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Clima terminal en La Casona

El alcalde de Málaga es un político extremadamente inteligente, extremadamente experto, y, por tanto, extremadamente descarado…. Detrás de su fachada de cuidada respetabilidad, cuidadísima respetabilidad, no se corta mucho para hacer a su antojo. Sabe que puede defender una cosa y la contraria, hacer una cosa y la contraria, y que todo se olvida. Y además no piensa en el partido sino en él mismo, sobre todo cuando huele, como el depredador político que es, la proximidad electoral. Mientras la derecha se exhibía en la Plaza de Colón en una liturgia nacionalista que integraba a Vox, él abría toda página en el escaparate local: “Soy de centro aunque tengo una gran sensibilidad de centroizquierda”. La revista El Observador, para recordarle su sensibilidad centroizquierdista, le sacaba divertidamente una foto como presidente de la Diputación en el franquismo saludando al dictador… pero en realidad sí, De la Torre es fácilmente lo que le interese, y si toca centroizquierda, pues centroizquierda, y si toca centroderecha, pues centroderecha, o de centro, o de extremo centro… Si toca con Bendodo, pues con Bendodo, si no, contra Bendodo, si toca cerca de Casado, allí, y si no, pues lejos.. Y así todo. Ahora, por lo que se ve, le toca centroizquierda.

De la Torre en definitiva afronta su quinta campaña como alcalde y tiene que sobrevivir a una tendencia difícil, de erosión inevitable, que en las últimas elecciones ya le dejó en minoría, salvado por Ciudadanos por los pelos. Ahora su socio, en el más puro estilo Ciudadanos, le ha dado un ultimátum a tres meses de ir a las urnas. Se trata de liquidar a los dos ediles investigados por la Fiscalía por un escándalo urbanístico feo, y son precisamente los pretorianos sentimentales del alcalde; y entretanto otros dos se han ido con Bendodo. Aunque él venda esto, marca de la casa, como la prueba de su gran equipo; se puede decir que su gobierno es irreconocible y cada vez peor. Y además, en su línea de quemar lugartenientes, parecen devaluados Mario Cortés y Carlos Conde, los últimos baluartes con entidad. Todo esto genera una cierta ‘sensación de fin de ciclo’. Pero a quién se le puede ocurrir, si solo tiene 76 años… y los demás partidos parecen empeñados en no disputarle La Casona.

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