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“Hay que cambiar la mentalidad y potenciar todo lo bueno del mundo rural”

Cuatro mujeres que han iniciado proyectos empresariales en la provincia nos cuentan su experiencia

“Tenemos que cambiar la mentalidad que tiene mucha gente en el mundo rural y empezar a potenciar lo que tenemos, que es muy bueno, para saber aprovecharlo”. La autora de esta frase es Paula Callejo, una mujer de 36 años que está tratando de sacar adelante un proyecto de Jardín Natural y Formación en Molina de Aragón.

Ella ha sido una de las participantes en el programa Impulsa Mujer Rural organizado por la Diputación y hoy, junto a 3 compañeras, han pasado por SER Guadalajara para contar su experiencia. “El programa es maravilloso”, asegura Silvia Prieto, copropietaria del restaurante ‘El Cenador de las Monjas’ en Pastrana que ahora trabaja para sacar al mercado una crema de sopa de ajo que llegue a los hogares de toda España. “Cuando llegas tienes una idea y muchas dudas. Pero allí te abren la mente de una manera increíble y te llevan de la mano para que puedas hacer realidad eso que tienes en la cabeza y que no sabes cómo llevar a cabo”.

Esa afirmación la comparte también Nerea Caballero, una joven de Peralejos de las Truchas que, tras pasar unos años fuera de España, quiere poner en marcha un alojamiento rural en su pueblo que incluya también otros aspectos relacionados con el mundo de la cultura. “Mis padres llevan tiempo animándome a hacerlo e incluso tengo parte del proyecto, pero hay muchas cosas en las que estaba perdida, como el tema de las subvenciones y la burocracia, que es muy complicada”.

Paula, Silvia y Nerea todavía están en la fase de desarrollo, un escalón que ya ha superado Laura Corral, que acaba de inaugurar ‘Aire’, la primera peluquería completamente ecológica que hay en Guadalajara. “Yo hace cuatro años que tengo la idea en la cabeza pero hasta hace poco no le di el impulso decisivo. Ahora estoy muy contento y con ganas de afrontar ya esta nueva etapa”.

Cada caso es diferente, pero todas han tenido que pasar por situaciones similares, sobre todo cuando el negocio se ubica en un pueblo. “En la ciudad puedes abrir y que la gente venga, pero en los pueblos hay que buscar mucho más a los clientes, y a veces te encuentras problemas tan básicos como el que no exista acceso a la banda ancha”, explica Prieto.

“Lo fundamental es la mentalidad”, apunta Callejo. “En nuestro caso queríamos que nuestros hijos crecieran en el pueblo y queremos que ellos sepan lo bueno que eso tiene, y este proyecto es una consecuencia de esa decisión”.

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