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Viernes, 15 de Noviembre de 2019

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Insultos e intentos de agresión en la tensa visita de Pablo Iglesias a Cantabria

Medio centenar de personas ataviadas con banderas de España intentan amedrentar a los asistentes al acto y a periodistsas

Imagen de los momentos de tensión que se vivieron en las inmediaciones del Palacio de Festivales. /

La tensión ya se alumbraba desde primera hora de la mañana. El secretario general de Podemos aterrizaba pronto en Santander para iniciar su apretada agenda en la sede de Peña Herbosa. Allí le esperaba Miguel Ángel Revilla para recibirle y mantener un encuentro, tal y como viene siendo habitual durante las visitas del líder de la formación morada a Cantabria. Y allí, a las puertas del edificio del ejecutivo cántabro, ya esperaban a Iglesias un reducido grupo de personas para proferirle insultos.

El enfado con el político madrileño lo hacía ostensible una señora, ataviada con una bandera de España a la espalda, que se llevó una gran decepción cuando se enteró de que Iglesias entraba y salía del inmueble por el garaje, en su furgoneta negra junto al resto de su equipo. "Asqueroso, cobarde y sinvergüenza", le dedicaba, en presencia de los numerosos periodistas que se aglutinaban allí. Sin embargo, también en la calle y de manera discreta, se dejaban ver algunos miembros del colectivo ultraderechista Alfonso I, que pasaron desapercibidos para la mayoría de los transeúntes.

Por supuesto, tampoco ayudaba a calmar el ambiente la extensa y vertical rojigualda que colgaba de la grúa de las obras contiguas a la sede, un símbolo muy aplaudido desde algunos sectores del Partido Popular, sobre todo por su líder María José Sáenz de Buruaga.

En esa calle del centro de de Santander únicamente se vivía el aperitivo de lo que vendría después. A través de un grupo de WhatsApp, se convocaba una concentración a las puertas del Palacio de Festivales para volver a mostrar a Iglesias, que acudía para apadrinar la asamblea "Arronti Cantabria" de la formación que encabeza en Cantabria, su rechazo y su firme compromiso "por la unidad de España". La única consigna, en ese amplio grupo de mensajería instantánea, era no acudir con símbolos preconstitucionales. Consigna que cumplió el poco más de medio centenar de asistentes que respondieron a la llamada. No lo hicieron algunos a la hora de lanzar proclamas: "¡Viva Franco!", se escuchaba a alguno de ellos y de forma repetitiva. También hubo insultos a los simpatizantes de Podemos que comenzaban a llegar a las inmediaciones del Palacio.

Pablo Iglesias volvió a dar esquinazo a sus 'haters' , al acceder al recinto por la entrada de Reina Victoria y no por las inmediaciones del muelle de Gamazo, donde se producía la concentración convocada por WhatsApp, donde se encontraba la decena de efectivos policiales, donde se acreditaban los periodistas y por donde creían que iba a entrar el máximo responsable de Podemos. No cayó esa breva.

Enfadados y con el acto a punto de arrancar, muchos asistentes, ponentes y responsables de las diferentes secciones del partido en la región, se las tuvieron que ver a la hora de entrar a la Sala Pereda. Una gran parte no lo pudieron hacer porque los manifestantes "por la unidad de España" comenzaron a bloquear todas las entradas inferiores al Palacio de Festivales.  Hasta que los efectivos de seguridad, tanto de Podemos como la Policía Nacional, disolvieron una situación que se tornaba muy preocupante.

Poco más de una hora duró Arronti Cantabria. Poco más de diez minutos duró la invervención de Iglesias. Era el momento de desalojar el Palacio de Festivales. Al secretario general del partido morado, que volvió a montar en su furgoneta por la parte superior del Palacio, sí le tocó esta vez salir escoltado y escuchar algún insulto y amenaza. Pero la tensión se vivía, de nuevo, en la zona de Gamazo. Allí, de nuevo, los manifestantes, abrigados con banderas de España, volvieron a intimidar, ya no sólo a los asistentes al acto, sino también a periodistas que salían de cubrir el evento.

Concretamente, un equipo de televisión de Europa Press se vio amedrentado por varias personas que intentaban evitar la grabación de imágenes en un espacio público. Los periodistas denunciaron ante la Policía una agresión con el mástil de una bandera. Tampoco se escapó del susto el periodista cántabro de El Faradio Oscar Allende, que estuvo a punto de ser golpeado por parte de un grupo que le persiguió hasta que pudieron ser interceptados.

Con la Policía identificando a varias personas y con la marcha de los asistentes a la manifestación contra la ruptura del país, finalizaba un día no sólo cargado de tensión en lo político. También triste por la intolerancia de unos pocos que generó escenas desagradables durante todo el viernes en Santander.

 

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