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Videoclubs para románticos del cine: hay vida más allá del streaming

Valencia suma solo cinco establecimientos dedicados al alquiler de películas en formato físico

Vivieron su edad de oro en los años 90 y ahora apenas se cuentan cinco en toda la ciudad de Valencia. Los videoclubs se han erigido como locales donde parece que la nostalgia no deja pasar el tiempo. La piratería, primero, y la irrupción de las plataformas de 'streaming', después, terminaron con el negocio del alquiler de películas por días en formato físico. Al menos, en términos generales porque, como en todo, hay excepciones.

Uno de los establecimientos que han sobreviviendo a internet es Stromboli, un local parecido a una biblioteca dedicada al séptimo arte ubicado en el centro de la capital. Aglutina más de 14.000 títulos, sin contar el material no clasificado porque el catálogo está en continua renovación y el ritmo de compra es tan grande que se hace imposible que una misma persona actualice la base de datos y además, administre, haga difusión y atienda al público que se acerca al negocio.

El encargado de todo esto es su propietario, Daniel Gascó, que entiende que el secreto está en subir la persiana cada día sin pensar en qué hacen los demás o qué alternativas surgen. Convivir, confiar en la experiencia y en el material que se maneja. Precisamente, sus 15 años de experiencia le han permitido acumular material descatalogado, desconocido o muy difícil de encontrar, que es lo que hace especial este espacio. Eso sí, las novedades son sagradas, ahí residen los beneficios. Además todas la películas tienen el mismo valor y, por lo tanto, todas valen lo mismo: 2'5 euros. Veinte si se compra un bono de diez.

Vivir del videoclub es posible si se es proactivo pero hay que nadar a contracorriente y trabajar duro para acercarse a la gente, por ejemplo, a través de actividades con las instituciones. Pases gratuitos en zonas del extraradio de la ciudad ayudan a acercar un tipo de cine menos convencional a diferentes foros en los que, aunque no haya muchos cinéfilos, el coloquio posterior a la película puede despertar la curiosidad de los asistentes.

Stromboli es un oasis en el desierto, un experimiento que funciona en Valencia pero que en otras ciudades como Madrid y Barcelona ha sido insostenible. Los valencianos, dice Gascó, hemos encontrado el equilibrio entre los algoritmos de las nuevas plataformas y las recomendaciones de un experto de carne y hueso.

Y recuerden devolver la cinta rebobinada.

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