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Domingo, 20 de Octubre de 2019

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Justo castigo

Los miedos y una mala lectura de partido en la segunda mitad dejan al Sporting sin la victoria en el derbi

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El Sporting no cumplió ante el Oviedo. O más bien, solo cumplió a medias. No hizo valer su condición de favorito por plantilla, presupuesto, números o condición de local. Y no aprovechó el gol que premiaba su buena primera parte. Los miedos rojiblancos y una mala lectura del partido tras el descanso le hicieron tirar por la borda la ventaja que había conseguido con el gol tempranero de Carmona.

FICHA TÉCNICA

1.- Sporting: Mariño, Lora, Álex Pérez, Federico Barba, Canella, Sergio Álvarez, Rubén García (Älex Bergantiños, m.75), Carmona, Moi Gómez, Michael Santos (Álex López, m 85) y Scepovic (Carlos Castro, m.76)

1.- Oviedo: Juan Carlos, Cotugno, Verdés, Carlos Hernández (Owusu, m.82), Christian Fernández (Linares, m.63), Yeboah (Aaron Ñiguez, m.56), Mossa, Rocha, Folch, Saúl Berjón y Toché.

Goles: 1-0, m.13: Carmona; 1-1, m.84: Toché.

Árbitro: Cuadra Fernández. Mostró tarjetas amarillas a Cotugno (m.24), Yeboah (m.31), Héctpr Verdés (m.39), Rubén García (m.58), Christian Fernández (m.61)

Incidencias: 27.506 espectadores. En los prolegómenos del partido se produjo una carga policial contra un grupo de ultras del Sporting en las inmediaciones del estadio y aficionados rompieron las lunas delanteras de los autobuses del Sporting y el Oviedo.

El Sporting no supo rematar la faena, se equivocó en el planteamiento de la segunda mitad, Herrera no encontró soluciones y el equipo acabó dejándose dos puntos. No es un drama (el Sporting sigue invicto y sumando puntos), pero duele. Porque el fútbol son estados de ánimo, y el Oviedo celebró el mismo botín como si fuera un título mientras que los rojiblancos se quedaron con un palmo de narices.

El partido tuvo casi todo lo que tienen los derbis, por desgracia: poco fútbol, mucha tensión, algún altercado y el típico reparto de puntos. Con respecto al resultado, puestos en la balanza méritos y deméritos de unos y otros, parece justo. El Sporting fue mejor durante casi toda la primera parte y el Oviedo superior en la segunda. La diferencia es la lectura que hacen unos y otros del marcador. Si alguien sale reforzado anímicamente, ese es el Oviedo. Paco Herrera tiene trabajo para que este empate no haga más daño del necesario.

Carmona dio alas al Sporting

El Sporting marcó pronto, quizás demasiado pronto. Carlos Carmona, el líder indiscutible de este equipo, sacó una falta y la remató. Obviamente, hubo segunda jugada. El balear botó el golpe franco, el rechace llegó a las botas de Rubén García, que buscó la cabeza de su compañero. Si alguien merecía sentir la euforia de marcar ese gol tan especial era Carlos Carmona, el jugador franquicia del Sporting.

Alberto Morante (EFE)

El Oviedo quedó tocado a partir del gol, pero tuvo opciones de empatar antes de descanso, con una doble ocasión de Toché y Berjón que despejaron primero Mariño y luego Federico Barba.

El Sporting se fue al descanso con ventaja. Y bien porque se lo creyó, bien porque sintió el miedo, bien porque el Oviedo fue mejor o quizás porque Paco Herrera no supo explicar su mensaje, en la segunda parte se vino abajo. Hubo momentos de auténtico embotellamiento azul, con el Sporting incapaz de salir de su propio campo. Sólo tuvo una llegada peligrosa al área rival, pero Michael Santos envió fuera su disparo cruzado ajustado al palo. Se veía venir el empate azul, y llegó a cinco minutos del final, en una jugada desgraciada para la defensa rojiblanca. Un mal despeje, un rechace al punto de penalti y la puntera resolutiva de Toché para batir a Diego Mariño y silenciar El Molinón. Solo los 1.200 oviedistas congregados en el corner contrario entraban en éxtasis, mientras Toché lucía su brazalete ante los sportinguistas.

El partido confirmó lo que se esperaba: que el Sporting tenía bastante que perder y poco que ganar en el partido. Y que el encuentro era bastante más trascendente para los oviedistas. Después de catorce años intentándolo, alcanzar al Sporting y mirarle a la cara era un objetivo, ya cumplido. Por eso, y por el orden de los factores (que en el fútbol sí importa) unos celebraron el punto como un gran éxito y otros se fueron de El Molinón frustrados. Y eso que el botín era el mismo. Los rojiblancos deben pasar página, aprender la lección y mirar la clasificación para recordar que, aunque no hayan ganado un partido importante, en la tabla siguen mandando. Y eso es lo que más importa.

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