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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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Ardines murió a manos de unos sicarios por encargo de un familiar

Detenidos los autores materiales del asesinato del concejal llanisco, y el hombre que ordenó su muerte llevado por los celos

Momento en el que es detenido el marido de la prima de la mujer de Ardines por supuestamente haber encargado a unos sicarios la brutal paliza que acabó con su vida el pasado 16 de agosto. /

La última hora es que tres de los cuatro detenidos ya se encuentran en el cuartel de la Guardia Civil de Llanes, pendientes de pasar a disposición judicial, aunque el Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha descartado que sean llevados ante el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Llanes, antes del jueves.

Tras seis meses de una compleja investigación, la Guardia Civil ha detenido a cuatro hombres, dos españoles y dos argelinos, por el asesinato del concejal llanisco Javier Ardines. Tres detenciones se han llevado a cabo en Bizkaia y la cuarta en Suiza. Las autoridades trabajan ahora en la extradición de ese cuarto detenido.

El caso continúa bajo secreto sumarial pero se sabe que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita, descartado el móvil político, centró sus investigaciones en la vida sentimental de Ardines. Se confirma ahora con estas detenciones que el asesinato del concejal fue un crimen por encargo ejecutado por sicarios.

Asesinato encargado por celos

El móvil sentimental, esa fue la línea que siguió la Guardia Civil en sus investigaciones sobre el crimen de Ardines, una vez descartados posibles motivos políticos. De momento lo que se sabe es que el concejal llanisco mantenía una relación con una prima de su mujer residente en Amorebieta, Bizkaia, a 200 kilómetros de Llanes, y que uno de los detenidos ha sido el marido de esta, un hombre de 48 años, y quien supuestamente por celos encargó el asesinato de Javier Ardines a dos sicarios argelinos. Si bien no se descarta que el encargo fuera darle un escarmiento y que a los delincuentes se les fuera de las manos.

Además de la detención de los 4 hombres, los dos españoles como supuestos autores intelectuales, y los dos argelinos que habrían ejecutado el crimen, se han llevado a cabo cuatro registros domiciliarios también en el País Vasco.

El presunto inductor del crimen y su mujer, que supuestamente mantenía una relación amorosa con Ardines, vivían en Amorebieta (Bizkaia), donde él ha sido detenido, pero tenían una casa vacacional en el mismo pueblo en el que residía el concejal asesinado.

"La investigación ha sido muy compleja", decía esta mañana, tras las detenciones, el Teniente Coronel Francisco Javier Puerta, de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón, que apuntaba que habían tenido que manejar gran cantidad de datos con mucha paciencia.

Por tanto, las investigaciones apuntan a un crimen por encargo ejecutado por tres sicarios, y con un móvil tan viejo y absurdo como los celos.

En Llanes

Esta mañana el alcalde de Llanes, Enrique Riestra, que además era amigo personal de Ardines, y la coordinadora de IU en el concejo, que le sustituyó como concejala, Priscila Alonso,ésta muy emocionada, han querido manifestar su apoyo a la familia, en estos duros momentos, "ahora que está más cerca el momento de juzgar a los culpables de un crimen tan atroz", han destacado.

También ha hablado la delegada del Gobierno, Delia Losa, que ha felicitado a la Guardia Civil por el esclarecimiento de un caso que, ha dicho, "ha generado mucha presión y preocupación social".

Los hechos

El cuerpo sin vida del concejal Javier Ardines fue hallado al amanecer del pasado 16 de agosto, cerca de su casa en la localidad llanisca de Belmonte de Pría, y de su coche aun en marcha y con la puerta abierta. La autopsia dictaminó que había recibido varios golpes brutales, asestados además por la espalda, pero que no acabaron con su vida, y fue entonces cuando acabaron con él, ya medio noqueado, axfisiándolo. Se iniciaba así una investigación que ha durado medio año de tensión, rumores e intranquilidad entre los vecinos de Llanes. Lo primero que llamó la atención de los investigadores fue la presencia de varias vallas en la carretera por donde circulaba Ardines cada mañana al salir de su casa con el coche. Vallas que más tarde se supo que habían sido colocadas intencionadamente obstaculizando el paso y obligando a la víctima a salir del coche para apartarlas y seguir su camino. Ese fue el momento que aprovecharon los asesinos para atacar al concejal que se vio sorprendido.

Esos fueron los primeros indicios de la investigación, a los que siguieron 6 meses de complejo trabajo policial, en los que los dimes y diretes apuntaban a que el brutal asesinato tenía algo que ver con las relaciones sentimentales de Ardines, o a alguna rencilla política ya que el concejal de IU era conocido por no morderse la lengua y por haberse granjeado ciertos odios derivados de sus decisiones políticas como concejal de Playas, Obras y Personal.

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