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Martes, 21 de Enero de 2020

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Un niño pierde la piel tras darle una dosis cuatro veces superior para tratar su epilepsia

El niño estaba diagnosticado de epilepsia pero un tratamiento que no le correspondía le provocó graves llagas en todo su cuerpo y tuvieron que coserle los ojos para que no perdiera la vista

Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres. /

Lucas, un niño cacereño de 11 años, ha pasado por un calvario debido a las secuelas que le provocó una medicación diagnosticada para la epilepsia.

El menor se trata de esta enfermedad desde los cuatro años, después de sufrir un atragantamiento. Los médicos le pautaron un tratamiento a pesar de que no ha tenido nunca una crisis, padece una discapacidad del 48% con un déficit cognitivo severo. El seguimiento de la enfermedad se la realizaban en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres.

En enero del 2018 acudió a consulta y su médico decidió añadir un medicamento más al que ya tomaba. Se le pautó una dosis cuatro veces superior a la que debía tomar, según la Agencia Española del Medicamento. El medicamento era Lamictal en dosis progresivas, donde cada semana debía aumentar la dosis. Lucas tomaba Depakine por lo que al combinarlo con el anterior el suministro tiene que ser menor.

Lucas estuvo a punto de morir

Cedida al Periódico de Extremadura.

Tres semanas después del tratamiento Lucas comenzó a tener llagas en la boca, acudió a su médico de Atención Primaria. Los médicos le dijeron que se trataba de un herpes provocado por una infección, al subirle la fiebre los padres decidieron acudir al Hospital Virgen del Puerto de Plasencia, deciden ingresarlo y continuó empeorando por días. Después de las llagas comenzaron las quemaduras por todo el cuerpo. Le produjeron necrosis en la piel y como consecuencia se le cayeron las uñas, la piel de la planta de los pies o la cabeza.

Ante esta situación lo trasladaron a Badajoz al Hospital Materno Infantil, donde le diagnosticaron Síndrome de Stevens-Johnson, una enfermedad que provoca el consumo de una dosis excesiva del medicamento que se le pautó.

Le cosieron los ojos para que no se quedara ciego

Lucas quedó en estado crítico, con una repercusión en problemas renales, por lo que fue trasladado al Hospital de la Paz de Madrid. Allí tuvieron que coserle los ojos para evitar que también se le quemara y pudiera quedarse ciego. Los médicos decidieron suministrarle quimioterapia para que pudiese sobrevivir al brote.

Ha conseguido sobrevivir, pero la situación le ha dejado secuela, manchas en la piel, defectos de agudeza visual, necesita salir a la calle con gafas de sol y administrarle gotas de forma diaria.

En noviembre del pasado año pusieron una reclamación patrimonial contra el Servicio Extremeños de Salud (SES). Se le reclaman 300.000 euros, aunque no se descarta pedir una cuantía mayor. Desde el SES dicen que no entran a valorar este caso desde el momento que está judicializado.

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