Últimas noticias Hemeroteca

Sábado, 25 de Enero de 2020

Otras localidades

Dulces de Navidad: ¿hay algo más madrileño que un roscón de Reyes?

La tradición viajó de París a Madrid con Felipe V para luego extenderse por toda la ciudad y el resto de España

Roscón de Reyes de La Mallorquina. /

Madrid, como el resto de grandes capitales del mundo, aglutina usos, costumbres y recetas de todas las culturas y latitudes. Pero como la ciudad asimila lo ajeno con total naturalidad, a veces cuesta distinguir lo que es genuinamente suyo. En Navidad, por ejemplo, los escaparates de sus pastelerías se llenan de turrones, polvorones, mantecados, mazapanes, guirlaches o panetones. Pero no hay nada tan madrileño como un roscón de Reyes (¡al menos, de momento!).

La tradición viene de lejos y, como en muchos otros ritos católicos, bebe de costumbres paganas. Ana Vega, Premio Nacional de Gastronomía a la Mejor Labor Periodística, señalaba en El Comidista que en las antiguas saturnales romanas ya se repartían pasteles redondos de frutos secos, pero la periodista bilbaína atribuye el origen de su popularidad al rey Felipe V, primer Borbón español y nieto de Luis XIV, porque fue él quien trajo consigo la costumbre de celebrar la Epifanía de los Reyes Magos con un gâteaux des rois. Varios periódicos del siglo XIX, de hecho, ya reflejaron la creciente popularidad de este dulce, pero el punto de inflexión lo marcó La Mallorquina, que lleva décadas vendiéndolo en la Puerta del Sol.

Isabel Díaz lleva 46 años trabajando en La Mallorquina, una pastelería con 125 años de historia en la que, según los datos de los que disponen, está demostrado que empezaron a eleborar roscones en 1919. "¡Fueron los primeros de Madrid! Ya luego se sumaron otras pastelerías" [de Madrid y del resto de España], explica.

El roscón se hace con harina, huevos, azúcar, ralladura de limón, levadura, mantequilla, agua de azahar... La masa se deja fermentar de un día para otro y, además de fruta escarchada y de una figurita —la sorpresa, que da buena suerte al que le toca—, Díaz reivindica que el de La Mallorquina incorpora "granillo de azúcar hecho en casa" y que siempre se ha horneado horas antes de ser vendido. Muchos de sus clientes, además, los encargan rellenos de trufa, nata o crema.

Roscón de Reyes de La Mallorquina. / JAVIER J. BAS

Tanto gusta el roscón de Reyes que en La Mallorquina han ido alargado el periodo de producción y actualmente ya se puede comrpar desde finales de noviembre hasta finales de enero. Y aunque los tienen individuales —de 250 gramos— y también de 1,5 kilos, no hay por qué llevarse un roscón entero porque en la cafetería de La Mallorquina se vende al corte para desayunar o merendar.

El hábito de comprar el clásico roscón en la Puerta del Sol está tan arraigada que el día de Reyes se forman colas similares a las que, un mes antes, empiezan a verse frente a Doña Manolita. Luis Suárez de Lezo, presidente de la Academia Madrileña de Gastronomía, asegura que la tradición "ha crecido muchísimo y va a más" gracias a que a toda la oferta de establecimientos tradicionales se han sumado nuevos establecimientos que apuestas por fórmulas más modernas.

Hay tanto (y tan bueno) para elegir que el crítico gastronómico de El País, José Carlos Capel, ya ha publicado una lista con sus 18 roscones favoritos de Madrid. Y la empresa Celicioso los hace también sin gluten. No es tan conocida, eso sí, la Corona de la Almudena, que muchas pastelerías venden el 9 de noviembre y que puede parece un roscón de Reyes, pero que se elabora con zumo de naranja en vez de agua de azahar. El caso es combatir el frío con algo dulce y suculento...

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?