Sábado, 27 de Noviembre de 2021

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EL CASO DE LOS FAVORES A FURTIVOS

La Diputación aboga por no sancionar a dos guardas privados denunciados por furtivismo en el coto de Manzanos

“Si me hubieran pillado, me tengo que callar”, dice uno de los guardas, implicado hace años en otra denuncia en Burgos

Un cartel alerta de la presencia de un puesto de caza en Álava

Un cartel alerta de la presencia de un puesto de caza en Álava / MIKEL ARRAZOLA / IREKIA

14 de mayo de 2017. Dos cazadores están en el coto de Manzanos. En principio, es una tarde más de domingo de caza pero sobre las siete y veinte de la tarde, mientras caminan por el monte, escuchan un disparo. Al momento ven a aparecer a dos personas. Una de ellas arrastra un corzo muerto y la otra lleva un arma en la mano. Los cazadores ven como esas dos personas esconden el corzo entre la vegetación y se marchan de allí a pie hacia el monte. Cinco minutos después uno de ellos regresa al lugar donde estaba escondido el corzo y le corta la cabeza con un cuchillo. Abandona el animal decapitado entre las zarzas, llama por teléfono y aparece en coche la segunda persona que había participado en la caza. Meten la cabeza del corzo en el coche y se van del lugar.

Los dos cazadores que asisten a esta escena no pueden creer lo que han visto. Las personas que han cometido varias infracciones graves de la Ley de Caza -hasta 2.000 euros de multa y tres años sin licencia- son los dos guardas rurales privados encargados precisamente de hacer cumplir las normas en ese coto y han utilizado incluso su coche oficial.

Indignados con lo que están viendo -justo después de que los furtivos escondan el corzo antes de decapitarlo- avisan por teléfono a un guarda forestal de la Diputación para que se acerque al lugar. Cuando llega, los infractores ya han huido pero el guarda forestal consigue dar con uno de ellos. Lo pilla con el arma cargada, pero el guarda señalado niega los hechos. El segundo guarda también negará haber participado en la caza furtiva de ese corzo. Posteriormente, y guiado por los cazadores que han asistido a la caza del animal, el guarda forestal de la Diputación encontrará el corzo decapitado que han abandonado en la vegetación.

Este es el relato que han ofrecido a la CADENA SER los dos cazadores que fueron testigos de este caso de furtivismo y que detallaron en una denuncia presentada en Diputación pocos días después. Una denuncia a la que se sumó la realizada por el guarda forestal de la Diputación.

Los dos cazadores han preferido guardar el anonimato por temor a represalias pero han querido contar lo acontecido por una razón: la denuncia ante la Diputación ha sufrido dilaciones -todavía a día de hoy, casi un año después, el expediente sigue sin tener una resolución- y denuncian haber sufrido presiones desde el departamento de Agricultura. Recibieron llamadas telefónicas y comunicaciones escritas para que aportaran más pruebas. Durante todos este último año, los cazadores se han ratificado en varias ocasiones en todos los extremos de su denuncia y han llegado a reunirse con la directora del departamento, María Asunción Quintana, para quejarse del extraño recorrido de este expediente en Diputación.

La Diputación -un año después de lo ocurrido- está a punto de cerrar el expediente. Fuentes oficiales del departamento de Agricultura han explicado a la SER que “no hay presentadas pruebas fehacientes por lo que lo más probable es su archivo”.

Relación directa entre los denunciados y la Diputación

Los dos guardas privados denunciados por furtivismo tienen relación directa con la Diputación alavesa. Son guardas privados de cotos alaveses que gestiona la asociación ARTIO (Asociación para la Defensa del Patrimonio Natural Cinegético del País Vasco). Desde 2014, esta asociación ha recibido cerca de 300.000 euros en ayudas públicas de la Diputación para la gestión de esos cotos. Las ayudas se han adjudicado directamente a través de convenios firmados con el departamento de Agricultura de la Diputación, que a su vez es el departamento encargado de tramitar las denuncias. Este año hay presupuestados otros 78.000 euros.

Todo esto ha ocurrido al tiempo que la Fiscalía alavesa investigaba los expedientes sancionadores de caza de la Diputación entre 2014 y 2016. Según adelantó la CADENA SER, el pasado mes de febrero la Fiscalía abrió nuevas diligencias para determinar si la Diputación ha cometido tráfico de influencias o prevaricación al rebajar, archivar o paralizar sanciones a cazadores en Álava. El diputado general, Ramiro González, explicó esta semana que la Fiscalía no investiga a cargos políticos sino a técnicos que se han encargado de tramitar los expedientes sancionadores. 

“Si me hubieran pillado, me tengo que callar”

La CADENA SER se ha puesto en contacto con los dos guardas rurales privados que han sido denunciados. Solo uno de ellos ha querido dar su versión de los hechos. Se trata de la persona que supuestamente disparó al corzo. Dice que todo “es mentira” y añade que tiene pruebas para demostrar que no hizo nada ilegal.

Afirma además que el guarda que le denunció no vio nada. “Si él me hubiera pillado con el cuerpo del delito, entonces me tengo que callar y me tengo que fastidiar”, explica. Preguntado por la denuncia presentada por los cazadores que presenciaron los hechos, se limita a decir que “los cazadores vieron lo que vieron, yo tengo la conciencia muy tranquila”. E insiste en que “es mentira”.

Según su relato, aquel día él cazó un corzo pero lo hizo de forma legal, precintándolo como exige la ley y llevándoselo consigo. Pero, ¿entonces cómo puede ser que el guarda de la Diputación encontrara el cuerpo del corzo decapitado por indicación de los denunciantes? “Habrá que saber de quién es ese corzo o quién lo ha puesto allí”, responde. “Además tengo testigos de que ese corzo se ha comido en Vitoria”, sentencia.

El vídeo de la discordia

Una de las pruebas que ha reclamado la Diputación a los denunciantes es un vídeo grabado con un móvil. Los cazadores ya avisaron de que en ese vídeo no se veía nada y verbalmente el jefe de Caza y Pesca, José Ramón Aguirrezabal- les dijo que en caso de necesitarlo, se lo requerirían. En todo caso, visto que el expediente seguía empantanado, los cazadores mandaron el vídeo. Sin embargo, fuentes de la Diputación dicen que los denunciantes “no han presentado vídeo alguno”. La CADENA SER, ha podido comprobar que el vídeo fue enviado por correo electrónico el pasado 12 de febrero a una técnico del departamento de Agricultura.

Uno de los guardas, implicado en una denuncia en Burgos

El guarda denunciado que ha hablado con la CADENA SER fue denunciado hace 8 años en la provincia de Burgos. Los hechos son muy parecidos. El guarda iba acompañando a dos cazadores y uno de ellos abatió un corzo sin el precinto adecuado. Un guarda los sorprendió intentando esconder el cuerpo del animal.

Él dice que nada de eso ocurrió. Que fue un error porque el cazado que acompañaba -y al que le dijo que disparara- mató un corzo macho cuando pensaban que era hembra, y que cuando llegó el guarda, él fue a un pueblo donde tenía el precinto adecuado. Además añade que el propio guarda les dijo que no les iba a denunciar, pero que días después les fue notificada esa denuncia. Según su relato, el guarda de Burgos, se inventó la denuncia: “Después se inventa él que en vez de sacar del matarral el corzo, lo tiro al matarral”.

Del guarda forestal que le ha denunciado por el supuesto caso de furtivismo en Álava, dice que le tiene "manía". 

Según su testimonio, la denuncia de Burgos no prosperó. 

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