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Jueves, 19 de Septiembre de 2019

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María: "Mis amigos y conocidos dejaron de llamarme porque tenían miedo a estar con gente pobre"

Tras haber tocado fondo durante la crisis económica, empieza a remontar su vida gracias al apoyo familiar, especialmente el de su hijo

María (nombre ficticio) forma una familia monoparental junto a su hijo de 10 años. En la actualidad por fin levanta cabeza, poco a poco, tras haber tocado fondo hace unos años con el inicio de la crisis económica. Una situación que le obligó a cerrar su pequeña empresa que mantenía como autónoma ya que las deudas no dejaban de acumularse; una historia que les sonará a muchos españoles.

El esfuerzo que ha realizado por María para sobrevivir no solo ha sido ha tenido que ver con asuntos económicos, también ha tenido que esforzarse para poder ocultar a su hijo la situación real que padecía, "lo que se espera en una madre, que lo único que quiere es proteger a sus hijos".

"Cuando a alguien le falta el dinero", recuerda María, "también echa en falta a los amigos, que van limitando el contacto contigo debido a un inevitable miedo".

Para conseguir dinero con el objetivo de reducir las deudas no se puede recurrir a los bancos, obviamente; así que, aquellos que los tienen, acuden a sus familiares cercanos para pedir que les echen una mano. María tuvo la suerte de contar con la ayuda de un familiar que le ayudó a saldar las deudas acumuladas. Esto le ha permitido seguir teniendo una vivienda para ella y su hijo y les evitó tener que vivir en la calle.

María nos recuerda que el miedo de la gente a mantener el contacto con los pobres hace que progresivamente te vayas quedando solo. Desaparecen los amigos, los familiares y "llega un momento en que no te queda ni la dignidad".

Los ayuntamientos y otras instituciones públicas disponen de ayudas para aquellas familias que lo necesiten. Pero para recibir esas ayudas hay que cumplir unos requisitos, en algunos casos bastante estrictos: económicos, número de personas dependientes, estado de salud y un largo etcétera. María no ha sido una candidata ideal y no ha percibido estas ayudas... porque tiene una alta formación. "Me dijeron que si no trabajaba era porque no quería".

Gracias a las necesidades que ella ha pasado, sabe perfectamente qué pasa por la mente de las personas sin recursos y que en casos extremos tienen que vivir en la calle. Cuando María ve a la gente sin recursos en las calles de Valencia, ciudad donde vive, se ve identificada con ellas e invita a ayudarles "porque ellos solos no pueden abandonar su situación".

Se lamenta de que la gente no se interese por conocer las razones por las cuales estas personas acaban en la calle. "Hace unos años la gente no daba limosnas para que se las gastaran en vino. Pero, ¿por qué se gastan en dinero en vino y no en comida? Porque necesitan anestesiarse para no sentir".

Tras haber vivido sin agua corriente, sin electricidad, con deudas asfixiantes... María por fin ve la luz al final del túnel y se encuentra ilusionada gracias a una pequeña oficina que ha montado, con la que espera remontar el vuelo junto a su hijo.

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