Últimas noticias Hemeroteca

Sábado, 19 de Octubre de 2019

Otras localidades

Triunfo para soñar a lo grande en Cornellá

La Real Sociedad gana en casa del Espanyol (1-3, Willian José x2, Isak) completando una gran primera parte y sabiendo sufrir tras el descanso. Segunda victoria seguida que le coloca cuarta a un punto del liderato

Monreal, Willian José y Oyarzabal celebran uno de los goles realistas en Cornellá / ()

Esta Real Sociedad de Imanol Alguacil madura jornada tras jornada como la buena fruta. Cada vez es más fiable, porque cada vez tiene más consistencia si juego. Su primera parte en Cornellá el Prat es una buena muestra de ello. Porque dio continuidad a la mejoría sustancia que ofrecieron los donostiarras contra el Atlético de Madrid. Aprendieron del naufragio de San Mamés contra el Athletic. La base es tener la pelota, ganar en posesión al rival... pero no lo es todo. Porque los contrarios también les estudian y saben que sufren con presiones altas. Así que está Real ya no se conforma con tener solo el balón, sino ahora quiere darle un sentido a cada posesión, y da igual que sea en largo o en corto. La clave es que cada ataque tenga un final, preferentemente en el fondo de la portería del otro equipo.

Contra el Espanyol volvieron a demostrar que se acabó la Real contemplativa y horizontal, que era capaz de aburrir a todos con posesiones largas sin remate, que no metía miedo ni a las moscas. Ahora su fútbol es más vertical y rápido, en ocasiones extremadamente veloz, como en el primer gol de Willian José. Porque esta Real se ha convertido en una experta al contragolpe. En tres pases (muy bien dados, claro) es capaz de plantarse de su portería a la del rival... y marcarte, claro. Asume riesgos, pero cada vez más controlados. Y es capaz de apabullar a sus contrarios con un centro de campo con tanta calidad como trabajo, representados en Merino, Zubeldia, Ødegaard, Oyarzabal y Portu, que fueron los que lideraron el tercer triunfo realista de esta temporada, fundamentado en una primera parte muy completa y que representa todas las virtudes que posee.

Luego, es verdad, llegó la segunda mitad, que no tuvo el dominio abrumador de la primera. Es lógico. Había que esperar la reaccióno del equipo de Gallego. Y llegó. La Real sufrió, pero también aquí demostró su madurez. Porque no se arrugó como antaño, se mantuvo firme como un buen púgil dentro del cuadrilátero, encajando los golpes sin caerse al suelo, buscando la manera de zafarse de las cuerdas de su adversario para golpear con más fuerza si cabe. Se marcó en propia puerta, y cuando todos presagiaban lo peor (porque con esta Real se ha visto de todo), volvió a levantarse de la lona para sacudirse el aturdimiento y demostrar la madurez que poco a poco va adquiriendo. Ya no estaba Willian Jose, pero apareció Alexander Isak desde el banquillo, porque esta Real también ha ganado en alternativas, algo que se antoja crucial. Y mató el partido. Tres puntos más. Segunda victoria seguida. Segundo triunfo a domicilio consecutivo. Como la buena fruta, cada vez más madura, lista para hincarle el diente a una buena temporada.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?