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Viernes, 19 de Julio de 2019

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Un boicot de ida y vuelta

Las medidas e iniciativas de los consumidores para castigar a las marcas catalanas en la lista de la compra pueden repercutir en la economía aragonesa, como en el jamón de Teruel o la venta de leche

Imagen de la factoría de Cacaolat /

Desde el traslado de sedes sociales y productivas, a la venta de segundas residencias, pasando por el boicot a los artículos catalanes. Son algunas de las múltiples consecuencias del proceso independentista en Cataluña, algo que puede actuar como un bumerán y repercutir, para mal, en la propia economía aragonesa.

Espuña es un empresa radicada en Olot que se dedica al sector de la charcutería. Desde 2005 tiene su principal planta en la localidad de Utrillas (Teruel), como explica Neus Quintana, responsable de márketing: "Nuestro principal producto, que representa el 50% de la producción, es el jamón curado, y el jamón curado loncheado se fabrica todo en Utrillas". Quintana remarca que "para nosotros, es la planta más importante que tenemos, que además está autorizada para Estados Unidos". 

Da empleo a 120 personas, en su mayoría mujeres. Espuña Utrillas lonchea al año 750.000 piezas al año, 6.000 de ellas pertenecen a la Denominación de Origen Protegida de Teruel. Un boicot a sus productos afectaría a la economía aragonesa y a esta materia prima. 

No es el único ejemplo. La Sociedad Cooperativa Láctea Altoaragón aglutina a la mitad de los ganaderos aragoneses dedicados a la producción de leche. Aquí, en Aragón, no hay envasadoras y la cooperativa es uno de los principales proveedores de Cacaolat y de otras marcas de queso o yogures catalanes. José Antonio Rami, su presidente, señala que "tarde o temprano, lo que hagas para que les vaya mal nos va a repercutir". Y añade que "si a la gente le da por mirar la etiqueta y hacer boicot, el consumo (de leche) bajará si no venden quesos o yogures". 

Otras marcas llegan a Aragón  

La llegada de plantas productivas, no solo sedes sociales, es otra de las consecuencias de la inestabilidad política. Hace 8 años lo tuvo claro José Garganta. Gerundés de nacimiento y familia, escogió Sariñena (Huesca) como lugar para que su empresa, Enplater, dedicada a la impresión de envases flexibles creciera. En 2017 han doblado su capacidad de producción . Cuenta ahora con 90 empleados y plantea crecer algo más en Sariñena en 2018. La situación, asegura, es triste: "Duele que se haga una división en general; a veces es un poco violenta en tema de amistades y familias". 

Sector inmobiliario

Una arista más de este prisma, el sector inmobiliario. El primer calentón de muchas aragoneses ha sido decidir poner a la venta el apartamento en la Costa Dorada. De momento, no va mas allá según el presidente de los APIS de Zaragoza, Fernando Baena. Y otra curiosidad: la compra de pisos en Zaragoza por parte de catalanes.

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