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Viernes, 06 de Diciembre de 2019

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Evitar mochilas que dañan la espalda de nuestros hijos

La vuelta al cole incluye la selección de material escolar, pero también debería incluir pensar en cómo pueden transportar los niños ese material sin perjudicar sus espaldas. Descubrimos consejos para prevenir problemas de espalda en la población escolar.

Estamos en medio de las vacaciones escolares y muchos padres aprovechan para ponerlo todo a punto de cara al nuevo curso: Libros, material, ropa, actividades extraescolares, ... Mil cosas en las que pensar y justo cuando lo que nos apetece es disfrutar del tiempo libre.
Una de las mayores preocupaciones de los padres es la salud de sus hijos y en los últimos años hay una creciente preocupación por el aumento de casos de dolor de espalda en los niños. Puede que la incidencia del problema sea la misma de siempre, o bien que existan factores nuevos que están aumentando la prevalencia del mismo. Lo que está claro es que ahora le estamos prestando mucha más atención.
Instituciones reconocidas como la Fundación Kovacs atribuyen a este problema la suficiente importancia como para publicar recomendaciones, aunque al no existir una base amplia de estudios científicos son de tipo general. 
Entre los consejos de los expertos, destaca que el niño o la niña no debería transportar en la mochila más del 10% de su propio peso corporal. Es decir, si pesa el niño pesa 30 kg, la mochila completa no debería pesar más de 3 kg. Con la cantidad de libros que deben llevar cada día al colegio, el material escolar, el bocadillo y la botella de agua es imposible no rebasar ese límite. Siendo claros, la mejor solución sería que los libros se quedasen en el colegio y que sólo se transportasen los cuadernos para hacer los pocos deberes que una escuela eficiente debería poner para casa.
Si se puede evitar llevar la carga sobre la espalda, mejor. Una mochila con ruedas de un diámetro suficiente (si son muy pequeñas ruedan muy mal) y un asa que se pueda regular para que el hombro quede a su altura natural al tirar, es una solución a la que sólo habría que añadir enseñar al niño a alternar el brazo con el que hace el esfuerzo. El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) ha evaluado recientemente uno de estos diseños de mochila.

Si no es posible, la carga debe repartirse simétricamente sobre la espalda y no debe bailar, sobresalir de la espalda ni colgar demasiado. Para ello hay que revisar cómo están ajustadas las correas. Cuidando de que los tirantes estén bien acolchados evitaremos que se claven en la piel de los hombros.
Y si queremos estar a la última en la prevención de problemas, existen algunos diseños innovadores que cambian el concepto tradicional de mochila para conseguir un alto grado de adecuación ergonómica. Por ejemplo, la mochila lateral backTpack desplaza el peso desde la espalda a los lados del cuerpo y, además, lo reparte entre los hombros y las caderas mediante un cinturón.
Esta mochila lateral ha sido desarrollada por la fisioterapeuta estadounidense Marilyn Von Foerster y estudiada en pruebas de laboratorio por investigadores independientes. La calidad del estudio realizado y la importancia de los resultados obtenidos han merecido que se publique en la prestigiosa revista científica Gait & Posture. 
Más allá de la mochila
Que los niños lleven una mochila ergonómica se debe complementarse con el cuidado de otros factores que también son importantes porque los niños están sometidos ellos durante mucho tiempo cada día.
En primer lugar, está el mobiliario escolar, que poco a poco se va adaptando al crecimiento de la estatura de la población, pero que sigue careciendo de regulaciones. Por otro lado, en una escuela ergonómica (como en el trabajo de oficina) las posturas de pie, sentado y semisentado deberían alternarse para permitir la recuperación del cuerpo. Finalmente, cuando el niño o niña salen de clase pueden volver a someter a sus cuerpos a situaciones poco saludables desde el punto de vista ergonómico, sobre todo si adoptan posturas inadecuadas. Los discos intervertebrales, los ligamentos y músculos de la columna y en general todos los sistemas corporales se benefician de los esfuerzos dinámicos (cambiantes con el tiempo) y variados que se dan en el juego y el deporte. Por eso la OMS recomienda que los niños realicen Actividad Física Moderada al menos una hora al día.

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