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Miércoles, 23 de Octubre de 2019

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"Hay momentos en los que me entran ganas de vender mi casa e irme"

Vecinos de una finca de Rosario Cepeda denuncian los problemas de convivencia que generan los cinco pisos turísticos que hay en su bloque, que cuenta con un total de 11 viviendas

Los vecinos de la finca número 11 de la calle Rosario Cepeda denuncian los muchos problemas de convivencia que les generan las cinco viviendas con fines turísticos (VTF) que hay en el bloque. Son 11 domicilios, y de hace unos años aquí, han visto cómo el número de viviendas ha incrementado en su edificio, y con este aumento lo han hecho las polémicas, el malestar y la tensión, por lo que han puesto los hechos en conocimiento del colectivo Calle Viva.

El principal problema que sufren es el de los ruidos. Inquilinos subiendo a su alojamiento a altas horas de la madrugada por las escaleras sin respetar el descanso de los vecinos, música a todo volumen pasadas las doce de la noche o gritos a las 3 de la mañana por parte de los turistas que se alojan en este tipo de viviendas y "que no respetan a los demás, porque no es su casa", apunta Jessica, una de las vecinas afectadas.

Al tratarse de un bloque que no tiene ascensor, otro de los motivos del hartazgo de la comunidad es la basura acumulada en los cubos: "si están en un cuarto piso sin ascensor, no bajan por la noche la basura sino que aprovechan cuando se van por la mañana y la dejan en los cubos, donde permanece durante todo el día", asegura Jessica, que en más de una ocasión ha tenido que subir a llamar la atención a los turistas que se alojan justo encima de su casa por diversas cuestiones relacionadas con el ruido; Bien por la música, bien por las voces, o bien porque "se meten quince en una casa para seis".

Esa es otra de las quejas de la comunidad de vecinos, el descontrol que hay en el número de turistas que se alojan en las viviendas, motivado, aseguran, por el sistema de recogida de llaves que tienen a través de un 'buzón inteligente', que requiere de una clave que le proporciona el propietario de la vivienda para poder acceder a ellas y no tener que personarse para hacerles entrega de las mismas. Un problema de seguridad que mantiene intranquilos contínuamente a unos vecinos que no saben quién entra en su finca. 

El hecho de que ninguno de los propietarios de las viviendas con fines turísticos que hay en el bloque residan en Cádiz "agrava aún más la situación", según Calle Viva, porque aunque los vecinos se quejen, o vayan a su puerta a advertirles, los máximos responsables de quienes alquilan los pisos son los propietarios y, al no poder acudir en persona para 'poner orden', son los propios vecinos los que tienen que llamarles la atención, exponiéndose a situaciones muy tensas. Jessica explica que "una vez tuve que subir para pedirles a los turistas que dejasen de hacer ruido, se molestaron, y al día siguiente, cuando volvieron de madrugada se dedicaron a tocar a mi puerta en reiteradas ocasiones. Mi hija de 6 años se despertó asustada, ¿cómo le explico yo esto? Hay momentos que me entran ganas de vender mi casa e irme".

Es la propia Jessica quien explica la situación más grave y de mayor descontrol que ha sucedido, cuando "los turistas del ático estaban formando mucho ruido, nos asomamos desde el edificio de enfrente a la azotea de nuestro bloque y vimos a  gente desnuda en una despedida de soltero, dando gritos y poniendo la música muy alta".

Desde Calle Viva aseguran estar estudiando la situación y reclaman mayor control sobre este tipo de viviendas. Además, advierten que, habida cuenta de lo sucedido, "esta es otra de las principales consecuencias de las viviendas con fines turísticos, además del encarecimiento del alquiler en toda la ciudad".

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