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Miércoles, 23 de Octubre de 2019

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"Cuando despertaba estaba cubierto de algo pegajoso... eyaculaba sobre mí"

El hermano de Guillermo dejó escrito en una carta, antes de morir, los abusos que sufrió en los Padres Reparadores de Puente la Reina

Guillermo fue la primera persona que tuvo la valentía de denunciar públicamente, en la SER, que a finales de los años 70 sufrió abusos sexuales en el centro educativo de los Padres Reparadores de Puente la Reina. Ahora ha querido dar voz a su hermano, quen también sufrió abusos en el mismo centro. La confesión le llegó en forma de carta después de que éste se quitara la vida.

En ella le contaba: "Guillermo, tengo algo muy importante que contarte: es un secreto que solo sabe mi mujer, y espero no causarte mucho dolor, hemano querido. Nadie más lo sabe, ni tan siquiera mamá cuando vivía. Sufrí en Puente la Reina unos abusos sexuales como jamás podrías imaginarte, pero no podía contarlos por miedo y por vergüenza. Fue con el Padre Senosiain, el médico. La primera vez caí enfermo y estaba en la cama sudando muchísimo y venía a darme una medicación durante días. Recuerdo que un día aparecí en un cuarto distinto. Ni recuerdo cómo me llevaron allí. Ahora sé que estaba muy sedado. Me ponía una inyección. Primero ponía la aguja y no sé porqué se escondía detrás de la mampara, mientras yo me quejaba muchísimo por el dolor, al tener la aguja metida. Al momento me di cuenta de que estaba masturbándose y al ratico me ponía la inyección y empezaba a tocarme el culo y los genitales. Y así durante varios días. Una mañana amanecí en ese cuarto solo y desnudo, y el Padre Senosiain estaba de rodillas frente a mí. La verdad nunca comprendí qué es lo que hacía hasta que fui haciéndome mayor. Cuando despertaba estaba todo mojado de algo pegajoso, fíjate Guillermo, eyaculaba sobre mí. Notaba un fuerte dolor en el ano y tenía mojada hasta la cara y el pecho. El muy canalla se estaba aprovechando de mí, y yo sin entender nada de lo que hacía. Esto nunca jamás podré olvidarlo, querido hermano, después recuerdo bien que cada vez que me llamaba me orinaba en los pantalones y los chicos re reían de mí, pero bueno, no todos. Y mientras yo allí solo, sin nadie, asustado, sin saber donde ir como perdido en un bosque. Solo pensaba en cuánto iba a durar esto. No quiero ponerte triste, querido hermano, y lo siento mucho porque te conozco y sé que estarás llorando, igual que yo ahora. No te imaginas cuánto pude echarte de menos, gordi. Te quiero muchísimo, Guillermo. Creo que tú sabrás qué hacer con esta carta algún día".

Tras la reunión con el Arzobispado la semana pasada, Guillermo se ha sentido más decepcionado si cabe. No entiende el silencio de la institución "ni su falta de colaboración", dice. Por eso presentó una denuncia ante la Guardia Civil, a la que adjuntó también la carta de su hermano como un nuevo testimonio. Ahora todo queda en manos de la justicia. "Llegaré hasta donde pueda".

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