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Jueves, 09 de Abril de 2020

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Barco 'Aquarius'

Rosa Molero: “Ya no están en peligro de muerte, pueden permitirse desarrollarse como personas”

La directora de Infancia explica que pasado un mes desde su llegada, en el albergue de Alicante 57 menores trabajan el idioma y la integración, con el objetivo de recibir formación y herramientas de futuro

Una trabajadora de Cruz Roja atiende a un inmigrante del Aquarius en el albergue de Alicante.

Una trabajadora de Cruz Roja atiende a un inmigrante del Aquarius en el albergue de Alicante. / Cadena Ser

Este martes se cumple un mes de la llegada al Puerto de Valencia del centenar de refugiados a bordo del Aquarius.

A Valencia ya fueron trasladados los alrededor de 40 adultos que llegaron aquel 17 de junio. Ahora, son 57 los inmigrantes menores que llegaron no acompañados, los que siguen en un albergue de Alicante bajo la tutela de la Generalitat. En estos días, llevando a cabo tareas de ocio y tiempo libre, de la mano de Cruz Roja, que desde su llegada se está ocupando de la cobertura de sus necesidades básicas.

La mayoría de estos chavales, tienen edades comprendidas entre los 12 y los 17 años, pero proceden de países africanos muy distintos, como Sudán, Argelia, Eritrea o Nigeria, y desde hace cuatro semanas comparten refugio en Alicante.

De momento, este verano Cruz Roja se ocupa de favorecer su integración, enseñándoles el idioma y la ciudad y haciendo labores de acompañamiento, que incluyen asistencia psicosocial, explican desde la organización humanitaria.

A partir de septiembre se aplicará con ellos el protocolo que se sigue con todos los inmigrantes, apuntan desde la Generalitat, lo que incluirá la escolarización obligatoria para los menores de 16; aunque el grueso, un 95%, están en la franja de 15 a 17 años.

La directora general de Infancia y Adolescencia en la conselleria de Políticas Inclusivas, Rosa Molero, explica que a todos "se les brindará la oportunidad" de contar con "herramientas de futuro". "Ya no están en peligro de muerte", apunta Molero. Ahora toca que cada uno, dice, vaya definiendo su proyecto migratorio.

Algunos ya han expresado inquietudes profesionales, que van desde ser jardinero o cocinero a médico o cirujano. De hecho, la última fase, pero que es solo continuidad del proyecto, explica Molero, será "ajustar sus expectativas a la realidad". A medio plazo, saldrán del albergue y podrán incorporarse a la realidad cotidiana.

A Valencia, recordamos, se trasladaron los refugiados mayores de edad, algunos de los cuales solicitaron ser derivados a Francia, y el resto, siguiendo también su voluntad, fue distribuido por otras comunidades autónomas.

 

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