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Jueves, 17 de Octubre de 2019

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El toboseño que se convirtió en el último ermitaño de Córdoba

Conocemos la historia de Juan Vicente de la Madre de Dios, un vecino del Toboso que terminó convirtiéndose en el último ermitaño de la sierra de Córdoba

Los ermitaños en la sierra de Córdoba /

Todo surge con una foto en la que sale una imagen de un tal Juan Vicente de la Madre de Dios, último ermitaño de Córdoba nacido en el Toboso (Toledo). Y aquí comienza nuestra labor de búsqueda.

Lo primero que hacemos es llamar al Ayuntamiento de la localidad toledana, donde nos confirman que los mayores del pueblo recuerdan la historia de un ermitaño natural del municipio. Lo que no sabíamos es que la vida de este toboseño daría para escribir muchos libros.

Juan Vicente con otros de los religiosos / Cadena SER

Contactamos a su vez con la asociación de amigos de las ermitas de Córdoba allí nos derivan al periodista e historiador; Pedro Jesús Muñoz de Córdoba. Quien nos dice que él conoció personalmente a nuestro ermitaño toboseño.

Pero en el transcurso de nuestra investigación descubrimos que Juan Vicente Cano Molina (que así se llamaba) vivió no sólo como ermitaño y religioso sino también como marido y padre de familia.

Con ayuda del Ayuntamiento del Toboso conseguimos contactar con uno de sus nietos; Jesús Cano Lope, quien nos empieza a contar la historia de su abuelo con lágrimas de emoción mientras lee unas de las muchas cartas que les mandaba.

Juan Vicente se casó en el Toboso en 1.886 con Teresa de Valdepeñas y al poco tiempo nació su hijo Juan Tomás, su esposa quedó embaraza de nuevo pero el bebé murió y ella con él tras el parto.

De esta forma quedó viudo y con un niño pequeño y decidió ingresar en el convento de los padres trinitarios de Alcázar de San Juan junto a su pequeño.

Juan Vicente pintando un cuadro / Cadena SER

Juan Vicente no se sentía realizado, buscaba algo más, y entonces conoció las ermitas de Córdoba y supo que era allí donde tenía que estar. Hasta Córdoba se fue para convertirse en ermitaño, mientras su hijo quedaba hasta los 9 años en Alcázar de San Juan para luego ser criado por su tía.

La vida en la ermita era muy muy sacrificada. Se levantaban a las dos de las madrugada se volvian a acostar y a las seis se volvían a levantar. Ocupaban su tiempo en orar, y trabajar.

Fueron de los primeros vegetarianos , ya que se alimentaban sólo de los vegetales y legumbres que recogían en la zona. Y otra de sus principales tareas era dar de coimer a los pobres.

Pero volvamos a la figura de Juan Vicente. El último ermitaño fue en dos ocasiones al Toboso a ver a su familia, y su nieto Jesús también fue a Córdoba a visitarle. Nos cuenta cómo era la ermita y de qué forma convivía de niño con los ermitaños.

Todo continuó hasta que en el año 1.957 sólo quedó Juan Vicente. Fué el último que aguantó en la sierra hasta que ingresó en la orden de los Carmelitas Descalzos para morir al poco tiempo.

Pero su recuerdo continúa en esa sierra cordobesa como el último ermitaño, religioso, padre y abuelo del Toboso.

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