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Martes, 20 de Agosto de 2019

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'El comodín del respeto'

Hace unos años, el inmenso jugador NBA de los Bad Boys, Isaiah Thomas, se dirigió al árbitro para soltarle un filosófico: "Árbitro, ¿me puede sancionar por lo que pienso?".

El árbitro le dijo que no, que faltaría más, a lo que el jugador de los Pistons le soltó un "pues pienso que eres un árbitro malísimo".

Hace unos años, el inmenso jugador NBA de los Bad Boys, Isaiah Thomas, se dirigió al árbitro para soltarle un filosófico: "Árbitro, ¿me puede sancionar por lo que pienso?".

El árbitro le dijo que no, que faltaría más, a lo que el jugador de los Pistons le soltó un "pues pienso que eres un árbitro malísimo".

Lógicamente le sancionaron y, curiosamente, ni le sorprendió.

En la misma línea de razonamiento, y líbrenme todos los líderes carismáticos que en este mundo han sido de realizar profundas evaluaciones políticas con todas las sesudas que se han elaborado a estas alturas del partido, me llama la atención la reacción que no es reacción, crítica sangrienta que pretende disfrazarse de educada elaboración por la mera inclusión de una palabra-comodín en el discurso.

A saber, tomemos como paradigma la faltada tamaño balón de Nivea de una presunta señora ex-política disfrazada de pseudo-tertuliana, dedicada a iluminar nuestras oscuridades varias con perlas como la que sigue: "Con respeto, pero sin resignación: los golpistas 22 escaños; los pro etarras 4; los bolivarianos 42; y Sánchez, que blanqueó a todos ellos, 123. La foto es tenebrosa. Pero habrá otras elecciones y la España constitucional y democrática triunfará antes de que consigan destruirla".

Y ahí, con la inclusión de la palabra "respeto" a modo de prefijo que todo lo blanquea, vomita todos los términos que han servido para descalificar a quien sea, con deducciones y operaciones lógicas que validan para su mente infamias e ignominias. Sólo le ha faltado decir que su opinión es la del español de bien y que los que no pensamos como ella somos, como mínimo, etruscos mal nacidos o defensores de los sacrificios al Dios Baal.

Y así, señores y señoras, es como se distorsiona el lenguaje para insultar a cascoporro pretendiendo que arrojamos luz y verdad cuando lo único que conseguimos es manifestar nuestra ausencia del respeto debido hacia el voto de millones o hacia la opinión de un contrario eternamente equivocado.

O como en otras épocas tenebrosas de nuestra reciente modernidad cuando un político de la profunda Castilla, aunque a veces le surgiera de Dios sabe dónde un extraño acento tejano, quien ante cualquier escándalo soltaba aquello de "asumiremos las responsabilidades políticas", dejando en el limbo de las interpretaciones que para él asumir responsabilidades consistía en decir que las iban a asumir y punto pelota, que bastante molestia le suponía dirigirse al populacho como para además tener que dar cuenta de sus divinos actos.

La cuestión es siempre decir sin decir, dar hostias como panes y echarle la culpa al señor de la boina que asomaba paseando al perro. O directamente al perro.

Y a esta señora y a quienes reaccionan en una línea similar solo puedo decirles "tú lo que eres es gilipollas a tiempo completo". Pero en el buen sentido de la palabra "gilipollas", eso sí.

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Cadena SER

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