Sábado, 27 de Noviembre de 2021

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Al año mueren 25.000 personas en la UE por infecciones causadas por bacterias

Además de las resistencias bacterianas, el uso indebido de antibióticos puede provocar un agravamiento del proceso patológico, sobrecostes sanitarios o la prolongación del tiempo de hospitalización

Al año mueren 25.000 personas en la UE por infecciones causadas por bacterias

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El uso de los antibióticos en el último medio siglo ha supuesto un gran avance en el tratamiento de las infecciones. Tanto es así que los profesionales farmacéuticos lanzan una advertencia: "Por primera vez desde su aparición, el mundo se puede enfrentar a un futuro sin antibióticos eficaces para distintos tipos de bacterias. Si no se aplicaran medidas urgentes, nos encontraríamos ante una enorme cantidad de muertes por infecciones comunes y lesiones menores que volverían a ser potencialmente mortales", explica Isabel Fontán, farmacéutica hospitalaria de la Clínica IMQ Zorrotzaurre con motivo de la celebración este 18 de noviembre del Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos.

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La resistencia bacteriana es uno de los problemas derivados de su mal uso y puede provocar una pérdida de eficacia de los tratamientos y un aumento del riesgo de propagación y contagio a otras personas. Aparece como consecuencia de cambios que sufren las bacterias al verse expuestas a los antibióticos. De hecho, se trata generalmente de modificaciones genéticas (mutaciones y transferencias de genes) que pueden aparecer de forma natural con el tiempo.

¿Qué es un antibiótico?

Un antibiótico es un medicamento que se usa para prevenir y tratar las infecciones producidas por bacterias y lo hace, o bien provocando la muerte de las bacterias (antibióticos bactericidas), o bien impidiendo el crecimiento de las mismas (antibióticos bacteriostáticos).

Según Isabel Fontán, “un antibiótico es eficaz para tratar infecciones exclusivamente bacterianas. Los antibióticos no pueden hacer absolutamente nada en caso de enfermedades causadas por tipos de microorganismos distintos como es el caso los virus, siendo paradigmático el caso del virus de la gripe, frente al que los antibióticos no pueden hacer nada. Aunque los síntomas causados por unos y otras puedan ser similares, a nivel microscópico los virus y las bacterias no tienen nada que ver”, destaca la farmacéutica de IMQ. Además, la eficacia también depende del espectro de acción del antibiótico, que debe incluir necesariamente la bacteria causante de la infección.

Los riesgos de la automedicación

Los antibióticos nunca se deben tomar libremente. Requieren un diagnóstico médico previo que verifique la presencia de una infección susceptible de tratamiento antibiótico” y la elección del antibiótico más idóneo “según el cuadro clínico y el patrón de resistencias de la zona”, explica Fontán.

Como todos los medicamentos, los antibióticos tienen efectos adversos, “algunos de los cuales son más o menos comunes a todos los grupos: alteraciones gastrointestinales, sobreinfecciones por hongos, alteraciones dermatológicas y posibilidad de reacciones de hipersensibilidad, entre otros. Otros efectos son más específicos dependiendo del tipo de antibiótico y pueden ser banales o por el contrario pueden llegar a ser muy graves”.

Isabel Fontán, farmacéutica hospitalaria de la Clínica IMQ Zorrotzaurre / IMQ

Además, un uso indebido de los antibióticos en un paciente puede tener efectos no deseados en el resto de la población. Es decir, una mala utilización de los antibióticos, “puede conllevar una situación de emergencia sanitaria importante por la aparición y contagio de cepas resistentes”, destaca la farmacéutica de la Clínica IMQ Zorrotzaurre.

El proceso de resistencia "se ve acelerado por tomar antibióticos cuando no es necesario (automedicación, sin que esté indicado), no tomar el antibiótico adecuado a cada infección en concreto, no respetar los horarios de administración o las dosis correctas o abandonar el tratamiento antibiótico porque se nota una mejoría en los síntomas. Hechos que en muchas ocasiones se producen tanto en las personas, como en los animales, ya que es frecuente que se administren sin supervisión de un profesional” explica Fontán.

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Cada año fallecen en la Unión Europea cerca de 25.000 pacientes por infecciones causadas por estas bacterias multirresistentes, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC).

Para los pacientes hospitalizados el uso inadecuado de los antibióticos puede provocar empeoramiento del pronóstico, prolongación de la hospitalización, sobrecostes sanitarios o incluso muerte. Además, un uso indebido de los antibióticos en un paciente “puede tener efectos no deseados en el resto de la población. Es decir, una mala utilización de los antibióticos, puede conllevar una situación de emergencia sanitaria importante por la aparición y contagio de cepas resistentes. Por ejemplo, en la Escherichia coli ya se ha registrado un nivel de resistencias a las aminopenicilinas superior al 5%”, explica Isabel Fontán.

Importancia de la posología

La falta de una adhesión completa al tratamiento antibiótico puede desencadenar la aparición de resistencias que hacen que el antibiótico deje de ser eficaz en el tratamiento”. Así, la experta de IMQ ha recordado las duraciones medias de los síntomas de algunas infecciones respiratorias para adecuar las expectativas de los pacientes al desarrollo real de la enfermedad:

Infección respiratoria Duración media
Bronquitis aguda 3 semanas
Rinosinusitis bacteriana aguda 2 semanas y media
Rinosinusitis viral aguda 1 semana y media
Faringitis aguda 1 semana
Otitis media aguda 4 días

¿Y si tenemos antibióticos sobrantes?

Si nos sobran antibióticos después de un tratamiento, “lo correcto es desechar los restos de antibióticos no administrados ya que de esta manera se evita, por una parte, el riesgo de automedicación en otras ocasiones y, por otra parte, el deterioro del medicamento por una incorrecta conservación”. El lugar idóneo para deshacerse de los medicamentos sobrantes son los puntos SIGRE, presentes en las oficinas de farmacia. Se trata de un sistema de recogida selectiva promovido por el sector farmacéutico para facilitar que los ciudadanos puedan desprenderse, de una manera cómoda y sencilla, de los envases y restos de medicamentos que tienen en sus hogares”, facilitando su correcto procesamiento y evitando su llegada al medio ambiente, concluye la experta de la Clínica IMQ Zorrotzaurre.

Recomendaciones tras la ingesta de antibióticos

Después de un tratamiento antibiótico, “en principio, no es estrictamente necesario suplementar la dieta con ningún tipo de alimento”. Pero dado que los antibióticos, especialmente los de amplio espectro, “pueden ser enemigos claros para la flora intestinal, el consumo de alimentos probióticos (yogures ricos en Lactobacillus casei y Bifidobacterium bifidum y el kéfir) y los alimentos prebióticos (cereales integrales a base de trigo, avena o cebada, o legumbres) pueden ser beneficiosos en caso de terapias prolongadas con antibióticos ya que ayudan a reponer la flora intestinal”, detalla Fontán.

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