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Domingo, 13 de Octubre de 2019

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Djurdjevic despierta; el Sporting se duerme

El equipo rojiblanco se relajó tras el gol del serbio, intentó reaccionar en la segunda mitad pero dejó escapar dos puntos en el descuento por una mano de Borja López

El árbitro señala el penalti ante las protestas de los jugadores del Sporting. /

El día en que Djurdjevic despertó, el Sporting se durmió. El golazo con el que el serbio celebró su ampliación de contrato no le sirvió al equipo gijonés para sumar, ante un flojo Deportivo de La Coruña, la segunda victoria de la temporada. A raíz del gol el equipo gijonés se echó a dormir, quiso reaccionar en la segunda mitad a base de disparos de media y larga distancia, empezó a recular, Mariño tuvo que salvar el resultado con alguna intervención espectacular pero no pudo hacer nada en el minuto 92 cuando un grave error de Borja López derivó en un clarísimo penalti que Aketxe no perdonó. El punto dejó a los sportinguistas frustrados.

Apostó José Alberto López por modificar el equipo para recibir al Deportivo. Jugó con dos delanteros, y la presencia de Álvaro Vázquez, a pesar de que no tuvo gran influencia con el balón en los pies, sirvió para que Djurdjevic jugara mucho más arropado. Se vio al serbio con ganas de empezar a marcar goles y de cerrar bocas, las de aquellos que simplemente analizaban su escasa aportación en el inicio liguero. Marcó el delantero un gol tempranero, de bella factura, picándole el balón por encima del portero tras un robo de Nacho Méndez y un buen pase de Manu García, que jugó más escorado a la izquierda y eso mermó su contacto con el balón.

El Sporting marcó el gol y prácticamente desapareció del campo. En los siguientes 40 minutos de partido no tuvo más que un acercamiento peligroso al área rival, que de haber acabado en gol de Djurdjevic seguramente habría sido anulado por fuera de juego. El serbio había partido de posición adelantada antes de hacer un meritorio doble regate en el área, aunque su disparo en todo caso lo acabó desbaratando Dani Giménez.

El Sporting estaba tremendamente incómodo en el campo, con errores groseros en el pase, pérdidas peligrosísimas y desajustes defensivos. Uno de ellos acabó en un enorme susto: Christian Santos se coló entre los dos centrales para rematar un centro a media (más bien baja) altura y el esférico evitó el gol. Protestaba El Molinón que el centro de Mollejo desde la derecha venía precedido de una falta sobre Damián Pérez, pero eso no puede justificar el pasillo que se encontró Santos entre los defensas rojiblancos, con tiempo para agacharse casi a ras de suelo y rematar el balón hacia la madera.

Amago de reacción

Por más que el Dépor no generara mucho peligro, cabía pedirle al Sporting algo más. Y al menos la intención en la segunda parte fue otra. El equipo dio un paso adelante y al menos hizo trabajar a Dani Giménez, a base principalmente de disparos de media y larga distancia. Especialmente activo estuvo en ese sentido Djurdjevic, ansioso por celebrar un segundo gol que no llegó. El Dépor, con muy poco, empezó a crecer en el partido mientras el Sporting parecía empequeñecerse y prácticamente se limitaba a defender la renta obtenida. 

El equipo gallego, blandísimo en ataque, solo tuvo dos ocasiones en toda la segunda mitad. Una fue de órdago: una falta botada por Aketxe obligó a Diego Mariño a hacer su habitual parada salvadora. No fue la única: en el minuto 88 el portero tuvo que atrapar un disparo ajustado al palo.

El Molinón ya celebraba que, casi con lo mínimo, el Sporting iba a celebrar su segunda victoria. Hasta que en ya en el tiempo de descuento Borja López cometió un penalti clamoroso, que sorprendentemente el árbitro no vio o, al menos, optó por darse mus. Pero con el VAR no hay disculpa que valga: una mano en el área, completamente separada del cuerpo, no admite lugar a dudas. Aketxe transformó el penalti que estropeó la noche al sportinguismo.

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