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Domingo, 08 de Diciembre de 2019

Otras localidades

Los alcaldes del entorno de Garoña quieren dirigir el diseño de alternativas

Los trabajadores se comprometen a seguir garantizando la seguridad mientras negocian salidas con la empresa

Los municipios del entorno de Garoña se preparan para diseñar su propio futuro desde la desconfianza en planes externos, como los desarrollados hace unos años, que no han supuesto una alternativa real a la actividad de la planta nuclear cuyo cierre es inevitable, tras la decisión del Gobierno de denegar la prórroga para que siguiera operando hasta 2031. La alcaldesa de Trespaderne, Ana Isabel López, prefiere ver el cierre de Garoña como “una oportunidad” para el entorno. Los alcaldes de la zona confían en las posibilidades que ofrece para el turismo y la explotación hortofrutícola. Es también lo que dice el alcalde de Oña, Arturo Pérez, que recuerda que la central se puso en el Valle de Tobalina por el gran caudal del Ebro a su paso por la zona, lo que ahora se puede aprovechar para cultivos que no supondrán un perjuicio para el desarrollo turístico. Cree que se ha perdido mucho tiempo para diseñar alternativas ante el inevitable cierre. En su opinión, lo que no sería deseable es una apuesta por grandes polígonos industriales.

Un ejemplo es lo que ya ha ocurrido en Poza de la Sal, próximo a la central de Garoña pero fuera del radio de diez kilómetros que, según su alcalde, Tomás López, tiene casi los mismos perjuicios que los pueblos más cercanos pero sin ningún beneficio. Han apostado sobre todo por la energía eólica, con un gran parque de aerogeneradores en el páramo de la localidad.

Los alcaldes del entorno más cercano a la planta nuclear, en un radio de diez kilómetros, se reunirán el viernes en el municipio del Valle de Tobalina, donde se encuentra la central, para avanzar en el diseño de soluciones alternativas, aunque ya trabajan en un plan de elaboración propia que expondrán a las administraciones en busca de ayuda. Desde la Asociación de Amigos de Frías, otra de las localidades del entorno más próximo a Garoña, José Antonio cree que lo importante es “actuar de inmediato” desde el Gobierno central y la Junta de Castilla y León.

Ahora queda saber cuál será el futuro de los empleados de la nuclear, que hoy han acudido a su puesto de trabajo casi con total normalidad, solo rota por una asamblea en la que sus representantes sindicales les han asegurado que ahora comienzan a trabajar para asegurar su futuro. A la espera de la reunión convocada para mañana en Miranda de Ebro con el personal de las contratas que trabajan para Garoña, mucho más difícil de proteger y del que ni siquiera hay un censo preciso, desde el comité de empresa dan por sentado que el futuro pasará por seguir con el plan de jubilaciones que comenzó al parar la central en 2012, los traslados de trabajadores a otras plantas nucleares, o los trabajos de desmantelamiento de las instalaciones. Sin embargo, aseguran que el ministro de Industria mintió al asegurar que ya había un pacto social acordado con medidas de este tipo. Afirman que solo se han sentado las bases para comenzar a negociar.

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