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Martes, 22 de Octubre de 2019

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Protégete de los malos espíritus con lo que tienes en tu despensa

En la víspera de todos los santos repasamos las leyendas y mitos que nos explican cómo algunos alimentos nos pueden servir de amuletos contra lo sobrenatural

Desde tiempos inmemoriales los seres humanos han difundido historias de espíritus y fantasmas y son muchas las culturas que señalan el día de todos los santos, o Halloween, como la noche en la que la barrera entre el mundo de los mortales y el mundo de los fantasmas y monstruos es más débil. ¿Qué tiene que ver esto con la gastronomía? Pues bastante, porque son muchos los alimentos que se usan de una u otra forma para protegerse de los fantasmas y otros seres sobrenaturales.

Uno de los más conocidos por todos es el ajo, un elemento que se asocia con la capacidad de ahuyentar a los vampiros. ¿Pero de dónde viene esta creencia? Pues tiene una base científica, ya que en realidad el mito de los vampiros está asociada a una enfermedad de la sangre llamada porfiria. Los enfermos de porfiria son muy sensibles a la luz del sol y tienen la piel muy pálida. Además, como el ajo tiene propiedades anticoagulantes, los enfermos de porfiria empeoraban su dolencia al comerlo. Y es de ahí de donde viene la leyenda.

A toda castaña

La castaña es otro de los alimentos que más presente está en estos días por eso es también protagonista en muchas de las historias que rondan a la noche de Difuntos. Aquí en Extremadura, se llama chaquetía a la merienda del día 1 ó 2 de noviembre que se hace en el campo y en la que se consumen frutos del tiempo como higos, nueces y por supuesto castañas.

En estos días, los muertos solicitan la ayuda de los vivos y con las castañas asadas podemos ayudarles ya que hay tradiciones que señalan que cada castaña que se saca del fuego en la noche de los muertos libera un alma del purgatorio, como si lo estuviésemos salvando de las llamas de la condenación eterna. También sirven para protegerse de los espíritus:

Si notáis un aire frío fuera de lo normal, oís rezos en susurros y huele a cera quemada, es que anda cerca la Santa Compaña. Pero si nos hacemos una cruz con las cenizas de las cascaras de las castañas quemadas nos servirá de protección.

Gachas contra espíritus

Otra tradición pintoresca de esta tétrica noche de difuntos la podemos encontrar en la provincia de Jaen. Allí las familias se reúnen al caer la noche y cocinan gachas, con harina, leche, picatostes y miel. Antiguamente además de comerlas, los lugareños pegaban las gachas en las puertas y las cerraduras para evitar que los espíritus que puedan vagar esa noche, entrasen en las casas

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