Últimas noticias Hemeroteca

Sábado, 21 de Septiembre de 2019

Otras localidades

Realmente los nacidos antes de los 80 somos de otro planeta

El comentario de Beatriz Álvarez

No soy mucho de ver los vídeos e historietas que circulan por redes sociales pero el otro día me topé con uno titulado “Los nacidos en los 70 y 80 somos unos supervivientes” y lo que en principio era uno más de tantos vídeos referentes a esa época me llevó a reflexionar sobre muchas de las cuestiones en él referidas.

Es verdad que había cosas tan manidas como que viajábamos sin cinturón de seguridad, sin sistemas de retención infantil, que una familia entera era capaz de meterse en un 600 y cosas por el estilo y que pese a ello aquí estamos pero lo que más me llamó la atención fue todo lo referente a los niños y las grandes diferencias con lo que ocurre a día de hoy.

Comenzaba el colegio en septiembre y terminaba en junio, y desde el primer al último día de clase tenías jornada completa, nada de período de adaptación como ahora no vaya a ser que el niño se nos traumatice, empezabas y terminabas el curso con todas las horas y por supuesto, nada de jornada continua, cuatro horas por la mañana y dos por la tarde y, de momento, todavía no conozco a nadie con un trauma profundo por este motivo.

También hablaba de la menor incidencia en la obesidad infantil, y lo justificaba porque, aunque nuestra alimentación pudiera parecer menos sana a primera vista no contaba con tantos alimentos procesados como ahora pero sobre todo porque nos pasábamos la vida moviéndonos, montábamos en bici, jugábamos al churro, al rescate, a la cuerda, a la goma, al balón prisionero, a lo que fuera, el caso era estar el mayor tiempo posible con los amigos y sin tiempo para aburrirte. A nadie se le pasaba por la cabeza la posibilidad de encerrarte en casa toda una tarde a ver la tele o de pasarte las horas muertas plantado en el sillón con el móvil o la consola en la mano, manteniendo una relación virtual con tus amigos antes que quedar a jugar con ellos. Y por supuesto sin tener que estar escuchando nuestros padres la consabida coletilla del “me aburro”.

Y los padres, nuestros padres, que siempre estaban ahí, pero que te obligaban a ser responsable, a tomar decisiones, que cuando llegabas con una nota del colegio por mala conducta después de escucharte le daban siempre la razón al profesor, que nunca te premiaban por las buenas notas porque era tu obligación estudiar y que, por supuesto, no te compraban todos los caprichos del mundo, sólo de imaginar que con 6 años les pidieras un móvil te da la risa.

Y pese a todo ello, aquí seguimos, hemos sobrevivido, miro a mi alrededor y no encuentro a ninguno de mis amigos traumatizados por nada de esto, al contrario, nos veo a todos muy agradecidos por la infancia que nos tocó vivir, que no digo yo que no tuviera cosas malas, pero traumatizados, lo que se dice traumatizados eso no.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?