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Jueves, 23 de Enero de 2020

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‘¿Cuándo podría llegarnos una gran ola?’

La verdad es que yo nunca me había parado a pensar que la llegada de una gran ola de entre cinco y quince metros de altura a las costas ibéricas pudiera ser posible

Firma Carmen González, "¿Cuándo podría llegarnos una gran ola?"

Alguno de ustedes se ha preguntado alguna vez si allí donde vive podría verse afectado por un tsunami? La verdad es que yo nunca me había parado a pensar que la llegada de una gran ola de entre cinco y quince metros de altura a las costas ibéricas pudiera ser posible. Entre hoy lunes y el próximo viernes se desarrollará en San Fernando un simulacro de sismo y posterior inundación que llevará a cabo la Unidad Militar de Emergencias (UME). El objetivo es evaluar la coordinación entre Estado, Junta y Ayuntamiento y su respuesta ante un posible terremoto.

El anuncio de este ejercicio me ha traído a la mente un documental que bajo el título de 'La gran la gran ola' dirigió el onubense Fernando Arroyo. Una cinta que pudo verse el pasado mes de septiembre en Tarifa en el marco del Festival de Cine Documental de Surf y que recomiendo. En la película se recogen más de una treintena de entrevistas a científicos, funcionarios y expertos en la materia de España y Portugal. En ella se intenta abrir los ojos al espectador ante una interesante pregunta: No se trata de saber si va a haber o no un tsunami, sino de cuándo se va a producir este y así lo plantea una de las entrevistadas, Begoña Pérez, jefa de división de Oceanografía de Puertos del Estado.

El documental, que llega a ponerte los pelos de punta, podría parecer algo catastrofista. En cualquier caso, muchas de las voces que en él aparecen coinciden en plantear la falta de conciencia ante un riesgo de tsunami porque es un asunto del que, y ahí el autor lanza una dura crítica a los políticos, no se quiere hablar, no se quiere “asustar al ciudadano y tampoco a los turistas”. Mario Lopes, profesor del instituto técnico superior de Lisboa, afirma que los políticos conocen el riesgo sísmico, pero “no hacen nada”, asegura.

La gran ola, se indica, surge amenazante, especialmente, ante la costa de Portugal, la de Huelva y Cádiz. Los maremotos producidos a lo largo de los siglos tienen su origen en las fallas que se extienden a más de 150 kilómetros de la costa del cabo de San Vicente. Imágenes de alta definición recrean virtualmente como esa ola se extendería peligrosamente a través de esa costa muchos kilómetros mar adentro dejando destrucción allá donde esta no encontrara obstáculos.

Arroyo habla de que se han documentado una veintena de tsunamis que han afectado a la zona de Cádiz en 2000 años. ¿Por qué no va a haber otro? -se plantea- cuando el último se produjo en 1755, conocido como el terremoto de Lisboa. Hubo muchos daños personales, si bien en Cádiz ciudad, la más habitada entonces en esa zona, las murallas ofrecieron una importante barrera. La ciudad romana de Baelo Claudia también podría haber sido arrasada, según algunas investigaciones.

Los científicos alertan en la cinta de que ahora la catástrofe sería terrible. Antes no había medios, ahora podría predecirse, pero no existe protocolo de actuación. Si se produjera un hecho de estas características, en verano por ejemplo, las playas, las costas, estarían abarrotadas de gente.

Por ello, de lo que 'La gran ola' alerta es de la importancia de la prevención por lo que es muy importante la inversión económica en sistemas de alerta y planes de evacuación. Se coincide en señalar que hay que educar, desde la escuela. Hay que conocer cuáles son las vías de escape y qué edificios y zonas de la ciudad pueden ofrecer una alternativa de seguridad. Los especialistas señalan que desde que se produce el sismo los habitantes de estas zonas tendrían unos veinte minutos para reaccionar antes de la llegada del tsunami.

Entre los entrevistados se encuentra María Belón, superviviente del maremoto que asoló Indonesia en 2004 y cuya experiencia quedó reflejada en la película 'Lo Imposible'. Explica su experiencia en Japón y destaca que a pesar de que el maremoto que sufrió el país nipón era de mayor intensidad que el que sufrió el Sudeste asiático, en el primer caso los simulacros que se repiten constantemente en ese país permitieron conocer a sus ciudadanos que debían hacer, lo que redujo en decenas de miles las víctimas respecto al segundo.

Reaccionar a tiempo, pero con cabeza, es muy importante. Pero para eso es necesario que no se oculte información, si la hay.

Insisto, un documental recomendable.

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