Sociedad

Robregordo, 40 vecinos y un bar

Robregordo es el municipio con menos habitantes de la Comunidad de Madrid. Es el que más población ha perdido en los últimos 20 años.

El Ayuntamiento de Robregordo, gobernado por el PSOE. / CADENA SER

Madrid

Un par de paradas antes de Robregordo, en Buitrago de Lozoya, se sube al autobús María. Lleva una escoba que acaba de comprar. Con ella, entramos al pueblo: "Aquí empieza Robregordo, eso de ahí eran las escuelas, pero cuando las cerraron pusieron la clínica, ahora viene un médico dos veces por semana."

Robregordo, 40 vecinos y un bar

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Bajamos la cuesta con María, que además de la escoba, lleva también una pequeña compra, pero no quiere ayuda para bajar. Nos encontramos a Pepa. "Pepa, ¿a dónde vas tan temprano? ¿a dar un paseito?", le dice a su amiga. "Esta mujer tiene 98 años y tiene la cabeza mejor que los jóvenes de ahora".

Pepa y María vivieron aquí durante años, pero las dos se fueron a Madrid a trabajar. Ahora vienen los veranos, con su familia. "Antes la juventud estaba aquí toda, lo que pasa que al no haber trabajo mucha gente emigró a Madrid. La gente joven no tenía para vivir aquí. Los padres sembraban patatas, pero no había para los jóvenes". "Tiendas no hay ninguna", dice Pepa, "antes sí había. Había tres. Pero éramos 400 vecinos, se empezaron a ir a Madrid y las tiendas cerraron". No les importa. "Tenemos el aire y el agua, eso no nos falta. Eso es lo primordial. No hay cines, no hay teatros, pero tenemos un aire y un agua que da bendición", dice María orgullosa.

Robregordo es un pueblo de callejuelas estrechas, cuestas y casas blancas y de piedra. Muchas están reformadas, pero en otras se nota que no ha vivido nadie desde hace años: Tienen las paredes desconchadas y las ventanas rotas. En una hay un cártel de "se vende", pintado a mano, sobre un plástico.

El camión del pan pasa por Robregordo a mediodía / CADENA SER

A medio día los vecinos se juntan para comprar el pan. Saben que el camión ha llegado porque toca el claxon. Entonces todos se acercan a la plaza con sus bolsas de tela. "A mí dame dos de pico, ¿has cogido tú para tu familia o te lo cojo yo?", le dice un vecino a otro. "Esto es otro ritmo de vida", comenta Pedro, "viene el pan en camión, también el frutero, el pescadero e incluso gente vendiendo zapatos y ropa. Te acostumbras".

El camión para en el centro del pueblo. A un lado, está la plaza del Ayuntamiento, con un bar, el único. Al otro lado, la Iglesia de Santa Catalina. El punto más alto del pueblo. Es del siglo XVII, de piedra y con techos de madera. "Es un monumento para el pueblo, lo mejor que tiene, pero está muy viejecita, tiene goteras". Victoria está preparándola para las fiestas con su hija, Esther, y su yerno Juan Alberto. Las alfombras que recorren la nave, desde la entrada hasta el altar las compró ella, cuando se casaron sus hijas. "No somos beatones, pero nos gusta mucho el pueblo y la cuidamos como podemos".

Ellos tampoco viven aquí todo el año, "pero morimos por Robregordo". Son también los organizadores de "Robregordo en acción" un festival solidario que lleva ya tres ediciones. En la primera recaudaron 9.000 euros para ayudar a organizaciones que trabajen con refugiados. "Somos un ejemplo para el resto de pueblos de la Sierra. No hace falta ser muchos para ser solidarios. Solo hay que tener ganas y voluntad. ACNUR nos ha seleccionado, de hecho, para su campaña "Orgullo de pueblo", para fomentar este tipo de cosas".

Robregordo, 40 vecinos y un bar

Juan es bibliotecario en la Universidad Complutense y aquí está montando, también, una pequeña biblioteca. "Lo llamamos todoteca. Somos así de ambiciosos. Nos vale todo: juguetes, libros, música..." Está en lo que era la Casa de la Cultura, pero que ahora, además de un espacio para exposiciones, está prácticamente inutilizada.

En una sala, en la planta de arriba, ha conseguido juntar, a base de donaciones, unos 1.000 libros, cuatro ordenadores, discos y juguetes para los niños. "También tenemos fotos antiguas, de los años 20 y 30... Eso llama a la gente mayor que se ve, ven como eran hace unos años y a veces se les cae una lagrimita". "Estamos creando, también, un pequeño archivo parroquial. Recopilando fotos, documentos... para que se queden aquí y si algún día un niño quiere saber lo que hizo su abuelo, pueda consultarlo. Eso es arraigar a la gente, que un niño sienta que es su pueblo. Y eso no lo hacen los políticos".

Al salir de la "todoteca" nos encontramos a María. Ahora ya sin su escoba. "Llevas un guía estupendo". María se va a casa, como todos los vecinos. A las tres de la tarde el pueblo se queda vacío. Es la hora de comer. El bar también cierra, pero Pepa deja la puerta de su casa abierta: "Ven aquí y te comes un cocidito". El último y el único autobús que sale de Robregordo a Madrid por la tarde es poco después, a las cinco menos cuarto.

Robregordo es el pueblo con menos habitantes de la Comunidad de Madrid. Según el último censo, de 2016, hay 46, pero según los vecinos, no llegan a 30. Hay diez con menos de 100 habitantes y 78 con menos de 2.500. A esos va dirigida la nueva Estrategia para la Revitalización de las Zonas Rurales que aprobó el Gobierno regional en junio.

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