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Viernes, 15 de Noviembre de 2019

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Dos médicos acusados de homicio imprudente, culpan a una bacteria de la UCI

El fiscal pide dos años de cárcel para ellos por la muerte de un paciente ovetense de 36 años con gripe A

Los dos médicos han negado la versión de la madre del fallecido y se han declarado "inocentes" /

 

El paciente falleció por una bacteria hospitalaria, sostienen los acusados. El Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo ha celebrado la vista oral del juicio contra dos médicos de un centro de Salud de la capital asturiana a los que la Fiscalía considera responsables de homicidio por imprudencia tras la muerte de un paciente que sufría gripe A. El fiscal pide dos años de prisión para cada uno.

Los dos afirmaron haber actuado con arreglo a todos los protocolos y se han remitido a los resultados de la autopsia, que establecen que el fallecimiento se produjo por una bacteria de la UCI, tras haberse curado de la gripe A. Sostienen que no había motivo alguno para suponer que estaba afectado por el virus de ese tipo específico de gripe y que, en todo caso, la atención primaria no tiene capacidad para determinar qué tipo de gripe es.

Las preguntas del fiscal han ido en buena parte dirigidas a determinar la razón por la que ninguno de los dos facultativos llegó a ver al paciente en su domicilio, a pesar de los requerimientos de la madre del fallecido, que se vio impotente hasta su traslado al hospital central tras el progresivo agravamiento de su estado. El enfermo tenía 36 años y era una persona sana hasta que el 12 de enero de 2014 fue al centro de salud “con gran dolor de cabeza, mucha fiebre y mucha tos”, según el escrito de la Fiscalía. La médico le recetó paracetamol e ibuprofeno. Ante su agravamiento, tres días más la madre del joven llamó a las nueve y media de la mañana al centro de salud, donde el primero de los médicos acusados la atendió por teléfono y no consideró necesaria una visita a domicilio. Según explicó en el juicio, a la vista del historial y el relato de la madre, consideró correcto el tratamiento pautado por la médico que le había visto y recomendó mantenerlo y visita a consulta en caso de agravamiento. El mismo día por la tarde, ante el agravamiento extremo, la madre llamó al 112. En aquel caso habló con otra médico que estaba de guardia a la que explicó que “no podía hablar, estaba Negrín, hinchado, con mucha fiebre, no respiraba, tenía 39 grados y vomitaba sangre”. Asegura que la médico se negó a acudir al domicilio. Fue la familia quien le llevó al HUCA, donde fue inmediatamente sedado, intubado e ingresado en la UCI en estado crítico, según la Fiscalía. Falleció el 14 de febrero.

Ambos médicos negaron que se les hubiera pedido la visita al domicilio ni haber visto razones para ello, ante lo que creyeron una simple gripe. El primer médico negó que la madre del fallecido le hubiera hablado de cambio de color ni desmayos. Afirmó que “el chico se murió de las múltiples complicaciones que cogió en el hospital, no de la gripe A”, dijo. Aseguró que se había presentado un “cuadro brusco, repentino, grave, que asusta”, dijo.

La otra acusada negó que hubiera negado la visita “porque acababa su horario laboral y no le apetecía ir a un domicilio en Colloto”, como sostiene el fiscal, que considera a ambos facultativos responsables de un homicidio por imprudencia, por el que pide dos años de prisión para cada uno de los dos médicos.

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