Viernes, 20 de Mayo de 2022

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Economía sumergida

Córdoba en negro

Reunimos testimonios de cordobeses que trabajan en la economía sumergida, analizamos el fenómeno en la provincia y preguntamos a todas las partes: ¿Qué se puede hacer?

 La economía sumergida. Un fenómeno global, pero que especialmente golpea a nuestro país. Dicen que por la cultura picaresca propiciada por etapas de dificultades. También por nuestra propia estructura económica, que necesita más industria e innovación. Por leyes que se van endureciendo pero que han permitido el fenómeno, o por pocos recursos para quienes tienen que velar por hacer que toda nuestra riqueza esté en la economía real. Hay quienes se quejan de que las administraciones la permiten, o que el empresariado mira hacia otro lado mientras desde sus filas la fomentan y la practican.

Están la economía ilegal, como contrabando de droga o la prostitución, que en nuestro país existe pero también en Andalucía, y aquí en Córdoba. Y la economía irregular, que supone el fraude a la real en la actividad económica, que se enmascara en ella eludiendo sus controles.

Si España, con un 24% supera con creces el nivel de economía sumergida de otros países del entorno, con una cifra de economía sumergida que algunos estudios cifran entre 120.000 y 200.0000 millones de euros, en Andalucía y en Córdoba es un problema esencial.

El último informe del Sindicato de Técnicos de Hacienda (GESTHA), de 2014, cifra en más de un 30% del PIB de la provincia la economía sumergida existente en Córdoba. Por encima del porcentaje en Andalucía, del 29%, que supone para la región un dato aproximado de 40.000 millones de euros.

Es la séptima provincia española con más economía sumergida y la tercera andaluza. Y esto se une a una población que es de las más azotadas por el desempleo. En Córdoba más de un 30% de la población activa está en paro, según los datos de la Encuesta de Población Activa del Tercer Trimestre. Esto significa que hay 114.600 personas desempleadas, de las que el 42%, 49.000, no reciben ninguna prestación.

A esto sumamos que el 43% de los cordobeses se encuentra en situación de pobreza y el 78% tiene dificultades para llegar a final de mes.

Son datos del informe sobre pobreza que presentado este año simultáneamente en toda Andalucía por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.

Y a esto se contraponen unos datos de consumo en la provincia que no se corresponden con nuestra economía.

Según el último informe de previsiones de 'Analistas Económicos' patrocinado por la Fundación Unicaja, Córdoba ha registrado los mayores incrementos interanuales en número de matriculaciones de turismos y vehículos de carga. por encima del 14% en el primer caso. También está en segunda posición en crecimiento de la compraventa inmobiliaria, con un 17% más de operaciones en el primer semestre del año, según el informe de Analistas.

Gráfico de 'Analistas Económicos' en su informe de previsión de 2017. / Cadena SER

En cuanto al consumo navideño, Córdoba es la segunda provincia andaluza, tras Málaga, donde se prevé un mayor gasto navideño, según la Unión de Consumidores de Andalucía.

Testimonios

La economía sumergida afecta a todos los sectores en mayor o menos medida. Vamos a conocer testimonios de personas que viven o han vidido en esa 'cara B' de la economía real. Para poner voz, y una 'primera persona', a estas situaciones.

Comencemos por la hostelería. Uno de los sectores más importantes para la provincia junto con la agricultura. Muchos de los más de 50.000 contratos que se hicieron el pasado mes de noviembre fueron para esta actividad. Contratos marcados por la temporalidad. Y dicen los sindicatos, la precariedad.

Una terraza, en Córdoba. / Cadena SER

Nos encontramos con un cordobés que hasta este año se ha dedicado a la hostelería. Ha sido camarero en numerosos bares cordobeses, sobre todo en la noche. 18 años en una actividad que apenas le ha dado 6 contratos. Comenzó en 2000, cuando todo era muy distinto y "no sabíamos lo que era una inspección de trabajo, frente a amigos que trabajaban en la construcción o la carpintería. Y de manera sorprendente todo cambió".

Y llegaron los contratos por horas, los "quitamultas", que luego "con buen criterio pusieron una una fecha y unas horas determinadas", nos cuenta. Cuando era joven no se planteaba la jubilación, pero en los últimos tiempos sí que pidió contratos, "aunque sólo una vez me lo hicieron con mi verdadera categoría y horas".

"El 90% de las personas que han trabajado en mi entorno ni tienen ni han tenido un contrato", nos asegura este cordobés que ha decidido este año cambiar de trabajo.

Conocemos también el caso de un profesor de música que además es guitarrista de diversas bandas. Tras 15 años dedicándose a ello, "en la inmensa mayóría de los casos he cobrado en negro" en conciertos en locales o en actuaciones para pequeños ayuntamientos o festivales. Nunca con administraciones grandes ni en eventos muy importantes. "El sistema no ayuda nada a la vida del músico de banda. Es muy difícil entrar en el régimen de artistas de la Seguridad Social. Para cobrar lo que realmente quieres, hay que pedir el doble".

La precariedad tiene nombre de mujer

Las empleadas del hogar sufren de forma intensa la economía sumergida. / Cadena SER

Loli lleva toda la vida trabajando. "Me puse a trabajar a una casa por primera vez a los 11 años", nos cuenta. Con la jubilación cercana, sí pudo cotizar como autónoma en un momento en que el que su ex marido se dedicó al transporte y luego con un supermercado y una pequeña tienda. A pocos años de la jubilación, desde hace dos años ha empezado a cotizar como trabajadora de ayuda a domicilio. Y lo compatibiliza con trabajos pequeños en negro. Vive con su madre, a la que cuida, y ya teme quedarse con 300 euros de pensión. "Si me quedan 300 euros, cómo salgo adelante. Soy de las abocadas a esa pensión". Y para ella, sólo queda luchar.

Manuela, de 52 años, fue despedida hace 3 años de su empresa de limpieza, donde estaba a jornada parcial. Y desde entonces, no ha encontrado nada. Se dedica a limpiar casas, y todo en 'B'. Tienes dos hijas y trabaja para salir adelante. "Pongo anuncios por la calle pero sobre todo me funciona el boca a boca", señala. Y no dejar de buscar trabajo porque "la jubilación la tengo muy negra", aunque espera que con todas las solicitudes de empleo y ofertas a las que se presenta, "un día puede sonar la flauta".

Un trabajador del campo de 48 años de la Vega del Guadalquivir se lamenta de que apenas cuenta con 90 peonadas al año en la naranja por culpa del trabajo irregular de extranjeros, unido a los abusos de los contratadores que llaman a quienes aceptan que no les declaren todas las peonadas. "Me siento aislado", dice, y "todo el mundo sabe lo que pasa y mira hacia otro lado".

 

Cultura, ley y voluntad política

¿Qué respuesta se da a esta realidad?

Manuel Torralba, responsable de empleo de UGT. / Cadena SER

Los sindicatos tienen claro que hace falta una mayor implicación de administraciones con más recursos de Inspección y para quienes tienen que controlar estos desmanes, cambios en herramientas que están fomentando esta economía sumergida, como la reforma laboral, y un pacto de todos. Y sin ir nunca contra quienes tienen que subsistir. Manuel Torralba, de UGT, dice que "la Inspección hace lo que puede, hacen falta más medios. Pero lo que sí es verdad es que algo deberían hacer las inspecciones en general para que esto no siga perpetuándose" . Y Manuel Merino, de Comisiones Obreras, critica que "las organizaciones empresariales no asuman la economía sumergida. Pero voluntad política no hay, porque entiende que mantiene la paz social".

Además, reconocen que a los trabajadores les cuesta denunciar por el miedo a perder el trabajo. Los sindicatos lamentan el daño que se hace a las pensiones, lo que supone de competencia desleal y de insolidaridad dentro de una economía como la nuestra, también como la de nuestro país. Incluso proponen soluciones imaginativas.

Antonio Díaz, presidente de CECO. / Cadena SER

Efectivamente, el presidente de CECO, Antonio Díaz, achaca la alta economía sumergida de Córdoba al propio modelo económico basado en sectores como la Agricultura y la hostelería y en la escasez de tejido industrial. "Yo creo que la propia estructura económica de la región propicia estos problemas. Con una industria importante, eficiente, tecnológicamente avanzada no cabe la economía sumergida. Y en Andalucía estamos muy distantes de otras regiones y otros países más avanzados, industrialmente hablando".

Y ante la economía irregular y empresarios que no cumplen, hace un llamamiento a la denuncia. Antonio Díaz ha defendido que el empresariado cordobés, en su inmensa mayoría, cumple. Y que quien no lo hace, "no puede llamarse empresario".

Y en 2014 se constituyó la Comisión Antifraude de Córdoba. Conformada por Inspección de Trabajo y la Tesorería General de la Seguridad Social, Agencia Tributaria, SEPES, Dependencia del Trabajo, el FOGASA, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y la Fiscalía.

Han detectado que la economía sumergida y el fraude se da sobre todo ahora en talleres mecánicos, peluquerías, hostelería, informadores turísticos o fontaneros. Algo que van controlando con los empresarios. La colaboración entre ministerios en el gobierno central ha propiciado su creación. "Un ejemplo es el intercambio de datos para acabar con, por ejemplo, empresas ficticias que crean contratos para regularizar extranjeros o para el cobro de prestaciones", señala Marta Núñez, su presidenta. Una labor de "coordinación" que, en contacto con los empresarios, está logrando mejoras en estos sectores.

Pero el Sindicato de Inspectores de Hacienda (GESTHA), no ve tan clara la efectividad de estas comisiones. Su presidente, Carlos Cruzado, cree que "la falta de medios en todas las partes y los recelos en compartir bases de datos considerados sensibles, hace que esa eficacia no sea la deseable. Queremos que se haga efectiva esa coordinación, sobre todo entre el Estado y las Comunidades Autónomas con una base de datos compartida".

Y de hecho, cree que la Agencia Tributaria necesita más medios y que debe centrarse en los grandes evasores más que en las pequeñas declaraciones.

Y para el delegado de Economía, Innovación Ciencia y Empleo de Córdoba, Manuel Carmona, la solución debe venir de todas las partes. La Junta de Andalucía tiene competencias en materia de prevención de riesgos laborales, donde reconoce que se dan situaciones de fraude e incumplimientos y "también es economía sumergida", y en incentivar la actividad económica. Planes como el Bono Joven para el primer empleo, el programa Emplea, el Emplea Joven, el Retorno de Talentos, las medidas de apoyo a los autónomos o a la economía social. Aunque reconoce que "hay que mejorar" la respuesta en la aplicación de determinados programas para que los demás funcionen.

Su propuesta ante lo que considera una lacra que sacrifica la innovación y el crecimiento, es la lucha coordinada "de todas las partes", incluida la sociedad.

¿Qué pasaría si aflorara toda esta economía sumergida? Antonio Díaz, desde CECO, nos dice que con los datos de la provincia "habría una revolución en la sociedad cordobesa, pero a pedradas, en el sentido más cruel de las revoluciones. Algo está pasando y es el efecto de supervivencia del ser humano".

Aunque los representantes de los trabajadores nos dicen que, con cambios legislativos, económicos y de protección y morales, nos salvaría. Con una hucha de las pensiones con la quiebra en el horizonte más cercano.

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