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Martes, 20 de Agosto de 2019

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Capilla ardiente para la copla más rebelde del Carnaval de Cádiz

Cádiz prepara un multitudinario adiós a Juan Carlos Aragón, afamado autor de comparsas fallecido a los 51 años

En Cádiz le sobraban los apellidos. No hacía falta el Aragón Becerra. En Cádiz era Juan Carlos. Si preguntabas por Juan Carlos en las calles de la ciudad, un gaditano medio no dudaba: era el genio contestatario, el coplero provocador, el autor más irónico y canalla, el filósofo que el Carnaval de Cádiz esperaba cada febrero. Hoy, Juan Carlos Aragón Becerra ha fallecido a los 51 años de edad tras un cáncer que ha avanzado muy rápido y ha sumido a la capital gaditana en la pena de quien sabe que se va un ancla fundamental del carnaval más puro, auténtico y gaditano.

La ciudad está de luto desde que poco antes de las 16:00 horas la noticia corriera como la pólvora en los mentideros gaditanos. Luto también oficial, porque el ayuntamiento de Cádiz así lo ha decretado. Además, este sábado se va a celebrar una capilla ardiente para que miles de gaditanos y de andaluces que siguen la fiesta gaditana puedan brindarle el último adiós en el Gran Teatro Falla, ese templo pagano del Carnaval de Cádiz.

Juan Carlos Aragón Becerra no era un autor más. Entendía el Carnaval de Cádiz como una expresión máxima de libertad, y eso en los tiempos que corren, incluso en la fiesta gaditana, era un privilegio. Empezó con la chirigota. Siempre irreverente, siempre provocador, siempre polémico, a los años decidió probar en la comparsa, la modalidad que, con diferencia, más pasiones levanta en el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz. Como autor de comparsas ganó premios pero el valor de su obra iba mucho más allá del certamen.

Sus coplas han quedado en el imaginario melódico y social del seguidor del Carnaval de Cádiz. Desde Los Yestedays hasta Los Ángeles Caídos pasando por Araka La Kana, Capitán Veneno, La Serenissima, Los Millonarios o sus últimas dos agrupaciones, ambas de este año: La Gaditaníssima y Er Chele Vara. Críticas a la corona, referencias a la muerte, a la soledad, a la locura, piropos a Cádiz y una pirueta irónica en cada cuarteta para hacer pensar. Los borderíos, las gracias de trazo más grueso, quedaban para los cuplés. Allí aparecían sus recordadas comparaciones con la Torre de Preferencia.

El valor de su copla es haber trascendido al concurso, haberse colado en el 'cantineo' de entre dientes de cualquier gaditano, servir de colofón cantado a cualquier reunión de amigos, convertirse en manual de pensamiento para muchos. Sus creaciones ha impregnado febrero tras febrero a su chusma selecta, que es como llamaba a la legión de seguidores que esperaba ansiosa cada carnaval la sorpresa que llevaba Juan Carlos Aragón al Gran Teatro Falla.

Criticaba con nombre y apellidos, se buscó enemistades, cambiaba de grupo constantemente salvo en su última etapa y llegó a marcharse del concurso asegurando que estaba dirigido por una mafia y, tras un corto periplo probando experiencias carnavalescas por otras vías, volvió a los raíles del concurso oficial de agrupaciones para confesar que no podía vivir sin el 'teatro de los ladrillos coloraos', sin la tensión que generaba el certamen y sin todo lo que suponía para el Carnaval de Cádiz.

Hace menos de un mes estaba invitado a recoger el premio Baluarte del Carnaval de Cádiz que entrega la Fundación Cruzcampo. Algo así como los Oscars del Carnaval de Cádiz. Por entonces se había extendido el rumor en Cádiz de la gravedad de la enfermedad del genial autor de comparsas. Todo el mundo esperaba su reacción en la entrega del premio, pero Juan Carlos no acudió a recogerlo. Envió un video para que lo proyectaran. En él, con gorra y gafas de sol, ironizaba sobre su situación. "Me ha pedido mi amigo Bob –en referencia a Bob Dylan que lo acompañe en la gira y no he podido asistir”, dijo con esa entonación descarnada que siempre le caracterizó.

Desde entonces se habían disparado los rumores sobre su estado de salud. Hasta hoy. Juan Carlos Aragón se ha ido sin un homenaje sobre las tablas del Falla. Sin haber anunciado su marcha, con su obra viva y en lo más alto. Tal vez por eso haya nacido hoy, en su muerte, un mito del Carnaval de Cádiz.

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