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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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Rasputín, el sacerdote ruso al que 'Boney M' dedicó una canción

La canción nos cuentan las cualidades del monje, su vida y su muerte y su fama con las mujeres por su decomunal miembro viril

Era posible en los años setenta que alguien fuera a una discoteca y en una de sus canciones más bailables le dieran toda una lección de Historia. No dejaba de ser gracioso ver a 'Boney M', un combo de negros caribeños transportados a Alemania y que, usando el inglés, nos narraban en una canción bailable la vida y milagros de aquel sorprendente y siniestro personaje histórico que fue el Rasputín de la última Rusia zarista.

En la canción nos cuentan las cualidades del tal Rasputín, su vida y su muerte: era un sacerdote de la iglesia ortodoxa, consejero de la zarina. En realidad, su amante y curandero de sus hijos, que padecían de hemofilia y él pretendía curarlos con hipnosis. Tenía más poder que el propio zar de Rusia y, ay, en aquellos años setenta tan traviesos, en la canción se hacía referencia a otra de sus cualidades, en este caso sexuales, porque decían en la letra con sorna que Rasputín era ese tipo de maestro que muchas mujeres desearían tener. Decía la leyenda que tenía un miembro descomunal y que con él y sus poderes curativos había seducido a cientos de mujeres. Y en el estribillo de la canción decían de él que era la máquina del amor más grande de toda Rusia. Bueno: otras fuentes históricas decían que no era para tanto y que el sacerdote ortodoxo y hechicero era más bien impotente y con tendencia homosexual. Vaya usted a saber.

Fotos cortesía José Ibarra

El estribillo es pegadizo, porque los artistas estos eran caribeños, pero la letra es larga y rollera, porque los autores son alemanes, y entre baile y baile te quieren contar la biografía entera de Rasputín, incluido su amargo final. Una bestia alcohólica y lujuriosa como él se generó numerosos enemigos, y aunque las mujeres que lo rodeaban lo querían proteger por los encantos ocultos que la canción nos dice que tenía, al final alguien puso cianuro en su comida y al ver que ni así se moría, le disparó un tiro y Rasputín moría asesinado en el año 1916.

Y todo ello cantado con trajes imposibles de abrigos de pieles, pelo en pecho, barbas postizas al estilo ruso y unas coreografías de música disco setentera que hoy dan risa o pavor. Por añadidura, el que aparecía como cantante solo era el actor Bobby Farrell, su voz era doblada. Las otras tres sí eran cantantes reales. Todo era muy raro, muy histriónico y muy divertido en Boney M. Tuvieron muchos éxitos como este en varios países europeos, no así en Estados Unidos, donde la auténtica música disco y el funk no dejaban sitio para experimentos tan extraños como este. En América no le pillaron el punto a Boney M.

Y sí, era posible aprender historia en una discoteca en los años setenta en Europa y además reírse con ello. Frivolidad a raudales y originalidad por traer temas insólitos a la letra de las canciones eran la marca de la casa en Boney M, cuyo creador, el productor alemán Frank Farian era capaz de convertir una tragedia histórica en una broma con la que bailar, y para muestra, vamos a aprender y a reír un rato con la historia de este excéntrico personaje histórico ruso, máquina sexual y poderosísimo caído en desgracia: Rasputín.

José Ibarra.

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