Últimas noticias Hemeroteca

Miércoles, 17 de Julio de 2019

Otras localidades

De cazurros y de boicots a Cataluña

El comentario de Juan Francisco Rojo

Circulan por las redes y por las calles algunos cazurros, no veo otra forma de definirles, abogando por el boicot a los productos catalanes por todo lo que está ocurriendo en aquella comunidad. Este tipo de gente es tan obtusa, que es incapaz de comprender que con estas campañas están dañando colateralmente a empresas y familias de Castilla y León. Son tan cerrados, que el entendimiento no les da para más.

Han tenido que ser los representantes del campo los que den la voz de alarma. Muchas de las materias primas que se utilizan en Cataluña proceden de Castilla y León. Un caso emblemático es el del porcino, que actualmente va a alza. Por no hablar del número de empresas catalanas que se encuentran en nuestra autonomía y que trabajan con producto de la comunidad y con trabajadores castellanos.

En antena hemos escuchado a un cultivador que vende patatas a una empresa catalana y que ha tenido que explicar que se comparten intereses comerciales. “Hasta ahora las relaciones son buenas, y esperemos que sigan así”, decía este cultivador ante tanto vocinglero, inconsciente y tonto de remate al que se le llena la boca con el boicot sin darse cuenta de que tira piedras contra su propio tejado.

Un agricultor de Ávila recordaba que en Arévalo hay una harinera que es catalana. Sin embargo, trabaja con productos castellanos y todos los trabajadores son de esta tierra. ¿Qué hacemos? ¿Les boicoteamos también? ¿Pensamos en las consecuencias que tiene sobre el empleo y sobre la economía este tipo de medidas? ¿Ni siquiera estamos preparados intelectualmente hablando para aplicar algo tan atávico como es el egoísmo?

Por supuesto que el consumidor es soberano, que consume lo que le viene en gana. Pero que lo haga sin campañas populistas y de tinte fascistoide que vienen a dar la razón a los independentistas que mantienen que los españoles odian a Cataluña. Cuando se boicotea a una empresa, no sólo se hace daño al empresario. Se atenta contra sus trabajadores y proveedores, algunos de Castilla y León. Si algo tan básico y elemental no nos entra en la mollera, es que somos unos pobres provincianos llenos de prejuicios, incapaces de mirar más allá de nuestras narices.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?