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Sábado, 22 de Febrero de 2020

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"Queremos que se haga justicia con nuestro hijo"

Los padres del Policía Nacional, del caso Cala Cortina, piden que se investigue la muerte de su hijo que falleció cuando estaba en prisión preventiva en Estremera, por una pancreatitis aguda

Los padres del policía nacional Gregorio Javier Miras han escrito una carta al cumplirse el próximo 13 de octubre los dos años del fallecimiento de su hijo, cuando estaba en prisión preventiva, junto a otro compañero, acusados presuntamente de matar a Diego Pérez en marzo del 2014. Hecho en el que también estaban implicados otros 4 Policías Nacionales, pero que fueron trasladados a la prisión de Castellón.

Los padres Gregorio García, y Paqui Miras, han estado en Radio Cartagena y han relatado el calvario que "están pasando para averiguar lo que realmente le pasó a su hijo en la prisión de Estremera en Madrid", donde al año de estar ingresado en ella, comenzó con un cuadro de vómitos y diarreas, situación que fue comunicada por su compañero de celda al funcionario de la prisión sin que según ellos, "se le hiciera caso administrándosele medicamentos básicos". Estos hechos que ocurrieron el 11 de octubre del año 2015.

Un día después, siempre según los padres, "se requirió la presencia de los servicios médicos, pero al parecer en esos momentos no había ningún facultativo especializado".

Sería el día 12 de octubre sobre las 7 de la tarde, cuando acceden a llevarlo a la enfermería del Centro Penitenciario aunque "no fue hasta el día siguiente, 13 de octubre cuando deciden trasladarlo a un hospital, en este caso al Gregorio Marañón en Madrid, a unos 80 Km". Llegó sobre las 13.30 horas y sobre las 17 horas falleció. Según la autopsia de una Pancreatitis Aguda.

Los padres interpusieron una querella contra el Centro Penitenciario de Estremera y contra el Hospital Gregorio Marañón. En el primer caso por homicidio grave y un delito del deber de socorro y contra el hospital por no haberlo atendido en el momento en el que ingresó.

La querella se presentó en el Juzgado de Arganda y está pendiente de juicio. Los padres temen que "las pruebas con el tiempo se pierdan, como por ejemplo las grabaciones del centro penitenciario donde podrían recoger las llamadas del compañero al funcionario de la prisión insistiendo en la gravedad del estado de Gregorio García".

En un escrito al que ha tenido acceso Radio Cartagena piden a la Comisaría de Cartagena a que "investiguen el presunto abandono médico que tuvo su hijo en el centro penitenciario de Arganda con resultado de muerte, al mismo tiempo que se conozca los protocolos que se siguen cuando los internos caen enfermos".

Además, los padres afirman que "hubo negligencia porque en ningún momento se avisó a la familia del estado de su hijo, ni mientras estaba muriéndose en la prisión durante tres días, ni cuando fue trasladado al hospital", contraviniendo, dicen, el artículo 216 del Reglamento Penitenciario donde se especifica que "cuando un interno se encuentre enfermo grave, se pondrá en conocimiento inmediatamente de sus familiares o allegados, y para las visitas, si aquel no pudiese desplazarse a los locutorios, se autorizará a que no o dos familiares o allegados puedan comunicar con él en enfermería del Centro Penitenariario".

Caso que no se dio según Paqui Miras, quien afirma "haber tenido conocimiento de la situación de su hijo tras la llamada que ella hizo a la asistenta social del centro". Lamentablemente ha dicho "no pudieron ver con vida a su hijo cuando llegaron al Hospital Gregorio Marañón".

Finalmente, los padre lamentan que "su hijo con 39 años entró sano en la prisión y falleció un año después a las pocas horas de derivarlo al citado hospital".


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