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Lunes, 30 de Marzo de 2020

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Cagancho, el torero protegido por la Virgen de Riánsares

Gemma Garrido trae la historia de Joaquín Rodríguez Cagancho en 'Callejeando por Tarancón'

Cagancho, el torero protegido por la Virgen de Riánsares

http://gestauro.blogspot.com.es/2013/08/providencia-o-milagro-cagancho-salva-la.html

'Callejeando por Tarancón' ha hecho parada esta semana en la Calle Joaquín Rodríguez Cagancho, que va desde la calle de Santa Quiteria hasta la Cuesta de Barajas. Muchos la reconocerán porque durante unos años se celebró en esta calle el mercadillo semanal de Tarancón y ahí se encuentra la Escuela de Educación Infantil Santa Quiteria. Gema Garrido, autora del espacio, ha recordado la figura de este torero y su relación con Tarancón:

BIOGRAFÍA

Joaquín Rodríguez Ortega nació en el barrio de Triana, en Sevilla, el 17 de febrero de 1903. Pertenecía a una familia gitana por los cuatro costados, que determinó su estilo y sus maneras delante de los toros. De hecho, fue conocido como el gitano de los ojos verdes, como los toros de Villalón.

Heredó el mote de su abuelo, el cantaor flamenco Manuel Cagancho.El profesor y crítico taurino catalán, Antonio Santainés hablaba de dos posibles orígenes del mote “cagancho”. El primero era que en su familia había varios cantaores flamencos a los que llamaban así por un pajarito que, además de ser un excelente cantantarín tenía otra particularidad más gráfica. La segunda versión mantiene que el padre de Joaquín, además de herrero, era vendedor ambulante de colgadores de ropa y pregonaba su mercancía diciendo: “¡A real ca’gancho!”.Y el ca’gancho (cada gancho) se convirtió en Cagancho.

Joaquín tuvo la fortuna de no tener una infancia difícil y no necesitó recurrir al mundo del toro para huir del hambre y la miseria, como tantos maletillas de su tiempo. Su afición por los toros era innata, pero aumentó a través de su amistad con otro chaval gitano de su edad, Francisco Vega de los Reyes, que sería conocido como “Gitanillo de Triana”. Ambos eran parientes y vecinos y pasaron su infancia jugando al toro por las populosas calles trianeras.Cagancho toreó su primer novillo con quince años. Se empecinó en ejercer profesionalmente el toreo, y en 1923 consiguió un primer contrato en el coso gaditano de Isla de San Fernando. Un año después, el día 25 de julio de 1924, hizo la presentación oficial ante sus paisanos en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en el transcurso de una modesta novillada nocturna.

Poco a poco empezó a ser requerido en las principales plazas y ferias del país. Debutó el 4 de julio de 1926 en la Monumental de Barcelona, donde cosechó untriunfo clamoroso que le hizo repetir dos veces en esta misma plaza. En agosto compareció ante la severa afición madrileña que, asombrada por el vuelo de su capote, lo consagró de inmediato como gran figura del toreo.

En octubre de 1926, la revista taurina “La Lidia” publicitó un festival benéfico, organizado por Paco Gómez Yunta en Tarancón, en el que participó Joaquín Rodríguez “Cagancho”.El 17 de abril de 1927 el torero recibió la alternativa de manos de su padrino, el diestro madrileño Rafael Gómez “El Gallo”; con Manuel Jiménez “Chicuelo” como testigo.El día 22 de junio de esa misma temporada volvió a torear en Madrid, dispuesto a confirmar su alternativa. En esta ocasión, su padrino fue el matador madrileño Victoriano Roger “Valencia II”, con Marcial Lalanda del Pinocomo testigo. Joaquín Rodríguez hizo se año hizo cuarenta y nueve paseíllos y, al terminar la temporada, cruzó el Atlántico para presentarse ante la afición mejicana.

'COMO CAGANCHO EN ALMAGRO'

Para averiguar el origen de esta expresión hay que remontarse hasta agosto de 1927. Estaba anunciada una corrida de Cagancho en Almagro (Ciudad Real) que generó mucha expectación.El tren que venía de Ciudad Real iba lleno, con gente subida a los estribos y sentada en los topes de los vagones. Incluso se habían pagado auténticas fortunas en la reventa para poder ver al “maestro”.

 Según parece Joaquín Rodríguez ese día no estaba muy inspirado y no consiguió acertar a la hora de matar a los toros que le habían tocado en suerte. El público se puso nervioso y se lanzó a la plaza.La Guardia Civil se desplegó por el callejón perono pudo contener a la masa que, sin control, perseguía al torero que intentaba huir con la espada como defensa. Mientras tanto, el toro seguía vivo en la plaza y envestía a todo el que se interponía en su camino. Pasado un tiempo, la Guardia Civil pudo sacarlo de la plaza. Fuera, seguían los disturbios y las fuerzas del orden tuvieron que cargar a caballo. Fue la bronca más gorda ocurrida en un espectáculo público en España.

El Gobernador mandó detener al torero gitano que salió de la plaza recibiendo golpes por todos lados. Fue recluido en el ayuntamiento a la espera de poder salir del pueblo. Todavía vestido de plata, custodiado por la Guardia Civil, fumando y resignado, le dijo al jefe de la Guardia civil: “Así es la vida. Yo quería quedar bien, pero lo que no pue zé, no pue zé”. Tuvo que pagar una multa de quinientas pesetas. Vestido de torero y camuflado en un automóvil pudo salir camino de la estación para coger el tren y dirigirse a Almería, donde iba a torear al día siguiente.

Almagro quedó en la memoria de todos los españoles. La frase “quedar como Cagancho en Almagro”, sigue perteneciendo al refranero nacional y se utiliza como símbolo del más absoluto fracaso. 

SU RELACIÓN CON TARANCÓN

En el blog ‘Gestauro’, Antonio Román Romero muestra fotografías y cuenta la historia que vincula a Cagancho con Tarancón y con la Virgen de Riánsares. Sucedió que en 1928, a pesar de las ironías de los que acusaban al matador de “no arrimarse a los toros”, fue cogido por uno que le causó varias heridas.

Medallas de Cagancho, con la Virgen de Riánsares / gestauro.blogspot.com.es

Cagancho herido / gestauro.blogspot.com.es

La que recibió en el pecho podría haber sido ser mortal, si una de las medallas que siempre llevaba consigo el trianero, no hubiera desviado el cuerno: “La medalla de Nuestra Señora de Riánsares, que me regaló la villa de Tarancón, y que llevo en el pecho siempre, ha servido de muralla para el asta del toro y ha impedido que el cuerno hiciera algo más que rasgarme la piel”, contaba. Agradecido por este “milagro”, Cagancho le regaló un manto a la virgen taranconera.

En el libro de historia de los practicantes, ATS y matronas de Julián Martínez Fronce se cuenta que en la plaza de toros del “Tío Jabalera” actuaron destacadas figuras del mundo de los toros, entre las que destacó“el gran torero gitano Joaquín Rodríguez Cagancho, que llegó al máximo en el escalafón de la tauromaquia”.Explica quefue un gran filántropo con Tarancón,y que “de su bolsillo salió el dinero con el que se instalaron los primeros rayos X en el Hospital de Santa Emilia”.Además actuó varias veces en festivales para recaudar fondos para los pobres del pueblo y para el hospital.

RELACIÓN CON MÉXICO

El 7 de mayo de 1931, en el coso de la Villa y Corte de Madrid, Joaquín Rodríguez cayó herido de gravedad ante las astas de un morlaco. A causa de este serio percance perdió varios contratos y no pudo volver a hacer el paseíllo hasta el día 2 de agosto en las arenas de Cádiz.

Poco a poco fue aumentando sus intervenciones en México hasta que la proclamación de la República y el estallido de la Guerra Civil le hicieron pasar más tiempo al otro lado del Atlántico.

El profesor Santainés relata que lo vio torear en la Monumental de Barcelona el 7 de junio de 1942, cuando ya paseaba el ocaso de su vida en los ruedos.Recuerda que hizo unamagistral faena pero que un aguafiestas comentó: “¡Qué buen toro le ha tocado a este torero!”, a lo que Pepe Berard, gran amigo de Cagancho respondió: “¡Que buen torero le ha tocado a ese toro!”.

 En 1945 Cagancho protagonizó en México, junto a Carmen Amaya, la película “Pasión Gitana” o “Los amores de un torero”, un melodrama al uso del cine mexicano de la época cuyo argumento estaba centrado en las relaciones entre un torero y una gitana.

Cartel película

Joaquín Rodríguez abandonó el ejercicio activo de la profesión taurina en la campaña de 1953 y se instaló en la capital mexicana, aunque aún toreó algunas tardes en España.

En el blog “La Aldea de Tauro”, el mexicano Xavier González Fisher cuenta que Cagancho se compenetró muy bien con México y con su gente. Tanto es así que, tras dejar el toreo, pasó por apuros económicos pero el presidente mexicano, Adolfo López Mateos lo mandó llamar a su despacho y lo nombró consejero personal, con el sueldo correspondiente al cargo, que le fue entregado puntualmente en su casa.

Joaquín Rodríguez pertenecía a la clase de toreros artistas capaces de ofrecer lo mejor y lo peor en una misma tarde. Fue coetáneo de Belmonte y considerado uno de los máximos exponentes del toreo a la verónica.

Un cáncer de pulmón acabó con su vida a los 81 años de edad, el 1 de enero de 1984.Junto a él se encontraba su hijo Joaquín Rodríguez, que también fue matador de toros.

HOMENAJES

En la calle Evangelista de la capital hispalense hay un azulejo en su honor con esta leyenda:“En el seno de una familia de cantaores, vino al mundo en este extremo de Evangelista, un genio del arte de torear Joaquín Rodríguez “Cagancho” quien llevó a los ruedos la magia de los duendes de la cava. Nació en 1903 y falleció el último día de 1983”.En marzo de 2013, con motivo delcincuentenario de la coronación de la Virgen de Riánsares,se hizo unaexposición de mantos de la virgen en el Auditorio Municipal. Los taranconeros pudieron contemplar un total de 19 “mantos de camerino”. Se expusieron los tres mantos que se conservan, de los cinco que la Reina María Cristina regaló a la Virgen después de casarse con el taranconero Fernando Muñoz (Duque de Riánsares) yel manto que regaló el torero “Cagancho” tras salvarse de una grave cogida gracias a la medalla de la virgen.

 

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