Menores víctimas de abuso sexual en lista de espera para recibir atención psicológica
Más de un centenar de niñas y niños que han sido derivados al Centro especializado de Intervención en abuso sexual Infantil (CIASI) llevan esperando una media de seis meses para ser atendidos
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Los servicios policiales, de salud, sociales, educativos o de justicia enviaron el pasado año a 434 menores al único centro especializado en el tratamiento de abusos sexuales que hay en la Comunidad de Madrid. Sin embargo, no todos ellos han podido ser atendidos porque la duración media de un tratamiento es de un año, quedaban activos cerca de 200 del año anterior y en el centro sólo trabajan ocho psicólogos.
Desde la Consejería de Políticas Sociales inciden en que los casos urgentes, como violaciones o abusos sexuales en el entorno familiar, se atienden de forma directa y no son remitidos a la lista de espera. Una lista, que el departamento de Carlos Izquierdo no reconoce como tal porque, nos insisten, los menores mientras no llega su turno en el CIASI están siendo atendidos por los servicios sociales de los ayuntamientos.
A la vez que al CIASI, la Dirección General del Menor y la Familia envía la información de los menores a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. El Coordinador del CIASI, Fernando Muñoz asegura que "aunque no haya denuncia policial sí hay constancia de los hechos en la justicia. De todas maneras, si vemos que los padres no están protegiendo de la manera adecuada al menor, porque el abuso se hubiera cometido en el ámbito intrafamiliar o por algún otro tipo de presión, se informa de manera oficial a Fiscalía y al Area de Protección de Comisión de Tutela".
Los casos que más atienden, un 36%, son de menores de entre 4 y 9 años, pero han llegado a recibir hasta una treintena de niños y niñas que no habían cumplido los 3 años. Las niñas de entre 13 y 15 años son las que más lo comunican (112 el pasado año), aunque han comenzado a aumentar las citas con niños mayores de 12 años. Fernando Muñoz cree que es porque "tienen una mayor conciencia social, han perdido el miedo a relacionar una situación de abuso con la posibilidad de ser homosexuales"
La duración de las intervenciones suele ser aproximadamente de un año, aunque el tiempo, según este experto, lo marca la sintomatología del menor. "Aunque pueda sorprender, dice Muñoz, hay muchos chicos y chicas que sufren situaciones de abuso sexual grave y que sin embargo no llegan a presentar una sintomatología importante. Depende mucho de cómo reaccione su entorno o incluso de la propia personalidad del niño. No hay un tiempo realmente establecido para la duración de una intervención, aunque -por experiencia- la media es de un año".
De hecho, en el CIASI no se valora tanto el hecho abusivo como la sintomatología que ha provocado, que es la que realmente marca las líneas de intervención y las áreas a reforzar. "Hay menores que necesitan hablar del tema y otros que, recuerda el coordinador, por experiencia sabemos que han pasado ya por muchos recursos antes de llegar aquí y que para ellos, volver a contarlo, representa una victimización secundaria que evidentemente nosotros tratamos de evitar. Entonces, no siempre entramos a conocer cuáles fueron los hechos. Son ellos quienes lo van contando o lo van perfilando a lo largo de la intervención".
Los ofensores
En el CIASI también se trabaja con ofensores. Mayores de 14 años que vienen derivados del ARRMI (Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor infractor de la Comunidad de Madrid) con medidas de libertad vigilada, supeditada a intervención psicológica. Este sería uno de los perfiles, pero hay otro que preocupa más a los especialistas. Por ejemplo, niños de 14 años que tienen sus primeros contactos con la sexualidad vía internet y redes sociales o televisión. Los conocimientos que adquiere, asegura Fernando Muñoz, "no son sanos, no son adecuados, la mayoría de las veces ni siquiera son reales, pero son los únicos conocimientos sobre el sexo que tienen. Interiorizan y realizan su propio aprendizaje y esto les lleva a tener conductas abusivas. Casi siempre son curiosidades sexuales mal dirigidas, en un contexto que ven seguro. Cuando se empieza a trabajar con ellos y se les pone enfrente la vivencia por parte de la víctima es cuando son conscientes de lo que han hecho".
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