más larga de esta clásica. El polaco, potente en las llegadas masivas, se imponía por delante de Gallopin y Bauke Mollema.

Siete ciclistas, entre ellos Jon Ander Insausti, del Barhein-Merida, y el navarro Imanol Erviti, del Movistar, han movido la carrera desde muy pronto, porque para el kilómetro 47 han empezado a buscar una fortuna que finalmente no han encontrado, porque era muy complicado. Es verdad que han llegado a tener hasta cinco minutos de ventaja, cuando han empezado a subir el alto de Jaizkibel por primera vez, pero a partir de ahí, los equipos grande,s con opciones de ganar la Clásica, se han puesto a tirar con mucha fuerza del pelotón y han empezado a bajar poco a poco esa diferencia.

Ha dado la sensación de que la escapada de la Clásica de este año ha aguantado hasta que el Sky, por ejemplo, ha querido, porque ha puesto a trabajar a todas sus unidades, y con la ayuda de AG2R, que también tenía muchos intereses compartidos, han echado abajo la escapada, para que ya en último puerto de la jornada, Murgil Tontorra, lo subiese todo el pelotón agrupado. Erviti ha intentado la aventura en solitario, ha buscado que se le viera y tener algo más de protagonismo, escapándose de la compañía de sus compañeros de escapada, pero lógicamente ha aguantado hasta que las fuerzas le han dicho basta. Pero todo eso ha servido para que la coctelera se moviera, y para que hubiera un final más ajustado en esta Clásica. Se puede decir que de esos barros han venido los lodos del final, con un grupo más selecto preparado para el triunfo final.

Así llegó el movimiento del final de la clásica, con el ciclista del Sky, Moskon, poniendo más nervioso al pelotón y los favoritos, con un pequeño arreón con el que llegó a coger casi un minuto de ventaja, y que le permitió pisar el Boulevard en primera posición, pero el paso inicial, no el definitivo, porque todavía le quedaba subir Murgil Tontorra para encarar la bajada por el Antiguo y Ondarreta hasta la meta final. Demasiado para un ciclista en solitario, tras mas de 200 kilómetros en las piernas, y sobre todo si tienes una ventaja tan exigua como el ciclista del Sky.

Pero Moskon fue sólo una pieza más del especatacular engranaje del equipo inglés. Porque lo que hizo porner en pie de guerra a todo el pelotón, para que en la última subida Mikel Landa hiciera la selección definitiva. El ciclista alavés ha resultado ser ei ciclista de esa clásica. Su cambio de ritmo en apenas un kilómetro le permitió coger 25 segundos con el pelotón, junto a Gallopin y Bauke Mollema, el ganadro del año pasado, como peligrosos compañeros de viaje. Pero la presencia de Kwiatkowski junto a Dubmollin en un punto intermedio a sólo cinco segundos de ese trio cabeza de carrera ha hecho que Landa cambiara de objetivo y preparase el triunfo final para su compañero de equipo. Volvió atacar cuando faltaban dos kilómetros, y mientras los demás se cebaban para darle caza, Kwiatkowski esperaba agazapado su momento. Y en la recta final del Boulevard, Landa volvió a estirar el grupo preparando el arreón final del ciclusta polaco, que hacía valer su mayor fuerza en los sprint para ganar por delante de Gallopin y Mollema, mientras el alavés levantaba el brazo en señal de victoria. La estrategia del Sky funcionaba como un reloj suizo para hacer ganar a Kwiatkowski su primera Clásica San Sebastián.

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