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Antonio Lomba, alcalde de A Guarda: "Levamos moitos anos aillados e seguimos aillados"

A Guarda sigue demandando de la Xunta infraestructuras vitales para su desarrollo económico, social y cultural.

Antonio Lomba, Alcalde de A Guarda /

Llegado el ocaso del año, Antonio Lomba se encarna en aquel hombre del tiempo de un canal de televisión norteamericano que, atrapado en el tiempo, se ve obligado, contra su voluntad, a acudir a Punxstawnwey para cubrir la información del festival del Día de la Marmota. Desde que se estrenó como alcalde por el PSOE, este profesor de Nuevas Tecnologías no acaba de entender el extraño magisterio financiero de unos presupuestos que imparte y reparte el ejecutivo de Feijóo. Y año tras año la marmota reaparece para anunciar que el invierno será largo y duro. Phil determina que los vecinos de A Guarda tendrán que seguir esperando por un acceso sur al puerto, una nueva guardería para sus hijos, una vía rápida que posibilite un desarrollo económico de la villa o un auditorio para las asociaciones y grupos locales tan numerosos. Y más les vale que no enfermen repentinamente ante la situación precaria de las Urgencias del Centro de Salud.

 

La autovía urbana

 

Pero la capacidad de encarnar un personaje del cine no es una facultad exclusiva del regidor guardés. Ethel Vázquez, responsable autonómica de las infraestructuras, asume el rol del célebre personaje Eduardo Manotijeras de Tim Burton y asesta recortes a las partidas económicas del otrora conocido como Vial de Altas Prestaciones para destinarlas al Corredor do Morrazo, dejando en paños menores al vial miñoto hoy conocido como “Autovía Urbana”. Por el camino se quedaron los viaductos y un nuevo trazado. El horizonte se vislumbra con numerosas rotondas, la utilización de buena parte de la sinuosa y sobrecargada carretera actual y unos tiempos de conducción por debajo de los estimados en el proyecto original. En 2019, los planes de la Consellería pasan por impulsar el enlace de la autovía con el polígono de Areas en Tui, pero del tramo principal entre Tomiño y Tui no hay noticias.


Con esta situación, la palabra “aislamiento” está muy presente en el discurso de Antonio Lomba. Un aislamiento con graves consecuencias para el desarrollo económico de la comarca, el impulso del suelo industrial guardés, el asentamiento de nuevas empresas que proporcionen trabajo, el fomento del turismo y, sobre todo, fijar una población que se reduce con el paso de los años. Trabajar en otros municipios, estudiar otros ciclos de secundaria o en la Universidad, y poder llegar pronto a los hospitales pueden llevar a muchos residentes a plantearse la opción de una mudanza. “Temos moi claro que a obra máis importante, agora mesmo para A Guarda, que vai cambiar a vida dos nosos veciños e tamén de O Rosal, é a comunicación con Tui porque permitiranos reducir moito os tempos de chegada a Vigo para cuestións sanitarias, educativas ou laborais”, asegura el regidor. “E o mesmo sucede coa xente que ten que vir aquí, ben sexa un transportista para cargar polbo ou percebes ou os que veñen a facer turismo” concluye el alcalde.

 

El acceso sur al Puerto

 

Por fortuna no todas las administraciones dan la espalda al desarrollo de la villa. Diputación ha hecho una apuesta por la mejora de la movilidad de A Guarda financiando la mayor parte de la humanización de la céntrica y comercial calle de Concepción Arenal que desemboca en el puerto. De poco servirá ampliar los espacios para las personas, reducir la circulación de vehículos y restringir el tráfico pesado sino se construye la salida sur del puerto. Consciente de ello el departamento de movilidad que dirige el diputado Uxío Benítez ha puesto a disposición del gobierno guardés un proyecto de ejecución de esta infraestructura por un importe de 2.415.892 euros que el alcalde ya se ha encargado de depositar sobre las mesas de varios departamentos de la Xunta para que tengan a bien estudiarlo y explorar posibles vías de financiación. Para Antonio Lomba este proyecto supondrá incrementar la actividad económica del puerto guardés. De no conseguirlo, presagia: “cando remate a obra de Concepción Arenal o porto podería colapsarse. A actividade no porto disminúe porque está moi encerrado e se fai difícil chegar a él. Ten unha actividade turística grande pero nós queremos que teña máis actividade pesqueira e para elo é necesario dispor dunha comunicación do século XXI”.

 

El auditorio


Hace escasos días la actriz tudense Laura Villaverde comentó en Hoy por Hoy Baixo Miño, a propósito de su espectáculo “Chola at it girl”, que se vio obligada a utilizar una moto en la función prevista en el Centro Cultural de A Guarda, aparcando el coche que suele introducir en escena. La causa del forzado cambio obedece a las reducidas dimensiones del escenario que posee el salón de actos. Es una anécdota pero sobre todo un ejemplo que pone en evidencia las limitaciones del actual recinto, cuyo aforo es de tan sólo 187 butacas. En peor situación se encuentra la Banda local que por su elevado número de músicos no puede actuar sobre el escenario viéndose obligados a utilizar “de favor” la Iglesia o un patio escolar. Lo mismo ocurre con los alumnos del Conservatorio.


Si hay algo por lo que la villa guardesa sobresale y se diferencia de sus compañeras de comarca es el gran número de asociaciones, grupos y otros colectivos que posee y la intensa actividad cultural que generan. Es el principal argumento para solicitar a la Xunta esta infraestructura unido al precario recinto existente. Las cifras hablan por sí sólas. 5 grupos de baile folcórico, 4 de danza, una decena de grupos de pandereteiras, 3 en activo de música folk, 3 de gaitas, 7 corales, numerosos grupos de música pop, rock, rap...además de las asociaciones que de forma puntual organizan eventos.

 

Pero las limitaciones del Centro Cultural y la imposibilidad de contar con un auditorio, pese a los terrenos que siempre facilitó el Concello, ponen al municipio en una sonrojante situación de agravio comparativo con respecto a otras localidades de la comarca como O Rosal, Tomiño o Tui. Este contexto no infunde ni un mínimo desánimo en la concejala de cultura, Elena Baz. A Guarda posee la programación cultural más potente de la comarca. Todos los fines de semana hay algo. Y no podemos pasar por alto los eventos anuales, fijos en el calendario, como son: 1 festival folk, 3 festivales de rock y músicas alternativas o el recién creado y de previsible proyección Galifornia Beat, un festival dedicado a la cultura urbana que cada año es más ambicioso con respecto a su programación musical. Todo ello obliga a utilizar carpas y recintos al aire libre a merced del mal tiempo. Para asistir en A Guarda a una obra teatral hay que estar muy en forma para poder recoger, en tiempo récord, las invitaciones ante el bajo aforo. Esa situación impide a la concejala acceder a la programación de la Agadic (Axencia Galega das Industrias Culturais) poniendo a la villa guardesa de nuevo en una situación de desventaja con respecto a otras localidades. Otro apartado de la programación son las proyecciones cinematográficos para niños y adultos. Lo mismo sucede con las proyecciones.Y es que hace años que el último cine apagó su proyector.

 

La nueva guardería

 

Pero si hay una demanda que altera la tranquilidad de Antonio Lomba esa es la nueva guardería. El alcalde, tras numerosas visitas a Santiago, cartas y llamadas telefónicas, obtuvo un compromiso de la Consellería de Política Social, tanto del conselleiro saliente, como del gerente actual. A partir de ahí se puso manos a la obra. Primero consiguió la parcela y después el proyecto. Incluso tuvo que acceder a efectuar recortes en el proyecto a petición de la Xunta para hacer viable, económicamente, la ansiada infraestructura. Pero una vez que Lomba conoció el borrador de presupuestos para 2019 y descubrir que no consta partida alguna para la Escuela Infantil comprometida, el sonido de su voz se vuelve triste, pero firme. Su discurso se ralentiza. Las palabras se distancian. Algo muy importante y a la vez muy sentido va a compartir. No se vale de descalificativos hacia aquellos que un día empeñaron su palabra y que hoy miran al cielo y silban. De nuevo nos encontramos con una solicitud que se ve justificada por las propias y objetivas cifras. La ratio aconsejada para una población a la hora de establecer el número de plazas necesarias en enseñanza infantil es de 40 por cada 100 habitantes. Lo dice la Xunta. En la actualidad A Guarda posee una ratio de 17 por 100. En la actualidad 36 niños se quedaron sin plaza. En la actualidad algunos padres se ven obligados a llevar a sus hijos a las escuelas de Oia, O Rosal, Tomiño e incluso Portugal. Y en la actualidad la Consellería sigue asimismo sin integrar la guardería municipal existente en la red A Galiña Azul. Otro desprecio más.

 

El PAC

 

El pasado domingo 20 de octubre, de madrugada, el Punto de Atención Continuada del Centro de Salud de A Guarda, que atiende a una población de 20 mil habitantes del propio municipio, además de Oia y O Rosal, se quedó con un único médico de servicio. La alarma la hizo sonar el comité de huelga de los PAC gallegos que viene denunciando la falta de personal en los servicios de urgencias y la falta de respaldo por parte del SERGAS al no cubrir las bajas de los médicos. La situación se pudo haber complicado si este único facultativo se hubiera visto obligado a abandonar el PAC para atender una urgencia en el exterior, algo que por fortuna no sucedió, según relató a la Cadena SER Baixo Miño, Pilar Rodríguez, trabajadora del centro sanitario guardés y miembro del Comité. Pero este no es el único problema. Sólo disponen de una ambulancia asistencial que tienen que medicalizar de forma habitual cuando la emergencia es grave, mientras que la otra ambulancia, con base en Tomiño y compartida con Tui, sólo está operativa 12 horas en jornada de día. Los profesionales sanitarios también ponen el foco de atención en el carácter turístico de la villa que genera un incremento de la población durante los meses estivales; algo que no tiene su reflejo en el cuadro de personal existente compuesto por 1 facultativo durante la semana y un refuerzo doble los fines de semana.

 

La última esperanza

 

Con todo, Antonio Lomba se ve abocado a llamar a la puerta de su compañero y diputado Abel Losada. La última esperanza. El último cartucho en la recámara, son las enmiendas al borrador de presupuestos. Y una vez más, Losada interpretará en el Parlamento Gallego la misma agónica partitura de los últimos años ante un gobierno que, un año más, hace oídos sordos.

 

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