Últimas noticias Hemeroteca

Viernes, 13 de Diciembre de 2019

Otras localidades

Empate a casi nada en el derbi más triste

La ligera superioridad del Sporting en la segunda parte no fue suficiente para ganarle a un pobre Oviedo

No se podía esperar mucho más del derbi asturiano, de lo que en otros tiempos fuera fiesta del fútbol en la región y últimamente se ha convertido en una agonía cada vez mayor. El marcador, un pobre empate a cero, reflejó perfectamente el momento que vive el fútbol asturiano, con uno de los panoramas más mediocres de su historia. El empate fue la mejor noticia para el Sporting, que hizo algún mérito más que su rival, pero insuficiente para ganar a un pobre Oviedo. Hundidos en la mediocridad de la zona baja de Segunda, sin capacidad para proponer buen fútbol y cada vez más convencidos de que su objetivo será salvarse, Sporting y Oviedo protagonizaron un partido más marcado por los miedos y los errores que por el juego y la diversión. Al menos, por una vez, el Sporting no se volvió de vacío ni superado en todas las facetas del juego por su rival, como en sus visitas anteriores a Oviedo. Algo es algo.

Si además el estadio se queda en dos tercios de entrada, no hay duelo de aficiones, hace una tarde de perros, el mal estado del césped torpedea aún más el buen fútbol y el máximo aliciente es huir de la quema del descenso a Segunda B, el escenario no puede ser más deprimente. Por estar un poco mejor en la tabla, mantener las distancias, jugar fuera de casa y haber sido algo mejor que su rival en la segunda parte, el Sporting se fue algo más satisfecho del Tartiere. Bajo está el listón de las alegrías.

El día en el que volvía a peligrar su crédito, José Alberto López acudió al Tartiere con un plan de partido, que le dejó satisfecho a medias y que las propias circunstancias del encuentro le echaron abajo. Incrustó a Cristian Salvador entre Valiente y Babin en el centro de la defensa y sacrificó las bandas para ganar presencia en el centro del campo, con Carmona y Pablo Pérez reforzando una zona ancha en la que Nacho Méndez trataba de cubrir el hueco de Manu García. Evitaba el Sporting los riesgos, buscando balones largos, prolongados por Pablo Pérez (que fue de lo mejor del Sporting) o filtrados por Carmona o Méndez. La idea era resistir, eso de “madurar” el partido que tanto le gusta al entrenador rojiblanco, para contrarrestar el previsible arreón inicial del Oviedo y dar un paso adelante en la segunda mitad con la previsible entrada de Aitor García. Las lesiones de Nacho Méndez y Unai Medina le reventaron los planes.

Le sirvió al Sporting para aguantar, pero no para generar excesivo peligro. Solo tuvo una ocasión clara, en la que Djurdjevic rozó el gol con un disparo cruzado al que respondió con mérito Champagne para desviar a córner. También Diego Mariño fue protagonista, con una gran intervención para despejar un disparo a la media vuelta de Ortuño. Fue de lo poco reseñable de una primera mitad anodina, de mucha imprecisión, muchos errores, muchas interrupciones y casi nada de fútbol.

Mejoría tras el descanso

En la segunda mitad al Oviedo se le acabó el ímpetu, casi su única arma. La posesión de balón, que había sido azul, se equilibró en la segunda mitad. Champagne volvió a intervenir a una buena ocasión de Molinero. La entrada de Pedro Díaz por el lesionado Nacho Méndez le dio al Sporting algo más de criterio entre líneas, pero sin generar ocasiones claras, más allá de un gol anulado a Carmona por fuera de juego.

Si perder era destapar la caja de los truenos en el Sporting, esta seguirá cerrada al menos una semana más. El partido ante el Tenerife volverá a poner a prueba a un equipo que sigue sin demostrar que esté para mucho más que alejarse de los infiernos. Al menos, el viernes volverá Manu García y los sportinguistas podrán soñar con ver algo más de fútbol que en el que resultó, posiblemente, el peor derbi de la historia.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?