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Lunes, 19 de Agosto de 2019

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Último día de trabajo del juez Castro: "Espero no quedar como el juez que imputó a la infanta"

El magistrado se despide de la profesión tras casi 40 años de profesión y se jubila a los 72 años

Tres condenas por tentativa de hurto. De unos gambones y un poco de bacalao, una videoconsola y dos discos duros. El juez José Castro se ha despedido este martes dictando sentencia de su puesto al frente del juzgado de instrucción número 3 de Palma tras casi 40 años en la profesión y 27 en el mismo juzgado. El magistrado se jubila a los 72 años tras los dos de prórroga que le concedió una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Una jornada de despedidas en el edificio judicial de Vía Alemania, con compañeros que han derramado algunas lágrimas y un homenaje de jueces, fiscales y funcionarios en el último juicio de faltas que celebraba esta mañana. Castro ha bajado por última vez como juez la rampa trasera de los juzgados. Rampa que le lanzó al panorama mediático nacional cuando imputó primero a Iñaki Urdangarin y después a la infanta Cristina por el caso Nóos. Ambos tuvieron que bajar la retratada cuesta para declarar ante el juez, cordobés de nacimiento y al frente de instrucción tres desde 1991 tras pasar por la jurisdicción laboral, por otras provincias y durante algún como funcionario de prisiones.

No había sido su primera gran causa el caso Nóos. Casi quince años antes fue el instructor del caso Calviá, que se saldó con condenas a dos militantes del PP que sentaron jurisprudencia en el Tribunal Supremo. Después llegó el Palma Arena y en su día a día los juicios de faltas como los que ha celebrado en su despedida. Emocionado, admitía que se había estado preparando para la retirada, pero en la práctica no lo estaba tanto. "Creía que estaba preparado con cierta dosis de dureza para afrontar las despedidas" ha reconocido el magistrado.

Recuerdo por la imputación de la infanta

De todos sus años como juez hace un balance positivo, pero no se queda con ningún caso en concreto. No le gustaría pasar a la historia como el magistrado que imputó a la infanta porque eso, dice, solo ha centrado los últimos cinco años de su carrera. "He pasado treinta y tantos años sin imputar a esta señora y creo que solo los últimos tres y cuatro ha sido cuando ha ocurrido esto. No quisiera pasar por ello, pero ustedes dirán si paso, no paso, o paso al olvido que sería lo más razonable" ha comentado tras bajar la cuesta de la parte trasera del edificio.

¿Y ahora qué? Pues el juez admite que tendrá mucho tiempo libre y seguirá dando clases en la universidad privada en la que imparte lecciones. Una cosa la tiene clara, descarta entrar en política. "No. Yo ya lo dije en su momento y creo que no sería leal ahora chaquetear. La política no la contemplo" ha señalado. El juez reconocía que la jubilación le ha llegado de forma obligada. Se siente con fuerzas para seguir, pero es la Ley la que marca el paso.

"No me siento agotado, a lo mejor si tuviera que subirme a un andamio le digo que no, pero estando en una mesa y un ordenador creo que todavía puedo hacerlo. Pero es la Ley y ya está" ha subrayado. Castro se marcha habiendo completado el caso Palma Arena, tras casi 40 años de carrera y en la víspera de sus 72 años.

 

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