Últimas noticias Hemeroteca

Jueves, 12 de Diciembre de 2019

Otras localidades

Chiquito de Málaga

 

Se murió en noviembre, la caló apretaba. Gregorio Esteban Sánchez Fernández, Chiquito de la Calzada. Se murió el Genio, falleció el Maestro, partió el flamenco y se fue sin su medalla. Una vez le preguntaron por la vida tras la muerte; sentenció: “No sé si vida, pero seguro que hay Fanta y Coca cola”. El surrealismo es la hiperrealidad del genio. La verdad de las cabezas rápidas que las lentas nunca alcanzan. La inmortalidad de los genios presume de ser eterna. Y será que ante tanta eternidad, la autoridad se relaja. E igual reaccionan ahora, pero ahora es tarde, muy tarde, porque ya es después de los dolores. Los reconocimientos son mejor darlos en vida, sea por justicia divina, porque los disfrute el reconocido, por incredulidad con el infinito, ya sea por no apurar, o por poder ante el talento pecar de impaciencia. Un homenaje a destiempo es ceremonia de vivos. Reconocer ya de muerto, reconoce en esencia el gran error cometido. Chiquito siempre será el más grande, y el irse sin su medalla, solo ha convertido en más chiquitito el premio.

Para llegar al sepelio en la Iglesia de San Pablo me dijo mi GPS que girara en la avenida de Conrad Adenauer, y entonces yo ya no supe si entraba en la Trinidad o en pleno Chiquitistán porque le faltó decir “y aparca a 500 metros por la gloria de tu madre”. Al llegar frente al Cautivo, comenzó la santa misa y el cura nunca sabré si queriendo o sin querer comenzó apropiadamente diciendo de esta manera: “Reconozcámonos todos pecadores” y fue el comienzo perfecto y la forma de saber que Chiquito no nos había dejado solos y te pedía el cuerpo humano contestarle todos juntos “Pecador de la pradera”. ¡Yo de mayor quiero ser Málaga! En al altar una imagen, un cuadro, una idea, Chiquito vivo, muy vivo, elegante, muy elegante y hasta guapo, muy guapo y es que para eso era su foto favorita, en la que él decía que se veía “como el Ford el de los coches” cuadro ese que colgaba, cuelga y colgará por siempre sobre la mesa en la que a diario comía Don Gregorio, en el Chinitas, casi en Larios. Que uno es mucho de su tierra, su ciudad, su barrio y siendo de “la Calzá" hasta de su calle, pero quién necesita homenajes de la Junta Andalucía, si no hay nada más andaluz que tener de cuadro presente el homenaje más gordo, que es el del bar de tu vida. Que aquí sabemos de sobra que los homenajes buenos siempre se dan en la calle, en los bares, con amigos, con vino, muchas risas y pa matarse pero en vida.

Y con buen cante Maestro, porque no olvidemos nunca que aunque todo el mundo crea que se murió el humorista, este 11 de noviembre, despedimos a un flamenco. Uno que empezó Chiquito, con 8 años, y se subió a un escenario “Capullito malagueño”, y más nunca se bajó, por eso estaban allí Fosforito, Chiquilín, Adelfa Soto, Antonio de Canillas, Pepe de Campillos o el Niño de Bonela y por eso no faltaron esas grandes bailaoras: Mariquilla, Carmen Juan, La Amores… con las que el Maestro en Japón pasó fatigas, le hizo karate a la rata, aprendió sumo, perfeccionó pataita de artes gitanas marciales y se hartó de saludar 3 ó 4 veces al mismo por traerse los jurdeles. Lago negro, lago blanco. Pero siempre lago flamenco, como sus botas flamencas, sus formas flamencas, sus salidas flamencas y sus flamenquísimas camisas (alta costura, antes horteras, ahora hipsters), sus patillones flamencos, su quejío flamenco, su compás flamenco, y ese Condemor flamenco que no puede ser más nuestro, ese que nació en tablaos cuando el guiri al caer exhausto ya no quería más vino y decía “I can´t more, I can´t more, No puido” poniendo en riesgo el jornal y adelgazando los sueldos, que para eso en el cuadro siempre hay flamenco con ange que se baja entre las mesas y se cantiñea sus cosas animando al respetable: “¡¿I can´t more, Can more, no puedo!?, ¡enga ya y dale un buchito, can the more! ¡con to tus muelas!”. ¿Y humoristas? Hay que ver en ese entierro, la de humoristas que había, y es que no era para menos, había muerto el único, el irrepetible, el imitadísimo, el inimitable, el revolucionario, el sencillo, el humilde, el irreprochable, el milagro, el sabio hombre viejo que se hizo savia nueva, se había muerto el Maestro. Que hacer reír sabe mucha gente, pero revolucionar, solo los que elige el “ange”. Hay que ver la de humoristas que hubo ese día en ese entierro: buenos amigos, compañeros, pupilos, familia, devotos, donde solo fue mayor que la cantidad de humoristas que había, la de humoristas que faltaron. Se fue Camarón sin llave y Chiquito sin medalla. Y como él dijo siempre: “Esa me parece que pa tenerla voy a tener que comprarla” Y se fue con esa pena quien llenó nuestras vidas de tantas gracias. Así de injusta es a veces con sus genios esta Tierra, que tiene en su humor su fuerza, pero sigue tratando al cómico como a un artista menor, que puede que no le luzca en entregas de medallas. Qué gusta un cómico muerto, qué estorba un gracioso vivo. Chiquito se nos ha ido pero se quedan Los Morancos, Tomás Summers, Paz Padilla, Manolo Sarria, el Selu, El Yuyu. En Andalucía y con su medalla sobran grandes de España, faltan Chiquitos de Málaga. Que lo del humor, lo de Chiquito de la Calzá no solamente es muy grande sino que es algo muy serio. Y pa rematar un día de nudos en las gargantas se hizo hueco la risa y rompimos en carcajadas al saber que fue un tal Lucas, el que firmó los papeles al llegar la funeraria. Al final fue ¡Lucas win! Y siete caballos que vienen de Bonanza. Y como dijo magistralmente el gran Manolo Medina, se irá Gregorio por siempre a pasear con Pepita, pero Chiquito se queda, y siempre seguirá vivo mientras la mejor opción al despedir a un amigo sea un gran ¡Hasta luego Lucas!

Fdo: Un admirador confeso del Maestro al que algunos subestiman, pero todo fue consciente, no hubo casualidades, no lo olviden, era brillante queriendo, un creador incansable, mezcla perfecta de arte, gracia, flamenco, supervivencia y talento. Pobre de aquel que lo mira como el que ve un friki exótico, porque era sobre todo Málaga, era verdad, era ante todo auténtico: hemos despedido a un grande, se nos ha ido otro Genio. Y algunos nos quedaremos cumpliéndote la promesa y librando la batalla de no morirnos sin antes quitarte tu última pena y llevarte tu medalla. Que no hay motivos para negarte porque es tan tuya que la única explicación que encuentro es que sabiendo que no te morirás nunca, esta llegará demasiado tarde. Chiquito de la Calzada, chiquito de Málaga, Chiquito de todos, Chiquito, genio y figura, Chiquito de Andalucía.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?